San Patricio y la mejor Irlanda de la historia

Rodrigo Marciel.-  Cada 17 de marzo se celebra la fiesta más importante de la República de Irlanda. Un país entregado al verde y también fiel al del césped que pisan sus futbolistas cuando representan a su país. En 1994, la historia quiso que donde emigraron muchos irlandeses, Nueva York, se convirtiese en el lugar de la gran gesta del once del trébol.
*En 2017 se cumplen ya 32 años del nombramiento de Jack Charlton como responsable de la selección de Irlanda. Los inicios fueron complicados, los irlandeses no veían bien que un inglés ocupase el banquillo del trébol y más aún cuando en su debut, Irlanda perdió ante Gales, otro eterno rival. Sin embargo, lo mejor estaba por llegar. El primer éxito de los hombres de Charlton, fue clasificar a los verdes para la Eurocopa de 1988. Recordamos que entrar en una Eurocopa en aquella época era mucho más complicado que ahora. Entrar en la fase final de la Eurocopa del 88 era estar ya entre los ocho mejores equipos del continente. Irlanda había llegado más lejos que nunca. El torneo no pudo empezar mejor. Irlanda venció a Inglaterra con un gol del magnífico media punta Ray Houghton, en el siguiente partido los irlandeses consiguieron empatar con la URSS de Nassaev.

El grupo era tan complicado que en el último partido les esperaba la mítica Holanda de Gullit, Van Basten, Rijkaard, Koeman… los irlandeses como era de esperar, perdieron, pero dejaron una impecable imagen y llegaron a Dublín como héroes, fueron recibidos por más de 200.000 personas. Sus rivales del grupo, sobra decirlo, fueron los finalistas del torneo. Se empezaba a forjar un equipo de leyenda.

Un equipo de leyenda

Nombres como Patt Bonner, Paul Mcgrath, Andy Townsend, Ray Houghton, Steve Staunton, John Aldridge, Niall Quinn o Tony Cascarino formaban un bloque perfecto de la mano del hombre de la boina, Jack Charlton. Queda claro que esta generación jugaría dos mundiales. La primera estación, Italia 90. En el país del Calcio, los de Charlton ya no eran unos desconocidos. Ante una masa verde de aficionados, la más numerosa que se recuerda, a Irlanda le volvió a tocar contra Inglaterra y Holanda en el grupo, Egipto completaba el cuadro. Irlanda llegó hasta los cuartos de final, un logro sin precedentes en el fútbol irlandés. En octavos, el carismático Patt Bonner paró el penalti decisivo e Irlanda venció a la Rumanía de Hagi. En cuartos, los anfitriones derrotaron al once del trébol por la mínima. La fama de esta generación llegó a tal punto que durante el torneo en Italia, la plantilla fue recibida por el Papa Juan Pablo II en el Vaticano.
En la imagen, el Papa Juan Pablo II recibe al a República de Irlanda.

A pesar de la bendición de la Iglesia, a Irlanda se le escapó la oportunidad de acceder a la Eurocopa de 1992 en Suecia. Aún sólo 8 equipos accedían a la fase final, y la Irlanda de Charlton quedó fuera detrás de Inglaterra en la fase previa, sólo por la diferencia de goles. Fue en 1994 donde la Irlanda de Jack Charlton tocaba techo. El mejor lugar posible, Estados Unidos, la meca de la inmigración irlandesa. Miles de aficionados poblaron los cuatro partidos que Irlanda jugó en tierras americanas en lo que se presumía el mejor final para jugadores como John Aldridge que, como no podía ser de otra forma, marcó en el torneo. Irlanda jugó dos encuentros en Nueva York. La prensa del país bautizó la ciudad como la nueva Dublín, el ambiente en las gradas recordaba a Lansdowne Road.

Nueva York

Irlanda se vengó de Italia ganándola con otro gol decisivo de Houghton en el estadio de los Giants de Nueva York. Un dato curioso, Jack Charlton le daba bolsitas de agua a sus jugadores para que se refrescasen. Dio resultado, Irlanda pasó de ronda aunque Holanda se la volvió a jugar y les venció en octavos con jugadores como Roy Keane, Phil Babb o Dennis Irwin como nuevos hombres importantes.Llegar a Inglaterra 96 hubiese sido un gran desenlace para Charlton y su equipo. No pudo ser. La fase de clasificación les deparó un dramático final para la Irlanda de Jacky. Fue en Anfield Road, en la tierra de Charlton. En un caprichoso cruce de repesca, Irlanda volvió a cruzarse con Holanda. La naranja se impuso de nuevo al trébol. Charlton dimitió en esas Navidades del 95, después de llevar a Irlanda a lo más alto, una generación y un técnico… Irrepetibles.