Cavani: «Emery tuvo fe en mí y me da la confianza de ser el referente en el ataque»

El PSG, un equipo creado a base de inversiones sin fondo, tiene como una de sus estrellas a un jugador con los valores claros. El trabajo, el esfuerzo y la responsabilidad de Edinson Cavani (Salto, Uruguay 1988) se percibe en cada remate y en cada respuesta ya sea de religión, literatura o fútbol. Sin Neymar, el reto ante el Madrid depende aún más de la inspiración del 'charrúa'.

Texto Enzo Olivera | Fotografía Charles Chevillard.-De Nápoles a Paris. Cambió una ciudad que vive para el fútbol, por una orbe que pasa del balompié. Relegado en su momento al banquillo por Laurent Blanc hoy el Matador es uno de los mejores goleadores de Europa. El uruguayo basa su éxito en la fe que Unai Emery le entrega. Y la fe propia, aunque es un creyente crítico con la religión: “No me gusta porque te impone reglas. Yo vivo la fe a mi manera”.

Te quiero sacar de la actualidad deportiva y llevarte a tu vida en Paris. Venías de una ciudad como Nápoles que vive para el fútbol y estás en Paris, donde el fútbol no tiene el mismo seguimiento. Digamos que el parisino vive otras cosas y tú también vives más allá del fútbol, incluso estudiando Agronomía. ¿Estás pensando más allá de tu carrera?
A todos nos llega el momento en el que empiezas a crecer y empiezas a darte cuenta de un montón de cosas. Le das un sentido a la vida en general, más profundo. Sinceramente yo hoy juego al fútbol y soy un profesional… Lo disfruto, lo aprovecho, pero sé que eso algún día va a pasar y esto será solamente una parte de la vida que me tocó, mi historia el día de mañana. Por eso trato un poquito de perfeccionarme, de prepararme para el día de mañana, y qué mejor que hacerlo en lo que me gusta, instruirme en lo que me vio nacer, el campo. Encontré una plataforma muy interesante en el plan agropecuario del Uruguay. Lo que resalto de este estudio y que yo remarqué, es que le da la posibilidad a cualquier persona de prepararse, de no tener la obligación de contar con un estudio terminado para poder hacer un curso y poder especializarse en algún rubro del campo para poder trabajar. Esa fue una de las cosas que sinceramente me interesó mucho, porque yo sinceramente no terminé mis estudios básicos, lo que en Uruguay llamamos el Liceo. Pero tengo muchas ganas de aprender y muchas veces ciertas cosas, por la burocracia, se te truncan por no tener terminado el Liceo. Por el Liceo y también por el fútbol. Porque en Uruguay llega un momento en donde tienes que elegir entre los estudios o el fútbol…

¿Tuviste que elegir?
¡Claro! Yo decidí el fútbol y las cosas se me dieron. Pero te digo la verdad, esa no es una excusa. Yo creo que uno se podría seguir preparando. Lo que sí reconozco, es que el fútbol profesional te requiere muchísimo tiempo y cambios de horario que a veces no puedes acompañar con el estudio. A veces si uno quiere, puede dedicarse un poco al estudio. Yo no lo hice, quizás por vago. Porque me gustaba más jugar al fútbol.

¿Le falta al futbolista darse cuenta que hay algo después?
Los futbolistas vivimos en un ambiente raro, en una nube, una burbuja. No todos, no generalizo. Pero sí, falta darse cuenta de que hay un futuro que tienes que vivir. Que esto dura sólo 15 minutos. Lo que pasa es que el ambiente del fútbol te lleva, te agarra, te lleva, por todo lo que implica, por todo lo que mueve, por todo lo que significa el fútbol a este nivel. Entonces toda esta fama, los medios, los goles, los fans, las redes sociales, el lujo. Todo eso te envuelve y a veces no te deja ver la vida realmente como es. Creo que después de un tiempo te empiezas a dar cuenta.

