Gianfranco Zola: «Aprendí mucho de él. Muy pocas veces se habla del lado humano de Maradona»

Un día de enero de 2002 se inventó algo en el fútbol: un gol de volea de tacón en un córner. Por entonces ya era un mito del equipo que ahora entrena junto a Sarri. Zola, el mito que enamoró a una generación del vistoso fútbol inglés.

Àlex de Llano.- Para Gianfranco Zola (Oliena, Italia, 1966) los años no han pasado. El ex futbolista, actualmente asistente de Maurizio Sarri en el Chelsea, se conserva como si jugase. Nos recibe en la ciudad deportiva, en su oficina, vestido como un jugador más. El chándal institucional haría que alguien despistado le confundiese con un miembro de la plantilla blue. En Nápoles fue apadrinado por Maradona. El argentino le dejó usar su número 10 y le nombró su sucesor. Más tarde, en Parma, buscó la gloria y la encontró con un equipo lleno de jugadores con talento que vencerían a la poderosa Juventus.

Después de consagrarse en su país, dejó el fútbol italiano en su máximo apogeo y se marchó a la Premier League cuando no tenía la relevancia actual. Zola dice moverse por instinto. Las calles de su pequeño pueblo sardo le forjaron esa mentalidad. También le enseñaron a jugar y salir de un marcaje con dos toques de balón. Por eso su estilo es el de la invención, el del regate impredecible. Su apodo, ‘Magic Box’, describe a las mil maravillas su estilo de juego: una caja de sorpresas de la que no sabes nunca lo que puede salir.

En Nápoles fue apadrinado por Maradona. El argentino le dejó usar su número 10 y le nombró su sucesor. Más tarde, en Parma, buscó la gloria y la encontró con un equipo lleno de jugadores con talento que vencerían a la poderosa Juventus.

Usted empezó su carrera en el Nápoles.
Fue mi primera experiencia en la élite, en la Serie A. Fue excepcional para mí llegar al Nápoles. Allí había magníficos jugadores que me ayudaron a crecer: Maradona, Careca, Alemao, Carnevale… Eran de los mejores que había en Italia. Por lo que, para mí, un jugador tan joven, llegar a ese equipo fue increíble. Fue una experiencia positiva. Mi actitud fue muy buena allí porque pese a que era muy joven, siempre quise aprender, crecer, no me molestaba por no jugar. Nunca me quejé. Además, ganamos la liga, por lo que no pudo ser mejor.

LONDRES Con el traje de trabajo en la ciudad deportiva del Chelsea, donde ejerce de segundo entrenador. Fotografía Carmen Valiño.

Usó la 10 de Maradona.
Sí, sí. Fue especial. Ocurrió en un partido en Pisa. Careca no jugaba porque estaba lesionado. Así que Maradona decidió jugar con el número 9 y me dio a mí la 10. Fue espectacular, fue un gran gesto por su parte porque no lo había hecho nunca, aunque no me sorprendió. Porque yo le conocía, sabía quién era Maradona. Detrás del campeón había un gran corazón, una persona muy generosa. Agradezco mucho todo lo que hizo por mí. Cambió mi carrera. Para un jugador tan joven como yo, poder aprender de él fue increíble, me hizo mucho mejor. Muy pocas veces se habla de ese lado humano de Maradona.

«Detrás del campeón (Maradona) había un gran corazón, una persona muy generosa. Agradezco mucho todo lo que hizo por mí. Cambió mi carrera. Para un jugador tan joven como yo, poder aprender de él fue increíble, me hizo mucho mejor. Muy pocas veces se habla de ese lado humano de Maradona.»

Yo lo sentí así. La gente suele cometer ese error cuando juzga a personajes como Maradona. Este tipo de personas no se muestran como son de verdad, se tapan para protegerse de lo que hay ahí fuera. Entonces, si tu les conoces tal y como son en el día a día, puedes entenderles mejor. Maradona era una persona generosa, se llevaba bien con todo el mundo. Era muy humilde. En el equipo le quería todo el mundo, pero no por cómo jugaba, sino por su comportamiento con nosotros.

Ranieri le ha entrenado en el Nápoles, el Chelsea… ¿Le sorprende cómo ha sabido adaptarse a lo largo del tiempo como técnico?
Es un entrenador que siempre ha estado en la élite. Lo ha hecho muy bien allá donde ha estado. Es alguien que sabe mucho de fútbol, lo ve de una forma diferente. No me sorprende que lo haya hecho tan bien a lo largo de tanto tiempo. Es un técnico de mucho nivel.

Se muda de Nápoles a Parma y empieza a ganar títulos importantes.
El Parma estaba en un magnífico momento, tenía una gran estructura detrás y estaba creciendo mucho. Parmalat estaba detrás del club, era una compañía fuerte en aquel momento y decidió invertir mucho dinero para hacer un gran equipo. Ganar fue la consecuencia de aquello. Fue una experiencia maravillosa. Cambié Nápoles por Parma y me tuve que acostumbrar, no sólo a una nueva ciudad, sino también a jugar en una posición distinta. Tuve que aprender un rol distinto. Para mi crecimiento personal fue algo bueno. Eso me hizo, además, ser regular con la selección. Fue importante para mí.

