Neymar, alegría y osadía. Un perfil de lo que fue, pudo ser o no quiere ser.

Obessión por Messi, competitividad, ambición deportiva. Así era Neymar hace apenas 20 meses, cuando fue entrevistado en Líbero. Los principales portavoces de la prensa catalana desplegaron anécdotas y opiniones que hoy con su marcha al PSG, cobran enorme interés.

Diego Barcala.- Cuando hace dos veranos llegó a Barcelona acompañado por un séquito de amiguetes en jet privado, una cresta imposible en la cabeza y todo tipo de muecas de rapero, nadie pensó que Neymar, que añadió las siglas jr a su marca, fuese una apuesta segura. A diferencia de Romario, Ronaldo, Rivaldo o Ronaldinho, la estrella brasileña aterrizó sin experiencia europea y rodeado de polémicas por la falta de transparencia en su fichaje. Un triplete después, nadie mejor que Xavi Hernández para hacer balance: “Ya hemos visto cómo se ha adaptado. Tiene buena actitud y va camino de ser el mejor jugador del mundo”. En el autobús de celebración de la Champions, el pantocrátor que bendecía el futuro Neymar, le apartaba para que el incansable delantero, 12 años menor que él, no le quitara las zapatillas como había hecho con sus compañeros. Neymar, resignado, no insistió mucho. Y es que la mayor virtud del 11 es que ha entendido, como ninguno de sus compatriotas predecesores, que en Barcelona es uno más al servicio del club.

“Admiro su capacidad para saber estar en un equipo liderado por Messi; podría ser el número 1 en cualquier equipo del mundo y prefiere estar al lado de Messi para ganar títulos. Los brasileños acostumbran a funcionar en el Barça y el gran reto de Neymar es que lo está consiguiendo en un equipo liderado por un argentino”, explica Ramón Besa, periodista de El País y uno de los líderes de opinión de la prensa en Cataluña. La ambición de Neymar para competir dentro de un equipo es clave, tal y como reconoce el brasileño vía mail para Líbero: “Con la historia que tiene nuestro club y los jugadores que hemos tenido a lo largo de los años, creo que merecíamos más de cuatro Copas de Europa”.

Las declaraciones de Neymar son rotundas, serias e incluso maduras. Con la dosis del aburrido lenguaje políticamente correcto que rodea a las jóvenes estrellas del fútbol, pero con una lógica muy lejana a esa imagen frívola que algunos atribuyen a su vida a través de Instagram. “Su estancia en Barcelona es más tranquila de lo que se pudiera intuir por las fotos que suele compartir su gabinete de comunicación en las redes sociales. Comparte vida en la zona alta de Barcelona con sus amigos de la infancia, los llamados Toiss (una palabra inventada que se traduce como ‘Aquí nosotros’), pero siempre vigilado por su padre. Cenas en restaurantes japoneses y veladas hogareñas con cíclicas visitas de su hijo, Luca, o su hermana, Rafaella. También cumple un papel importante un chico llamado Álvaro Costa, que es precisamente el hijo de Pepe Costa (asistente y ángel de la guarda de Leo Messi en el vestuario del Barcelona)”, explica Francisco Cabezas de El Mundo, uno de los periodistas con más información del vestuario.

“Estos dos años he aprendido muchas cosas, especialmente el primero. Fue un año en el que tuve que realizar varios ajustes, cambiar de país, vivir alejado de los amigos
y de la familia, y mucho más. Fue un bonito desafío y he tenido fantásticos momentos, tanto dentro como fuera del campo”, explica Neymar. Una ojeada a las estadísticas es suficiente para entender lo que dice. En su primer año marcó nueve goles en Liga y cuatro en Champions League. Su gol a Buffon en Berlín fue el décimo de la competición europea esta temporada y ha terminado la Liga con 22 tantos. “Si sigue así, da miedo pensar en qué puede convertirse. A su favor juega que es muy joven y que esta temporada ha metido 32 goles cuando Leo a su edad no pasaba de 20 por temporada”, opina Santi Giménez del diario As, otra fuente indispensable para entender el Barça actual.

