Fortune: «En mi debut Antic me agarra y me suelta: “Ah, te encargas de Ronaldo, ¿eh?”. A punto estoy de no entrar e irme fingiendo una lesión»

Hace una tarde sorprendentemente primaveral en Manchester, esa ciudad en la que dicen que siempre llueve. Así que provechamos este soleado atardecer para lanzarnos a las calles. Quedamos en Albert Square, frente al ayuntamiento, para tomarnos un Aperol y charlar sobre fútbol con un viejo amigo: Quinton Fortune (Ciudad del Cabo, 1977).

*Texto Javier Aznar | Fotografía Aperol.- Este sudafricano pertenece a esa clase de futbolista que va permanentemente con una sonrisa en la cara. Estalla en sonoras carcajadas cada 20 segundos de frecuencia como si estuviéramos dentro de un episodio de Friends. A pesar de haberse ido de España hace más de 15 años, conserva un castellano prácticamente perfecto. Mientras echamos una partida de futbolín, rememoramos los recuerdos y anécdotas de este chico que dejó Sudáfrica con 14 años para cumplir ese sueño que todos tuvimos alguna vez: ganarse la vida jugando al fútbol. 1996.

Tras un par de años en Inglaterra, un chico de Sudáfrica de apenas 17 años llega al Atlético de Madrid.¿Qué recuerdos tienes de aquella época?
Recuerdo que cuando llegué no tenía ni idea de español. Pero ni idea. Así que me metieron en un piso con otros jugadores españoles del Atleti B para que aprendiera. Y aquello fue de lo mejor que me pudo pasar. Lo pasábamos estupendamente. Aprendí español tras pasarme todo el día escuchando en la radio música española [se arranca a cantar un poco de ‘A fuego lento’ de Rosana y de ‘La Flaca’ de Jarabe de Palo]. También veíamos siempre un programa de televisión que se hizo muy famoso y que empezaba con una canción que era algo así como “Acompáñame, Acompáñame…”. Y me acuerdo también de un tipo muy curioso que salía en la tele y que me tenía verdaderamente fascinado: Chiquito.

[Trato de recomponerme tras este inesperado arranque con menciones a Rosana, Isabel Gemio o Chiquito. Me siento bloqueado como el que encaja un 0-3 en el primer cuarto de hora jugando en casa. De hecho, Fortune está ahora mismo de pie imitando movimientos de Chiquito. Creo que necesito un trago]
También estuve cedido unos meses en el Mallorca y ahí contraté a un profesor de inglés para que me diera clases de español. Menos mal. Si no mi español creo que ahora sería una mezcla de Chiquito y tacos.

Antes habías estado en Inglaterra. Y creo que también te quedaste muy impresionado con las diferencias culturales…
Y tanto. Yo jamás pensé que algún día saldría de Sudáfrica. Y de repente me vi en Inglaterra con 14 años para jugar en las categorías inferiores del Tottenham. Como aún era menor, me metieron en un colegio privado inglés y tenía que jugar a veces con el equipo del colegio por hacerles un favor. Me acuerdo de cuando fuimos a jugar contra Eton, donde estudia la realeza británica, y yo no entendía qué clase de colegio era ese que parecía un hotel de cinco estrellas. No me entraba en la cabeza. Yo no estaba acostumbrado a ver escuelas con ventanas [risas]. Ahora, cada vez que veo Harry Potter, me acuerdo de Eton. No me pude quedar en Inglaterra con problemas con el permiso de trabajo. Y entonces fue cuando llegó el Atlético.

Y debutas con el Atleti cubriendo a un jugador vulgar
Sí. Nada menos que a Mr. Ronaldo Nazario da Lima. Inolvidable. Ronaldo es el mejor jugador que he tenido enfrente. Sin duda. ¡Qué tío más impresionante! Me acuerdo perfectamente de aquel partido: era el año 97. En el Vicente Calderón. Perdimos 2-5 frente al Barça. Ronaldo ya había metido un hat trick, estrellado tres palos, provocado cuatro faltas en la frontal y un penalti. Algo salvaje. Nos estaba machacando con esas galopadas suyas. Yo estaba calentando en la banda sin muchas expectativas de debutar. Y de repente Radomir Antic me llama: ¡Fortune, Fortune! ¡Venir! (En España es el único sitio del mundo donde me llaman Fortune pronunciado tal cual, Fortune. También me suelen llamar Quentin, en lugar de Quinton. Tarantino ha hecho mucho daño).