¿Cuándo te diste cuenta de que necesitabas prepararte?
Cuando vi que el futuro es hoy. Me quedan quizás unos pocos años de jugador profesional y empiezas a cuestionar tu vida. Por eso hice un curso que ya terminé sobre sistemas de riego en plantaciones. Me sirvió para ir aprendiendo un poco de lo que me gusta, en donde nací. Porque yo me crié en el interior del Uruguay, me encantaba el campo, iba mucho, pero claro, no teníamos las posibilidades para invertir, para trabajar, para producir. Y bueno, hoy me preparo porque es uno de mis deseos poder realizar alguna empresa el día de mañana en mi país en un área de productividad que me interesa mucho y que seguro me hará feliz. Por eso trato de tomar todos los cursos dirigidos al campo y dejar un rato el fútbol para colocar estas ideas en mi mente.

«Hice un curso que ya terminé sobre sistemas de riego en plantaciones. Me sirvió para ir aprendiendo un poco de lo que me gusta, en donde nací»

¿En qué crees?
Nosotros siempre fuimos católicos. Pero la rama de la religión, para mí, es algo más personal. Yo me crié en un colegio católico en donde nos inculcaron la religión. Pero con el tiempo empiezas a crecer. Muchas religiones te imponen cosas que tienes que seguir al pie de la letra. Para mí no es tan así. Yo no puedo inculcarte algo o tratar de meterte en la cabeza algo, porque sólo vos lo sientes y lo incorporas a tu vida. Porque si el otro no lo siente de verdad, por más que trates de inculcar algo, el otro jamás se va a dar cuenta cuál es tu fe. Yo tengo mi fe, en dios, la que me da fuerzas en el día a día.

¿Qué encuentras en la religión?
Para mí la fe es algo general, no es solamente tener fe en dios. Es algo que te ayuda muchas veces a dar pasos importantes. No es solamente tener fe en dios, sino también tener fe en la familia, fe en los amigos, en aquellas círculos que uno crea en la vida y en tu alrededor. Y si no tienes fe en todo esto, creo que es imposible vivir, porque vives todo el tiempo vacío, a la defensiva, pensando que todos te van a hacer mal. Es por eso que la fe es algo personal. Por es no me gusta hablar de religión, sino de fe, la religión no la comparto, pero respeto a la gente que la practica y que lo toma de esa manera. En esos momentos de silencio aprovechas para leer

¿Qué libro estás leyendo hoy?
Me gustan los libros de historias difíciles, sufridas, complicadas. Ahora estoy leyendo un libro que se llama ‘La fuerza del corazón’. Va de un tipo que cuando era niño estudió por sus padres, sus viejos lo enviaron a perfeccionarse mucho. Y él por cumplir con ellos, les dio el gusto, estudió, fue el mejor, se recibió de abogado, pero se dio cuenta de que eso no lo llenaba. Lo hizo para no fallar a sus viejos pero se dejó totalmente de lado en lo afectivo, transformándose en un tipo triste.

Un día, en el silencio de su cabeza él siente la necesidad de cambiar y se dio cuenta que era la fuerza del corazón la que lo hacía dar ese paso de dejar la profesión y inicia un viaje en donde comienza a entrevistar a un montón de gente, científicos, filósofos, sicólogos. Todos le entregaron diferentes puntos de vista, pero todos concluían que el corazón era la fuerza, el motor, la razón por la que se generaba el impulso de tomar las decisiones importantes en la vida. ¿Conclusión? El 90% de las decisiones que uno toma con el corazón, son positivas, porque lo haces con el corazón, con voluntad.

¿Te toca el corazón algún libro futbolero?
Ahora estoy leyendo ‘Hasta la última gota’, la vida de Fabián O’Neill. Él cuenta muchas cosas en ese libro. Esas son las historias que quedan, las historias de vida, no de fútbol, sino de la vida misma, de los sufrimientos, de la pobreza, la escasez de recursos, las lágrimas, los llantos, la fama, la gloria y el fracaso.

¿Te tocan la fibra esas historias más que historia y estadística?
Totalmente. Porque uno se basa más en la vida de lo que fue la persona, no en cuántos goles hizo y qué ganó. De donde salió, esos técnicos que le tuvieron confianza, que lo bancaron de chiquito, quién lo descubrió, su éxito, su gloria y su caída al alcoholismo por ejemplo. Esas son las cosas duras. Su familia, su abuela que siempre lo apoyó en sus inicios, todas esas cosas de barrio que son muy típicas de nuestro país.