Pero si alguien tiene una perspectiva histórica de Neymar es Toni Lima, exjugador profesional, ojeador del Inter de Milan y colaborador para la Confederación Brasileña de Fútbol durante 12 años. Lima vio a Neymar con 16 años en el MIC (Mediterranean International Cup) de 2008. “A esas edades, el que es líder dentro del campo también lo es fuera. Neymar ya había tenido una experiencia europea, cuando probó con el Real Madrid, y era el jefe. Una anécdota: cuando nadie tenía un iphone, él ya no se separaba de uno”, recuerda Lima, recién aterrizado de ver el torneo juvenil de Toulon en Francia. A Lima no le sorprende la progresión de Neymar en Barcelona. “En aquel torneo salió casi en camilla en la semifinal del sábado a las ocho de la tarde. Y a las once de la mañana del domingo estaba jugando la final y compitiendo, le gusta competir”, recuerda. Lima tiene la clave sobre una de las sombras y prejuicios que pesaban sobre el posible fracaso de Neymar en Europa, el paralelismo con Robinho: “La adaptación es importante pero cuando un chico tiene calidad, llega y juega. Digamos que Robinho era más plástico y menos práctico y Neymar es lo contrario. Y además tiene gol, mucho gol”.

Lo entreno absolutamente todo, no descuido nunca los fundamentos técnicos del juego ni la parte física. No importa lo bueno que seas, tienes que seguir entrenando”, explica Neymar al ser preguntado por sus posibles aspectos a mejorar. En su respuesta se intuye la madera de campeón que los grandes técnicos del deporte saben catar. En un reciente documental sobre el tenista David Ferrer, uno de los entrenadores que mejor conoce la capacidad de superación de los deportistas, Toni Nadal, destaca: “Lo mejor de David es que ha sabido mejorar durante su carrera”. Neymar es un buen ejemplo. Impresiona ver la capacidad del delantero para añadir cualidades a su innata capacidad para jugar al fútbol. Una de ellas es la definición, para la que casi siempre opta por el arco entre las piernas de los porteros. “Sí, es una jugada que utilizo pero creo que depende sobre todo del momento del partido. De pronto encaras al portero y simplemente eliges la mejor opción para intentar marcar, a veces es por debajo, a veces por un lado, otras veces por encima... depende del momento”. Y ese momento llegó en el minuto 96 en Berlín, cuando cruzó con la zurda el balón bajo Buffon.

BOTAS ESPECIALES
Un gol que define su lema: ‘Osadía y alegría’. Dos palabras que lleva escritas en sus botas. Unas botas adaptadas a su juego. “Nos pidió que diseñáramos algo que le permitiera cambiar de dirección con mayor control. Quiere que el pié no se mueva dentro de la bota cuando frena y acelera”, explica Max Blau, vicepresidente global de fútbol de Nike calzado. Blau diseñó unos cables que sujetan los laterales de las botas Hypervenoon de la marca que viste a Neymar desde 1998. Su patrocinio tan temprano recuerda una anécdota que su entrenador en el MIC, Lucho Nizzo, le contó al periodista Luis Miguel Hinojal para un reportaje en El País. “Para llegar a ser un gran futbolista no basta con tener grandes cualidades para jugar. Se necesita inteligencia y humildad, y Neymar ya las tenía. Durante el torneo visitamos Barcelona. A Neymar ya lo patrocinaba Nike. Entró en una tienda y salió cargado de camisetas, zapatillas, gafas... Le pregunté por qué compraba todo eso si la marca ya le proporcionaba material gratis. ‘Son regalos. Para mis amigos y la gente de mi calle’”, le respondió a Nizzo.

Esa humildad, junto con un buen equipo de asesoramiento por parte del FC Barcelona y Nike es un lugar común en todos los especialistas a los que se pregunta por Neymar. “Si te fijas, Neymar y Messi se alían en el campo; fuera, en cambio, siempre van por separado, como si cada uno necesitara su espacio comercial, de exposición, de fans. Desconozco su vinculación con la ciudad y no creo que tenga alguna con Cataluña. Pero no es ajeno a las cosas que pasan: por ejemplo me contaron que le encantó conocer al Mago Pop. A diferencia de Messi, Neymar tiene un equipo personal, una empresa, que dirige sus pasos. El Barça le ha vinculado ahora a la campaña en favor de la Fundación, quizá porque era consciente de que necesitaba explotar más su imagen. Creo que su exposición será gradual”, explica Besa.

