Auschwitz a 20 minutos del estadio

De las cabezas militares pensantes salieron las ideas más sanguinarias y las misiones más inverosímiles. Como la que recibió el preso Raúl Cubas: enrevistar a Menotti para sacarle una declaración a favor de Videla.

*Texto Alejandro Requeijo | Fotografías Agencias / La Nación.- Terminó el mundial, todos celebramos y ahí entró Acosta exultante diciendo: ‘¡Ganamos! ,¡ganamos!’. Le dio la mano a los prisioneros varones, a las mujeres nos dio un beso. Cuando él dijo ‘ganamos’, yo ahí tuve la certeza absoluta: si ellos ganaron, nosotros perdimos. Creo que esa es la evaluación más sintética de lo que fue el Mundial del 78”. Este breve relato no habla de canchas repletas de papelitos, ni de Kempes empujando aquel balón a la red entre defensores naranjas. Esta es una historia de tortura y muerte que se puede leer en una de las paredes del antiguo edificio de la Escuela de Mecánica de la Armada, en Buenos Aires. La ESMA, hoy convertida en un museo de la memoria, fue el siniestro centro clandestino de detención habilitado por los militares durante la dictadura argentina. Las comillas de la reflexión inicial pertenecen a Graciela Daleo, secuestrada entre octubre de 1977 y abril de 1979 en ese campo de concentración en el que Jorge Eduardo El Tigre Acosta, imponía con mano de hierro su ley al frente del llamado Grupo de Tareas.

Esta es una historia de tortura y muerte que se puede leer en una de las paredes del antiguo edificio de la Escuela de Mecánica de la Armada, en Buenos Aires.

Caminando por la Avenida del Libertador, son sólo 25 minutos lo que separa la ESMA del Estadio Monumental en el que Passarella fue sacado a hombros con la copa del Mundo en brazos. El ruido de los goles se colaba por los pasillos húmedos del complejo militar. Lisandro Raúl Cubas, miembro de la juventud peronista, llevaba más de un año entre sus muros cuando se celebró el Mundial. Semanas antes del inicio, El Tigre Acosta y el resto de carceleros estaban nerviosos. Toda la junta militar encabezada por Jorge Rafael Videla estaba nerviosa. Sabían que la cita era una oportunidad de oro para blanquear su imagen y en ese empeño todo estaba justificado. Más si cabe después de que por esas fechas adquiriese fuerza una campaña internacional contra la celebración del campeonato en la Argentina. Numerosas organizaciones de Derechos Humanos, principalmente de Europa, difundían mensajes como “No al fútbol en los campos de concentración”.

Equiparaban a Videla con Hitler, quien también buscó legitimarse a través del deporte en los Juegos Olímpicos de 1936 de Berlín. Se corría el riesgo de que esa ola crítica llegase al país y era necesario pararlo. Se han dicho muchas cosas sobre el Mundial del 78 y los militares. Ahí está la leyenda negra jamás confirmada del partido ante Perú. Pero, sin duda, lo que le hicieron a Lisandro Raúl Cubas sucedió de verdad. Se encontraba secuestrado, oficialmente desaparecido, y sin embargo se le pudo ver en una fotografía publicada en la página 18 del diario ‘La Nación’ el 3 de mayo de ese 1978. Como parte de su trabajo forzado le obligaron a entrevistar al entrenador de aquella selección argentina, César Luis Menotti. La misión era que Lisandro, torturado a diario por la dictadura, le arrancase al flaco alguna declaración a favor de la dictadura. En la foto se le ve de pie, junto a la pared. Mira fijamente al técnico. Luce un bigote de la época y un traje con corbata de pala ancha....**

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