Camisetas en el fútbol: Más que un trozo de tela

Mientras que en España se debate si es una ofensa o no que el morado/azul tenga que estar en la camiseta del Mundial queda claro que esta no es una discusión nueva. Selecciones y clubes han hecho de un trozo de tela una cuestión de Estado a lo largo de la historia. En nuestro número dos repasamos numerosas anécdotas de elásticas de todo tipo.

Rodrigo Marciel.- El mundo del fútbol vive días cargados de intensidad política. Tampoco las equipaciones de los equipos, caso del Barça con la 'senyera', escapan de las discusiones aunque no es nada nuevo. Si miramos al pasado encontramos historias que definen un club, una cultura y, en ocasiones, un país. El gris, por ejemplo, ha sido motivo de persecución en Inglaterra. Cuando el fútbol volvió a casa (Eurocopa 1996), la selección inglesa vestía con su clásica camiseta blanca y pantalón azul marino y la suplente, pasó del tradicional rojo a un discreto gris. El desenlace de la Euro vio como Inglaterra caía en los penaltis en Wembley y jugando con ese color que jamás volvió a dar señales de vida. Fue una osadía jugar en la catedral del fútbol con un uniforme tan alejado del glamour de la selección.

La maldición del gris no venía más que definir la histeria colectiva por un fracaso más de la selección y más si cabe cuando fue en casa. Está claro que la equipación no influye
nada pero si que motiva fetichismos radicales por un lado u otro. Ese gris ya había dado de que hablar en Inglaterra unos meses antes de la disputa de la Eurocopa. Un 13 de abril de 1996, el Manchester United viajaba al vetusto campo del Southampton (The Dell). Los 'Saints', guiados por la magia de Le Tissier, se marcharon con un contundente tres a cero al descanso en una de las humillaciones más fuertes sufridas por el club de Old Trafford. Cuando el United saltó al terreno de juego en la segunda parte, los jugadores vestían con la tercera equipación; azul con franjas blancas y pantalones y medias azules ¿Qué pasó con el gris? ¿Por qué ese cambio? Con ese color, el United no había ganado ni un partido ese año. Es más, de los cinco que jugó perdió cuatro y sólo empató uno. Con el cambio, el United mejoró en Southampton aunque sólo pudo acortar distancias con un gol de Giggs al final. Dos días después, la marca deportiva Umbro decidió acabar con la maldita camiseta por orden del Manchester United.

¿Qué pasó con el gris? ¿Por qué ese cambio? Con ese color, el United no había ganado ni un partido ese año. Es más, de los cinco que jugó perdió cuatro y sólo empató uno. 

Lee Sharpe, jugador del United en aquella época, confesó que las primeras palabras de Ferguson en el descanso fueron: "Get that kit off, you're getting changed" (“¡¡Quitaos esa camiseta, os vais a cambiar!!”). El United ganó la Premier y jamás esos colores volvieron a aparecer en la ilustre casaca red devil. Al margen de gustos y maldiciones, si hay algo que define los vínculos entre los clubes y su cultura es el color de las camisetas. El verde siempre identificará al Celtic por sus lazos irlandeses mientras que el azul, el blanco y el rojo (colores de la bandera británica) simbolizan el carácter 'unionista' del Rangers. La camiseta del Inter con la cruz de San Jorge provocó muchas críticas aunque nada tiene más curiosidad que lo que distinguió al Celtic durante mucho tiempo. Hasta 1960 no llevaron números en la espalda y sólo los introdujeron en los pantalones para mantener la tradición de la camiseta ‘limpia’. Esa señal de respeto a los orígenes fue impulsada por el mítico Robert Kelly (Presidente del Celtic desde 1947 hasta 1971) famoso por sus innovadoras decisiones que llevaron a los católicos a sus mejores años. 

La segunda y la tercera imagen corresponden al mismo partido. En la primera durante el primer tiempo mientras que en la segunda vemos como el mismo futbolista, Ryan Giggs, ya luce otra camiseta.

En Europa, el Celtic pudo mantener esa tradición hasta que en 1975 la UEFA obligó a insertar el número en la camiseta. En Escocia la Scottish FA lo respetó hasta el año 1994
cuando se pusieron números por primera vez. Hasta entonces el dorsal en los pantalones fue la seña de identidad de la equipación del Celtic. En la temporada 1994-95 el Celtic
fue obligado por la SFA a llevar números en la camiseta después de que un árbitro se confundiese a la hora de sacar una tarjeta a un jugador. El colegiado culpó a la ‘singularidad’ del uniforme del Celtic ya que, según él, no era suficiente el enorme número en el pantalón para identificar a los jugadores.

Un hecho que irritó tanto al club que respondieron con los números en las mangas en vez de en la espalda. Al final, el Celtic tuvo que ceder y se rompió con una tradición que hoy
muchos piden de vuelta en homenaje a la vieja elástica. Es más, en Facebook existen grupos pidiendo el regreso de esa camiseta tan característica que siempre se identificará con el equipo que fue campeón de Europa en 1967. Ganaron con los números en
el pantalón y después de 1994 ya nada ha sido lo mismo. Las marcas también han distinguido y jugado un papel clave y muchas veces llevado a la obsesión. Selecciones como Dinamarca siempre estarán vinculadas a Hummel aunque la historia de Alemania con Adidas resume la fijación por un estilo. En 2007, la federación alemana recibió una brutal oferta de Nike que superaba hasta seis veces más lo que pagaba Adidas. Sin embargo, los alemanes decidieron seguir con su tradicional vestimenta antes de romper con una tradición que había sido introducida desde 1954. El actual contrato de
Alemania llega hasta 2018 y después de aquello ya nada parece alejar al país de Merkel de su marca de toda la vida.