Y Messi, cuya personalidad sigue siendo un auténtico enigma para la prensa especializada e incluso dicen que para sus compañeros y entrenadores, afianzó su buena relación con el brasileño horas antes de la final de Berlín. “Mantenemos una linda relación y cuando hay entendimiento fuera de la cancha es más fácil llevarse bien dentro”, explicaba el argentino en una entrevista. A los 3 minutos de comenzar la final de Berlín, Messi recibió en la derecha, rodeado de juventinos, de manera automática supo que si él no pude, la mejor opción es cambiar de banda, donde está su heredero. Y gol. “Algún día será el mejor del mundo”, destacó en 2014.

«Algún día será el mejor del mundo», dijo Messi en 2014

El bueno rollo es algo fundamental para Neymar. “El año pasado estaba acogotado, superado por las circunstancias y la presencia de Messi. Le decías buenos días y te contestaba como un loro: Messi es el mejor del mundo”, ejemplifica la periodista Gemma Herrero, otra voz informada de la actualidad culé. Al margen del lado estratégico de la buena relación de los tres delanteros del Barça, Neymar reproduce lo que le convirtió en un ídolo en Santos. Su mezcla de liderazgo en el campo y fuera con su equipo. “¡Parece que hayan pasado muchos años!”, añora Neymar de aquel tridente que formó con si ídolo Robinho y Ganso. “Recuerdo el campeonato que ganamos, pero también la diversión y las bromas. Siempre que saltábamos al campo lo hacíamos sonriendo y con alegría, y he intentado mantener siempre esa actitud. Era un equipo extraordinario, con muchos jugadores excelentes que también son grandes personas, y muy divertidos. Por eso nos salieron tan bien las cosas”, recuerda.

Un estudioso de aquel equipo y del fútbol en Brasil es el periodista colaborador de Líbero, Luis Miguel Hinojal. Su documental ‘La mariposa voraz’ de Canal Plus, es indispensable para conocer a Neymar y la personalidad que ha moldeado. Con apenas 18 años, después de fallar varios penaltis, el entrenador del Santos, Dorival Júnior, le impidió en un partido lanzar un penalti. Neymar se tomó tan mal la decisión del entrenador que se pasó el resto del partido “haciendo filigranas gratuitas”, como describe el propio repor- taje. El entrenador rival, René Simoes, declaró lo siguiente al final del partido: “Pocas veces vi a alguien tan maleducado deportivamente, como ese chico, Neymar. Alguien tiene que educar a ese chaval o si no vamos a crear un monstruo”. En una decisión insólita, el Santos despidió a Dorival. Pero Neymar supo aprender de aquello. Y con la ayuda de su padre, que con mucho esfuerzo había sacado a sus hijos adelante, salió de aquel enredo siendo mejor jugador.

Alegría para disfrutar, osadía para ser valiente, humildad para adaptarse y por último, ambición. Como sus otros grandes contemporáneos, a Neymar le mueve la ambición por conseguir sus sueños infantiles. “Conseguir la Champions es el sueño de todo jugador, y es una competición que he estado siguiendo desde que era niño. Formar parte de esto, y sumar títulos a la historia del club, es algo mágico”, resume. Preguntado por el ambiente en el Camp Nou, no se sale nada del guion: “El ambiente, tanto en el club como en el equipo, es fantástico. El equipo se lleva muy bien, además de ser jugadores con mucho talento, consagrados y que lo han ganado todo, son personas sencillas y humildes. Este carácter es una gran ventaja y eso se nota en el terreno de juego”.

Por delante le espera superar con éxito su tercer año para saber si mejorará la importancia en la historia del club que tuvo Ronaldinho. “Fue el futbolista que sacó al Barcelona del vertedero del gaspartismo y que se convirtió en el gran motor del llamado ‘círculo virtuoso’ del gobierno de Laporta. Mientras priorizó el fútbol a la jarana, supo combinar la alegría de un juego de cabriolas indescifrable para el rival con el liderazgo que se le demandaba. Sería imposible entender al Barça actual sin la llegada en su día de Ronnie”, compara Cabezas. “Con Ronaldinho se pasó de la depresión y la melancolía a la alegría. Jamás viví una noche como la del Gazpacho, aquel partido contra el Sevilla, de madrugada, con el gol que provocó un movimiento sísmico registrado en el observatorio Fabra. Rivaldo, por el contrario, era triste, patapalo Rivaldo, y su tristeza también era tan contagiosa como la alegría de Ronaldinho”, añade Besa. Por su parte, Santi Giménez, le pone deberes a Neymar: “Puede ser más que ellos (Romario, Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho), pero de momento, tiene que comer mucha sopa y acabar con el sambenito de que los brasileños duran tres años al máximo nivel”.