«Y DE REPRENTE RADOMIR ANTIC ME LLAMA: ¡FORTUNE, FORTUNE! ¡VENIR! (EN ESPAÑA ES EL ÚNICO SITIO DEL MUNDO DONDE ME LLAMAN FORTUNE PRONUNCIANDO TAL CUAL, FORTUNER. TAMBIÉN ME SUELEN LLAMAR QUENTIN, EN LUGAR DE QUINTON. TARANTINO HA HECHO MUCHO DAÑO)...»

Y el míster me dice que voy a salir. Estoy ilusionadísimo. Me empieza a hablar y a explicarme que jugaré por la izquierda, tal, cual, pero estoy tan nervioso que apenas le escucho. Y justo antes de saltar al campo, me agarra y me suelta: “Ah, Fortune. Y te encargas de Ronaldo, ¿eh?”. A punto estoy de no entrar e irme a vestuarios fingiendo una lesión. ¿Es mi debut en el Calderón y voy a tener que marcar a ese animal que nos está machando? Ponme a cubrir a Figo aunque sea.

Pero no a Ronaldo. Así que salí y recuerdo estar al lado de Ronaldo actuando como si fuera lo más normal, cool. Pero me hizo dos regates brutales. No busques el vídeo en YouTube, que es muy doloroso… [risas] Siempre le digo a la gente lo mismo cuando me preguntan por los mejores jugadores a los que me he enfrentado a lo largo de mi carrera: ¿Messi? Increíble. ¿Ronaldinho? Brutal. ¿Cristiano? Salvaje. Pero Ronaldo…Ronaldo era simplemente otra cosa. Como si pusieras lo mejor de esos tres jugadores en uno solo. Lo tenía todo: velocidad, definición, clase, resistencia, fuerza, potencia…

«SIEMPRE LE DIGO A LA GENTE LO MISMO CUANDO ME PREGUNTAN POR LOS MEJORES A LOS QUE ME HE ENFRENTADO A LO LARGO DE MI CARRERA: ¿MESSI? INCREÍBLE. ¿RONALDINHO? BRUTAL. ¿CRISTIANO? SALVAJE. PERO RONALDO... RONALDO ERA SIMPLEMENTE OTRA COSA.»

Era otra cosa. Nunca entendí que el Barça le dejara marchar tras aquella temporada. Incomprensible. ¿Dinero? Buf, dale lo que te pida. No encontrarás nada igual. Hablamos de un tipo que se destrozó la rodilla dos veces y todavía ganó un Mundial. Un tipo que salió de Old Trafford ovacionado tras bailar a todo un equipo como el Manchester. Yo salí el último cuarto de hora de aquel partido y ya te digo que fue impresionante. Así que sí: ese fue mi debut: pasar de jugar con el B, a cubrir al mejor jugador del mundo. Una experiencia muy loca. Imagínate. Eso te hace un hombre [risas]

Te hubiera gustado jugar más tiempo en el Atleti, ¿no?
Sí. Me encanta la vida en España. Ahora retransmito de vez en cuando partidos de la Liga y la sigo con mucho interés. Además justo antes de irme del Atleti fue cuando empecé con el primer equipo de forma más habitual. Sobre todo cuando cogió el equipo Pantani.

«ME ACUERDO DE CUANDO FUIMOS A JUGAR CONTRA ETON, DONDE ESTUDIA LA REALEZA BRITÁNICA, Y YO NO ENTENDÍA QUÉ CLASE DE COLEGIO ERA ESE QUE PARECÍA UN HOTEL DE CINCO ESTRELLAS»

¿Pantani?
[Risas] Sí. Carlos Sánchez Aguiar. Era el entrenador del B. Le llamábamos así por el pelo (o por la ausencia del mismo). Subió a muchos del filial, se portó muy bien con nosotros, nos dio mucha confianza. Ahora, cuando miro atrás, me doy cuenta de lo importante que fue para mí coger esa confianza de cara a poder irme a Manchester. Aquel Atleti B era muy bueno. Quedamos segundos en la 98-99 en la 2ª división española. Había muy buen material tal y como luego se demostró. Durante los años en los que estuve yo ahí, pasaron muchos jugadores de un nivel muy alto por el B: el Pipo Baraja, mi gran amigo Marcos Sequeiros, Paunovic, Tevenet, Ezquerro, Carcedo (ahora segundo de Emery en el Sevilla)… No tuvimos muchas posibilidades de asentarnos en el primer equipo así que nos tuvimos que ir marchando poco a poco.