Uno de los partidos que más se recuerdan fue en la UEFA ante la Juventus.
Estuvimos toda la temporada compitiendo con ellos. En la liga ellos estaban primeros y nosotros segundos. Jugamos la final de la Copa y nos la ganaron un mes después de la final de la UEFA. Había mucha rivalidad. Entonces, cuando jugamos el primer partido en Parma, recuerdo que había mucha tensión y ganamos con un gol de Dino Baggio. Así que, en el segundo partido, jugamos en San Siro y no en Turín porque querían tener más aficionados en el estadio. Fue muy complicado. Empezaron muy fuertes y nos marcaron en la primera parte, pero en la segunda mitad empatamos con un gol, de nuevo, de Dino Baggio. Ganamos gracias al gran partido que hicimos. Ese año jugamos un
fútbol fantástico.

«Vivía mucho de mi instinto. Mi estilo era el de las calles. No era muy académico, nunca fui un jugador formado en la escuela de un gran equipo. Yo jugué en mi ciudad natal durante toda mi juventud.» 

¿Es posible que se repita una final europea entre equipos italianos?
Aquellos tiempos están lejos… La liga italiana no es lo mismo a nivel de calidad o competitividad. Tampoco se asemeja, en los tiempos actuales, a lo que se ve en otras competiciones como la Premier League o la Liga. Por eso creo que es poco probable que podamos ver una final de Champions League entre dos equipos italianos. Pero el fútbol es cíclico. Italia tuvo su época en los noventa, España ha tenido sus grandes momentos, ahora la Premier League está despegando también… Estoy seguro de que los clubes italianos van a volver a ser competitivos. Es verdad que el fútbol italiano no pasa por su mejor momento, pero volverá.

¿Por qué decidió marcharse al Chelsea?
Era un momento complicado. El Parma no estaba nada bien. Empezamos muy mal la temporada en el año 96. Yo no me sentía igual, estaba lento. No estaba a mi nivel. Fue justo después de la Eurocopa de 1996 y no me encontraba en mi mejor momento, ni física ni mentalmente. Eso me hizo decidir que necesitaba un cambio de aires. Yo no estaba feliz. Quería cambiar, encontrar un sitio en el que podía volver a disfrutar del fútbol. Apareció el Chelsea y yo creí que era perfecto. Me pareció muy interesante. Allí ya había algunos jugadores que conocía como Vialli, Di Matteo, Gullit... Era una oferta muy atractiva y al final se convirtió en la mejor decisión posible.

¿Fue arriesgado cambiar Italia por Inglaterra en esa época?
En cierta medida sí. Estaba en la mejor liga del mundo por aquella época y lo cambiaba por un fútbol que no era tan atractivo, tan fascinante como la Serie A. Sí que tenía sus riesgos, es cierto, pero yo estaba determinado, sabía lo que quería hacer y eso hizo que mi tiempo en el Chelsea fuera tan bueno.

¿Jugó su mejor fútbol en el Chelsea?
Yo creo que sí. Es verdad que en el Parma jugué muy bien, sobre todo los dos primeros años, mis actuaciones fueron magníficas y crecí mucho como jugador. Mi nivel aumentó como jugador. El primer año en el Chelsea jugué con más personalidad, más libertad y creo que eso me hizo alcanzar el mejor fútbol de mi carrera.

En España muchos madridistas recuerdan su pase a Poyet en la Supercopa de Europa de 1998…
Lo siento por ellos… El Real Madrid era el favorito en ese partido, nosotros lo sabíamos. También sabíamos que teníamos un gran equipo, que podíamos competir ante ellos. Ellos eran un mejor equipo pero teníamos una oportunidad. Jugamos con mucha humildad. Recuerdo que tuvimos que defender mucho, pero al final gracias a un pase mío y a un gol de Gustavo [Poyet], pudimos ganar el partido.

Uno de sus goles más recordados es uno de tacón en el aire ante el Norwich. ¿Qué se le pasó por la cabeza para hacer ese remate?
No te voy a mentir… Fue puro instinto. Fue espontáneo. Recuerdo que fui al primer palo para cabecear el balón, ¡pero iba muy bajo! Entonces intenté golpearlo con la parte interior de mi pie derecho y terminó siendo un golazo porque lo hice en el momento adecuado. Es una de esas cosas que si intento hacerlo de nuevo no me va a salir. Pero fue bueno porque demostró que fui inteligente para inventarme ese remate. El fútbol es así, muchas veces en el terreno de juego tienes que ser valiente para probar cosas que nadie espera.

Para mucha gente su calidad no se corresponde con su trayectoria en la selección.
Mi tiempo en la selección no fue suficiente, caí en la categoría de jugadores que en sus clubes rinden muy bien, pero cuando llegan a la selección no dan su mejor versión. Es una pena porque siempre estaba muy orgulloso y concentrado en jugar para mi país. Lo quería hacer bien, probablemente demasiado y eso jugó en mi contra. Es una pena porque yo quería jugar mejor para mi selección.