«Yo me siento muy fuerte aquí en el PSG y lo he demostrado porque el DT me da la confianza de ser el referente de ataque, que es en donde más me siento pleno en el fútbol.»

Tuviste varios técnicos en tu carrera: Tabárez, Mazzarri, Blanc y ahora Emery… ¿Qué los diferencia el uno del otro? ¿Cuál te marcó mas? Recuerdo cubrir la conferencia de prensa cuando Emery llegó al PSG y me dijo: “Mi equipo parte con Cavani”
Viste, esa frase de Emery la engancho con lo que estábamos hablando antes sobre el tema de la fe. Lo que te hace la fe muchas veces es tener confianza en el que tienes al lado, porque tienes fe y crees en esa persona, en este caso, Emery tuvo fe en mí, creyó en mí, y me parece que esa es una de las bases, de las claves de los amigos, de la familia, porque si tienes la confianza de tu gente, te sientes más fuerte. Yo me siento muy fuerte aquí en el PSG y lo he demostrado porque el DT me da la confianza de ser el referente de ataque, que es en donde más me siento pleno en el fútbol.

¿Todos te marcaron así?
Son diferentes etapas, por ejemplo Tabárez me ha marcado en todo, en lo deportivo y en lo personal. El Maestro me dio la confianza siempre, incluso cuando cumplí la función de jugar por las bandas, porque en los referentes eran otros, el Loco Abreu, Suárez, estaba Forlán que estaba más enganchado, yo estaba más relegado.

¿Eres capaz de sacrificar una posición en el campo por vestirte de celeste?
¡Por supuesto! Te lo juro, me daba lo mismo, yo si tengo que jugar por la celeste juego donde sea. Si él me daba la confianza de colocarme entre los 11 titulares, era porque él creía en mis condiciones. El Maestro nos enseñó mucho, nos enseñó, nos marcó muchos puntos a seguir dentro y fuera de la cancha.

¿Por ejemplo?
El valor de la responsabilidad y el respeto dentro del grupo de la Selección de Uruguay. Eso fue clave, tanto en el cuarto lugar en Sudáfrica como el título de la Copa América en 2011. Esa postura la mantuvo siempre y le dio resultados. Aunque yo siempre digo, en la Selección nadie me regaló nada, todo me lo gané a pulmón. Tabárez se convirtió en un verdadero maestro frente al grupo, en actitudes, hechos concretos que es la clave del éxito del profesor y los alumnos. Valores de amistad, de compañerismo y eso fue lo que nos hizo dar pasos importantes en la selección.

¿Qué te sorprendió de Emery?
Sobre todo su manera de trabajar. Un profesionalismo al detalle. Eso se ve porque el tipo lo transmite en cada momento. Rigurosidad y perfeccionismo. Además, se nota que es un entrenador que tiene ambición sana de ganar y eso trata de inculcárselo a los futbolistas en los equipos en donde ha estado. Esas ganas que él tiene de éxito es algo que me ha contagiado aquí en el PSG.

¿Cómo analizas el escenario europeo hoy?
El futbol ha cambiado. Hoy se resalta mucho más los equipos. Hay equipos que juegan mejor al futbol, que cuidan el estilo. Otros equipos que tienen más entrega, como por ejemplo el Atlético con su inconfundible garra. Lo ha demostrado y lo viene demostrando hace años. Todo esto es parte de los condimentos del fútbol. Tener la pelota es clave hoy, como lo hace el Barça.

Con Laurent Blanc no eras el referente de área, sino ibas por las bandas. Incluso estuviste en la suplencia ¿Cómo ves ese momento hoy?
No solamente las cosas positivas son buenas para aprender, sino que de las cosas negativas se aprende mucho más. Y quieras o no, más allá de las estadísticas y los resultados de grupo, yo creo que a nivel personal las cosas me fueron de dulce y lo agradezco. Crecí también como hombre. Llegué a París de una forma y luego fueron sucediendo cosas normales del fútbol y me tuve que adaptar a circunstancias y bueno, acá estamos, como uruguayo siempre con esas ganas de levantarse y adaptarse con esa facilidad que tenemos de adaptarnos y luchar en circunstancias que cuestan y que, bueno… por eso te digo que saco cosas positivas de todas que han pasado, sean buenas y sean malas en Paris. •