Y llegas al Manchester de Sir Alexon Ferguson.
Efectivamente. Cuando jugué en las categorías inferiores del Tottenham no pude quedarme por problemas con el permiso de trabajo. Tenía la espinita clavada de saborear verdaderamente el fútbol en la Premier. Por aquella época en Sudáfrica solo se seguía la Premier. Me encantaba esa competición. Así que ni lo dudé cuando me llamaron del Manchester. 

«POR AQUELLA ÉPOCA EN SUDÁFRICA SÓLO SE SEGUÍA LA PREMIER. ME ENCANTABA ESA COMPETICIÓN. ASÍ QUE NI LO DUDÉ CUANDO ME LLAMARON DEL MANCHESTER.»

¿Cómo era trabajar con una figura tan importante aquí como Sir Alex Ferguson?
Era más manager que entrenador. Yo creo que su éxito residía en que siempre te hacía querer ser el primero en llegar a entrenar. Parece sencillo decirlo, pero conseguir algo así en todos los jugadores de tu equipo requiere mucho carisma y liderazgo. Y Ferguson iba sobrado de ambas cualidades. Se sabía todos los nombres del club. Desde los alevines a los acomodadores. Aquí cuando Ferguson habla, los demás escuchan. Aprendí mucho con él a lo largo de mis ocho años.

¿Y cuál es tu partido favorito en un campo como Old Trafford?
[Sin dudar] Mi debut en Old Trafford contra el Bradford. Fue en el año 2000. Mis padres nunca me habían visto jugar desde que me había ido de Sudáfrica con 14 años, así que me hacía especial ilusión que me vieran en un ambiente como el de Old Trafford. Mira, aquí estoy. Lo conseguí. Y encima metí gol, algo en lo que tampoco yo es que me prodigara demasiado [risas].

Tú viviste la metamorfosis de un Ronaldo flacucho jugando en banda a la bestia en la que luego se transformó.¿Qué hizo?
Ronaldo siempre creyó. Siempre creyó en él. Me acuerdo de que llegó siendo un chico flaquito y diciendo con mucha seguridad que él iba a ser el mejor del mundo. Los demás le mirábamos un poco como si se hubiera vuelto loco. Y luego se fue de aquí convertido efectivamente en el mejor jugador del mundo. No sé si tenía condiciones para ser el mejor. Es probable. Lo que sí sé es que trabajaba para ser el mejor. Yo nunca había visto algo así. Se quedaba siempre tras entrenar ejercitando en el gimnasio. Se ponía pesas en los tobillos y se pasaba sus días libres haciendo series de sprints y saltos.

Algunos veteranos teníamos que acercarnos para decirle: “Oye, tío, descansa, no te mates que jugamos mañana”. Estaba obsesionado con ser más rápido, más fuerte, más ágil, más elástico, más todo. Es el ejemplo que pongo siempre a los chicos jóvenes con los que trabajo en la escuela del Manchester United. Porque Cristiano Ronaldo es trabajo, trabajo y trabajo. Todo mentalidad. Me alegro mucho por él porque es el triunfo de la disciplina.

¿Qué planes de futuro tiene Quinton Fortune?
Ahora soy embajador del Manchester United. Y disfruto mucho con ello. Le debo tanto a esta ciudad y a este equipo que esta es una buena forma de mantener nuestros caminos unidos. También trabajo mucho con las escuelas de fútbol del Manchester por el mundo. Y soy analista de la Liga en Sky Sports. Mis planes también pasan por África. Hay mucho trabajo por hacer ahí y el fútbol siempre es un gran vehículo para continuar el legado que nos dejaron grandes personalidades como Nelson Mandela. Para mí el fútbol fue una bendición. Forjó mi carácter y evitó que cayese en el ambiente problemático de drogas y bandas que se vivía en mi época. Es nuestra responsabilidad ahora seguir luchando por nuestra gente. •

*entrevista realizada en #líbero14 (otoño 2015)