Alberto Edjogo: «Vinícius ha conseguido que haya cárcel por llamar mono a alguien»

‘Heridas en la piel’ es un ensayo minucioso sobre los casos de racismo en el fútbol moderno pero también es una bonita, cuidada y reflexiva autobiografía del exfutbolista y comentarista Alberto Edjogo-Owono.

Diego Barcala.- Cualquier seguidor del fútbol televisado en la última década conoce el sello personal en los comentarios del exfutbolista Alberto Edjogo-Owono (Sabadell, 1984). A los comentarios tácticos y técnicos añade una dosis cuidada de humor y sensibilidad social que proviene de su vida previa a la pantalla cuando compaginó una carrera en varias empresas y consultorías con la pasión por el fútbol con especial interés por el juego de los futbolistas africanos. 

‘Heridas en la piel. Fútbol, ravismo e identidad’ (Editorial Geoplaneta) es un ensayo que repasa los casos más conocidos sobre el tema en el balompié moderno. Pero es mucho más llamativo el contexto personal y familiar que Edjogo utiliza para explicar el fenómeno.  

Citas en el libro que trabajabas en la consultora de recursos humanos Michael Page, nada que ver con el fútbol. ¿Cómo acabaste aquí y qué te enseñó el mundo de la empresa para el periodismo deportivo?
Fui a Michael Page a una entrevista para un puesto en administración y el chico que me entrevistó me dijo: “Oye, ¿y por qué no trabajas con nosotros? Eres un tío que tiene una buena fluidez de discurso, has trabajado con clientes, has llevado equipos... vente a trabajar con nosotros”. Así que mi entrada allí fue peculiar porque entré con 30 años y en aquel momento los consultores eran más jóvenes. En mi equipo éramos casi todos deportistas. Nuestro director decía que solamente quería deportistas en su equipo porque “os buscáis mejor la vida”. El entorno era un poco hostil porque había una serie de cuentas a repartirse entre 100 consultores en Barcelona. Me enseñó a ser muy versátil y hacer muchas cosas al mismo tiempo. Empecé en julio de 2015 y en agosto recibí la llamada de BeIN Sports. Entonces yo trabajaba de 9 a 7 en Michael Page y de 8 a 1 en Mediapro haciendo Liga, Champions y Europa League. Luego el fin de semana me tocaba comentar el sábado o el domingo. Yo siempre he sido una persona que no me he organizado bien, nunca lo he hecho, y aquello me ayudó a organizarme porque si no esa ola me iba a comer.

«Nuestros padres han tenido el “síndrome del buen negro”. Siempre impolutos, traje, americana, misa por la mañana, Cruz Roja por la tarde, comportamiento ejemplar, buenos días, buenas tardes... que por un lado está bien porque son gente con valores fuertes, pero luego te das cuenta de que hay un trasfondo como si debiéramos algo o hubiera que perdón por ser negros»

Mi llegada al mundo de los comentarios fue muy natural a través de Axel Torres. Él me conocía porque es de Sabadell como yo y porque él estudiaba Periodismo en la Autónoma y yo ADE, y las facultades están muy cerca. Un buen día me llamó porque yo había abierto un blog (albertoedjogo.blogspot.com) donde hablaba sobre fútbol y sobre todo sobre fútbol africano: clasificatorias, Copa de África, Sudáfrica... Él lo vio y me dijo: “Vente conmigo a Gol Televisión porque tenemos un programa donde hablaremos de fútbol africano y quiero que estés aquí”. Hay que decir que yo no ejerzo como periodista deportivo. Yo soy un “mercenario”, digamos. No hago labores de redacción, no tengo que investigar un caso porque hay que entregar una pieza, simplemente la investigo si realmente a mí me aporta algo y la puedo aprovechar. En ningún caso siento que mi trabajo sea de periodismo deportivo; mi trabajo es de análisis y de comentarios.

El libro es un ensayo sobre el racismo en el fútbol pero también es un cuidado relato literario de tus recuerdos de infancia y de lo útil que es el fútbol para aprender valores en la vida.
No sé la percepción que se tiene sobre mí, pero el fútbol para mí ha sido una escuela de vida impresionante. Obviamente los valores y la educación se reciben en casa. En mi casa mi madre ha sido enfermera durante casi 47 años en el Hospital Taulí de Sabadell, trabajando turnos de fin de semana para que, ya que los niños estaban jugando al fútbol, ella pudiera meter un poquito más de dinero en la caja familiar. Mi padre ha sido profesor de sol a sol. Yo me despertaba y mi padre se había ido porque él iba a misa todos los días por la mañana antes de entrar a clase. Cuando volvíamos de entrenar, estaba en su despacho corrigiendo exámenes y pasando notas en la Olivetti. Los valores del esfuerzo y del compromiso siempre han estado en casa. Luego los secundarios, los matices, esos me los ha dado el fútbol en su totalidad. En mi primer libro, ‘Indomable,' mucha gente y profesores de instituto me han llamado diciendo que utilizan mi libro para hablar de la descolonización en Geografía e Historia. Eso es algo que me agrada, pero los mensajes que he recibido más son: “Oye, cuando tú hablas de tus historias, de lo tuyo, ahí sí que sube el nivel”.

EDJOGO» Una imagen promocional del autor en un programa en YouTube.

Los que hemos jugado al fútbol durante muchos años y los que somos hijos de inmigrantes también nos hemos criado con la idea de que la parte emocional no pesa mucho. Somos tres hermanos, tres chicos, en un ambiente de fútbol muy masculino desde que era niño. Esa parte emocional la teníamos a un lado; no se podía decir si te encontrabas mal o si querías llorar. He tenido una infancia muy feliz o muy tranquila, sin sobresaltos. Creo que la parte emocional la he recuperado más tarde. Este libro, repasando episodios de cuando era más pequeño, creo que me ha ayudado a recuperar una parte emocional que de pequeño no había tocado. Además, tengo dos hijos y a lo mejor he proyectado también un poco eso en el libro.*

*Lee la entrevista en Líbero 57. Pídela aquí