A René Magritte tampoco le gustaba el VAR

El maestro belga del surrealismo pintó en 1962 esta escena campestre de fútbol. En uno de sus habituales trucos reprodujo el cuadro en otro recuadro. ¿Era una alerta del fútbol televisado que empezaba en los 60? Nada es lo que parece. 

Diego Barcala.- El fútbol entró en los años 60 en una guerra salvaje entre federaciones, clubes y televisiones. La tecnología ya permitía la retransmisión de partidos en directo y el pastel económico a repartir entró en el horno. Los fabricantes presionaban para que los equipos y jugadores aceptaran que los partidos llegaran a millones de europeos que empezaban a organizar su sala de estar alrededor de un nuevo electrodoméstico: la caja tonta. La pelea por poner precio a este nuevo negocio era un debate mediático en 1962, año de Mundial, en Chile, desde donde llegaron por primera vez a Europa los partidos de las selecciones. El pintor belga René Magritte presentó en ese contexto esta obra, ‘La representación’ que suele titularse con la fecha para diferenciarla de otra homónima de 1937.

El óleo sobre lienzo de 81x100 cm pertenece a una colección privada y es la única obra con fútbol en el inmenso catálogo del famoso pintor. Los jugadores llevan camisetas rojas y celestes con pantalón negro. Podríamos especular con que Magritte había visto en esa época algún partido del Standard de Lieja, que disputó una semifinal de Copa de Europa contra el Real Madrid en 1962, pero es mucho especular. Lo cierto es que no hay datos balompédicos en su biografía. Magritte murió cinco años después de pintar este cuadro. Tenía 69 años y ya era considerado un maestro del surrealismo. Pero no siempre recibió los elogios de la crítica del arte. La fama le llegó en sus últimos años y viajó por primera vez a EEUU para una retrospectiva de su obra en el MoMA de Nueva York en 1965. Tras pasar los jugosos años 20 en París tuvo que trabajar mucho en el mundo de la publicidad para ganarse la vida. Ese es otro dato que nos permite tratar de adivinar qué nos quiso decir con este cuadro y por qué metió una escena campestre de fútbol en un recuadro parecido a una televisión.

Hay pocas cosas más surrealistas que el efecto que la pantalla ejerce sobre los aficionados al fútbol. Magritte no llegó a ver las repeticiones, que se inventaron en EEUU poco después de su muerte.

“Lo que tú ves no es lo que yo veo y lo que tú crees que ves no es lo que creo que veo yo”. Sí, Magritte disfrutaba con el juego del engaño, lo real y lo parecido. Es la base del movimiento surrealista del que casi nunca salió. Nada es lo que parece. Y hay pocas cosas más surrealistas que el efecto que la pantalla ejerce sobre los aficionados al fútbol. Magritte no llegó a ver las repeticiones, que se inventaron en EEUU poco después de su muerte. Desde luego no tuvo que soportar las realizaciones modernas que torturan a los televidentes con pequeñas pantallas para repeticiones mientras el juego sigue en otro recuadro grande, gráficos insoportables que convierten el juego real en un videojuego y sobre todo, el VAR, el mayor invento surrealista de la historia del fútbol. 

Quizá la obra más famosa de René Magritte es ‘La traición de las imágenes’ (1929). Sobre un fondo amarillo dibujó una pipa con todo detalle. Debajo escribió Ceci n’est pas une pipe’ (Esto no es una pipa). ¿Acaso Magritte viajó al futuro para ver cómo Hernández Hernández nos convencía a todos de que una mano intrascendente es penalti? Sin duda Magritte disfrutaría mucho con el efecto de las imágenes en las pasiones de los futboleros. Miles de personas en tensión mirando una recreación en tres dimensiones de futbolistas sin rostro para determinar si la punta de una bota está o no en el infierno del fuera de juego. Nada es lo que parece. El VAR es muy de Magritte. •