Lizarazu: "Ser vasco es mi identidad"

Rémi Belot.- Su imagen celebrando los triunfos del Girondins de Burdeos con la ikurriña no pasó desapercibida en Bilbao. Fichó por el Athletic cuando sus compañeros se iban a la Juventus o al Milan. 

Texto Rémi Belot | Fotografía Jérémy Suyker

Varios mensajes de correo electrónico, una serie de llamadas telefónicas, una primera cita cancelada unos días antes y, por fin, dos o tres semanas más tarde: la reunión... Ayer en la cancha como hoy día en la vida, hay que ser perseverante para poder hablar con Bixente Lizarazu. Hablar de retirada considerando su vida actual sería una broma: a los 47 años, el ex campeón de Alemania, de Europa, y del mundo (¿qué más?) sigue siendo imparable, sin dejar de viajar por el mundo de manera compulsiva: para TF1, la mayor cadena de televisión francesa con la que trabaja de periodista, o para su entretenimiento personal, con los miles de proyectos deportivos que impulsa. Pero cuando finalmente nos encontramos, muestra toda su disponibilidad. Y de nuevo se revela imparable, cuando se trata de evocar su juventud, sus primeros pasos profesionales, su conversión después del fútbol. Y el País Vasco, por supuesto.

A pesar de haber sido el primer futbolista vasco francés que jugó con el Athletic Club de Bilbao, el jugador guarda algunos recuerdos dolorosos de su tiempo allí durante la temporada 1996-1997. El ex campeón del mundo atribuye su estancia difícil por tierras vascas a una lesión que ocurrió pocos meses antes de su firma. Sin embargo, su apego a su tierra sigue siendo total. En 1996 pidió al Estado francés que su nombre "Vincent" (Vicente en francés) se cambiara a "Bixente" en su carnet nacional de identidad, según el deseo de sus padres. También llamó a sus propios hijos con dos nombres vascos: Tximista (el rayo). Y Uhaina (la ola). Y, finalmente, retornó a casa después de su retiro del fútbol.

Zidane se fue a la Juventus, Dugarry al AC Milan. Tú te fuiste al Athletic Club, que no es el mejor club que podías imaginar... ¿Por qué?
El Athletic es un buen equipo, un buen club. De pequeño vivía al lado de la frontera española, y la Liga es el campeonato que siempre he seguido. Cuando era niño, viajaba más a San Sebastián, ya que mi padre era socio de la Real Sociedad: fui a ver los partidos de la Copa de Europa de la gran época, la de Arconada, López Ufarte. Para jugar fuera de Francia, la Liga era natural para mí. Una forma suave para irme: solo son 100 kilómetros desde mi casa. El Bayern se había interesado, David Dein, directivo del Arsenal, quería que yo jugara con ellos. Al final, tuve que elegir entre el Arsenal (Arsene Wenger aún no había llegado), y Bilbao. Elegí el Athletic.

Se habla mucho en España del orgullo vasco del club ¿Entró esa parte en consideración en tu decisión?
Yo vivía en la frontera e ir a Bilbao, era descubrir un club que tiene una cultura propia, donde solo juegan futbolistas vascos. Pero primero tuve un pensamiento de deportista: quería ser parte de un buen club, y descubrir un campeonato que había seguido mucho.

A veces te vestías con la bandera vasca después de victorias con el Girondins, otras veces llevabas el brazalete con la Ikurriña cuando era capitán en Burdeos...
Para mí, el País Vasco significa mucho. Es un lugar único para mí. Cuando dejé el fútbol, volví a vivir en el País Vasco, vasca es mi familia… Es mi identidad.

Pero a pasear de esto, no tienes recuerdos muy hermosos de tu estancia en Bilbao.
Lo que sucedió en Bilbao, fue un sufrimiento en la ingle que no pude curar. Habían empezado los problemas el año anterior y durante la Eurocopa 96, en la que me convierto en titular del equipo de Francia. Empecé la temporada con el dolor, creía que esto pasaría y no pasó. Me sentí debilitado físicamente, mentalmente afectado. Fue la primera vez que me encontré frente a una lesión y no pude encontrar una solución. Yo estaba muy perturbado, lo vivía muy mal. Me operaron, la primera parte de mi temporada se truncó...

*leer entrevista completa en nuestro número 19.