'Brother', por Guille Galván

El mismo corte de pelo, la misma cara de perdonarte la vida, la ceja interminable. De hecho empiezo a dudar de si en la foto el uno no es, en realidad, el otro. Da igual. Me gusta la idea de que sean una misma persona. Acaso no eran uno la Creedence, The Band o Daft Punk.

Guille Galván.- De Oasis me gustaba casi todo por aquellos inicios. Quemé sus dos primeros discos en el instituto, enganchado a esa nostalgia beatleiana en el contexto garajero y pesadote de los noventa. La actitud chulesca, el orgullo de barrio de dos chicos con problemas. Se podía ser una estrella del rock y tocar con un chandal de Umbro, sacar pecho por tu equipo de fútbol. Cosas que no se veían por aquí. No eran los más talentosos, un equipo de media tabla que conocía sus limitaciones. Conscientes, eso sí, de que podían jugar en Champions si apuraban la rueda hasta la llanta. Y vaya si lo consiguieron. Hicieron un equipo que, a base de horas de ensayo y voluntad, acabó siendo una apisonadora.

Necesitaban arriba, eso sí, un tipo como Niall Quinn, el Cantona de los azules, tanque de los citizens durante buena parte de aquella década. De esa estirpe de arietes adoctrinados para rematar hasta una lavadora que cayera del cielo. Niall consiguió un curioso récord en la recién estrenada Premier; hacer gol y atajar un penalti en el mismo partido, tras la expulsión del portero titular.

Liam coincide con Quinn en su origen irlandés, y también en su capacidad para enfrentarse a casi cualquier cosa. Frontman bien pegado al micro, con la contundencia de un poste alto que no pierde la posición. Se sabe dueño del área. Da la nota que tiene que dar y no otra, sin florituras. Remata a puerta en cuanto ve ocasión, y la encuentra mucho antes que los demás. Si se necesitan dos toques, él da medio para clavarte un estribillazo por la escuadra. Dice ¡Yes! apretando los dientes, da media vuelta sobre si mismo con el puño al aire y vuelve a su campo. No es de los que te celebran los goles con un bailecito.*

*Lee el artículo completo en la edición Líbero 50 de Líbero. Vuelve el Orgullo de Barrio.