Fútbol Bohemio en la edición especial de verano de Líbero

El nuevo número de Líbero está dedicado al fútbol bohemio. Al Trinche, Best, Friday, Mágico, Garrafa Sánches, Gazza, Heleno, Canito, Moscardelli, Dubois... y algunos más. Unos os sonarán, otros quizá no. Para nosotros son los guardianes de las esencias del talento displicente. Son pájaros difíciles de atar, pero los hemos reunido todos en esta edición.

Líbero.- En el bar que acaba de abrir George Best en el cielo tocan una campana cada vez que alguien se escuda en el VAR para justificar una derrota. Les sobran los motivos para mofarse del fútbol moderno. Otras temporadas invitaban a chupitos cada vez que salían estadísticas de pases acertados. Últimamente todo el mundo espera el comentario sarcástico de un argentino que acaba de llegar.  Tomás Felipe Carlovich siempre tiene un afilado dardo que espetar a la pantalla cuando colorean de naranja la zona por donde ha jugado tal o cual jugador y su velocidad máxima. Es el bar del fútbol bohemio donde se perdonan las derrotas, los descensos, la indisciplina y la desgana. Pero un mal control es un pecado inexplicable.

El nuevo número de Líbero está dedicado a todos ellos. Al Trinche, Best, Friday, Mágico, Garrafa Sánchez, Gazza, Heleno, Canito, Moscardelli... Y algunos más. Os sonarán, o quizá no. Para nosotros son los guardianes de las esencias del talento derrochado y queríamos compartir con vosotros sus vidas locas.

Desde que decidimos dejarnos llevar por las laberínticas carreras del fútbol bohemio, la redacción de Líbero -rica en noctámbulos, mediapuntas displicentes con el esfuerzo y románticos empedernidos- comenzó un debate inacabable sobre quién merece y quién no merece estar en este club de bohemios. ¿Es o no Guti un futbolista bohemio? ¿Por qué incluir a un palmarés dorado como el Ronaldinho en esa alineación de perdedores? ¿Qué hacemos con las promesas incumplidas que se quedaron en el camino? El consenso final define al fútbol bohemio como el de aquellos jugadores que dedicaron su carrera a contradecir a Ferenc Puskas: “El fútbol me gusta, quizá más que la vida”. Nuestros protagonistas devoraron la vida, en ella incluyeron el fútbol, pero les interesó poco la gloria.

Apenas unos meses antes de que naciera Líbero con la declaración de intenciones de hablar de fútbol sin gritos, vimos el reportaje del Trinche Carlovich en Informe Robinson como la historia que nos gustaría contar. El periodista Raúl Román nos cuenta los entresijos de aquel documental que hizo de Carlovich el símbolo mundial del fútbol bohemio. Con toda la humildad creemos que si la vida del Trinche te agitó algo por dentro, las próximas páginas saciaran tus ganas de fútbol de verdad, de jugadas indetectables por los algoritmos. Porque los bohemios son así, solo aparecen en el radar de los buscadores de tesoros. Tesoros piratas a ser posible.

El especial bohemio ocupa gran parte del número. Incluso hemos pedido a nuestros colaboradores habituales que dedicaran sus textos a las leyendas. Por eso Igor Paskual, Guille Galván, Pablo Moro, Enrique Ballester y Javier Aznar dedican sus tribunas a los bohemios sin remedio.

 

AAdemás, seguimos atentos a la nostalgia y a los héroes actuales. Algunos muy alejados de la bohemia como Ander Herrera que reivindica el romanticismo de París donde disfruta al máximo del PSG. O visitamos a Fabiano, aquel símbolo del Cmítico Compos. Amaral nos explica cómo acabaron haciendo un himno a un equipo femenino y recordamos la obra futbolística del pintor Juan Genovés. 

Líbero 33 edición especial de verano, ya en kioskos y a domicilio por el mismo precio en nuestra tienda.