Para el recuerdo está su expulsión a los diez minutos nada más debutar en un Mundial.
¿Diez? ¡Creía que eran nueve! (ríe). Ahora es divertido, pero en ese momento sufrí mucho. Al final todo pasa por una razón. Recuerdo que después de aquel Mundial empecé muy concentrado la temporada y volví a ser importante en la selección. Esa experiencia me hizo fuerte, pero en aquel momento fue duro. Para un jugador no hay nada más importante que jugar un Mundial. Cuando era pequeño yo veía el Mundial, todos lo hacíamos. Recuerdo el Mundial de España de 1982 con mucho cariño. Me hice jugador por eso. Por lo que jugar en EE UU 94 era un sueño y que me expulsarán en tan poco tiempo me mató de cierta manera. Pero volví más fuerte.

 ¿Cómo se describiría usted mismo como futbolista?
Vivía mucho de mi instinto. Mi estilo era el de las calles. No era muy académico, nunca fui un jugador formado en la escuela de un gran equipo. Yo jugué en mi ciudad natal durante toda mi juventud. Mi primera experiencia profesional fue a los 17 años. Todo lo que he aprendido ha sido por mi cuenta, en las calles o intentando imitar a mis ídolos después de haberlos visto por televisión. En el terreno de juego siempre intentaba ser libre, creativo.

¿Qué hace Gianfranco Zola cuando no está pensando en fútbol?
Bueno… Tengo muchos hobbies. Me gusta leer, ver películas… También estudiar. Me gusta tener la mente ocupada, el cerebro en movimiento. Suelo ir a dar un paseo, disfrutar de esta magnífica ciudad… Aunque el hobby principal, lo que más me gusta hacer cuando no estoy trabajando, es jugar al golf.

¿Qué libro está leyendo ahora?
Estoy con varios ahora mismo, no tengo ninguno en especial en este momento, pero la mayoría son de romances, historias, novelas que tratan sobre la vida. Es verdad que últimamente no estoy teniendo el tiempo que quisiera para leer, pero sí que me gusta. Muchas veces aprovecho y leo sobre mi trabajo, sobre psicología, cómo manejar la mente. Es algo que me interesa.

«Estoy con varios libros ahora mismo, no tengo ninguno en especial en este momento, pero la mayoría son de romances, historias, novelas que tratan sobre la vida.»

¿Y una película?
Uh… veo muchísimas, me gusta mucho el cine. Elegiría ‘Star Wars’. Me encanta porque la disfruté cuando era pequeño y ahora lo hago con mis hijos. Me gusta mucho sentarme y ver películas con ellos.

¿Qué le parece Londres como ciudad?
Creo que es una ciudad espectacular. Tiene muchas cosas para hacer, derrocha vida. Es una ciudad que interactúa contigo de muchas formas. Si te gusta el arte, tienes muchos museos, muchos sitios en los que disfrutar de la cultura… Es espectacular, es increíble.

¿Cuál es su rincón favorito?
Es difícil… Siempre he disfrutado mucho el London Bridge. Hay un sitio en particular, junto al río, en el que tienes el puente de frente y en cierto momento del atardecer, hay una luz especial que hace que se refleje la ciudad en el agua y, además, con las luces del puente se convierte en un paisaje magnífico. Es complicado de describir, tienes que estar ahí para disfrutarlo, pero es una gran experiencia. Además, al lado hay un restaurante en el que puedes comer con esa vista, lo que es increíble.

¿Cómo está yendo la experiencia de ser asistente de Sarri en el Chelsea?
Está siendo buena. Empezamos por el buen camino, jugamos un gran fútbol y ganamos bastantes partidos. Está siendo una gran experiencia, con subidas y bajadas, pero en general está siendo buena. Para mí personalmente, estar en un equipo tan grande, con un técnico tan bueno, es una fantástica experiencia.

«Sarri me hace sentir parte de su éxito, de su día a día, eso es muy positivo. Conozco mi posición, sé que no soy el entrenador ahora. Sé que tengo un rol importante. Me gusta aportar mi experiencia y mi conocimiento al grupo y a Sarri para poder ayudarles a ser exitosos. Estoy muy cómodo en este puesto.»

Ha sido primer entrenador, pero nunca asistente.
Maurizio [Sarri] comparte muchas responsabilidades con su equipo. Me hace sentir parte de su éxito, de su día a día, eso es muy positivo. Conozco mi posición, sé que no soy el entrenador ahora. Sé que tengo un rol importante. Me gusta aportar mi experiencia y mi conocimiento al grupo y a Sarri para poder ayudarles a ser exitosos. Estoy muy cómodo en este puesto.

¿Qué le parece Sarri como entrenador?
Es un muy buen técnico. Está muy bien preparado. Es muy metódico, no deja nada al azar, lo prepara todo antes de los partidos. El nivel de los detalles en los que se fija es increíble, es algo que me ha sorprendido. Es alguien del que puedes aprender mucho. •