David Acosta (@u_arroba).- Querido David:
Siento decepcionarte, pero los coches no vuelan y en las farmacias siguen recortando el código de barras de la caja del medicamento para pegarlo en un folio. Un folio como los tuyos, que tampoco han evolucionado. Hay guerras, aunque todos los niños os empeñéis en reclamar la paz mundial cada vez que os preguntan. Aprovechad la ocasión para pedir que la PlayStation y el pan de molde sin bordes lleguen antes a vuestras vidas. El Cobrador del Frac, ese negocio que te hace tantísima gracia, también sigue existiendo. Hoy mismo he visto a un tipo peripuesto, mezcla de interventor de oficina bancaria y alguien que ha heredado el traje de un difunto, portando un maletín para reclamar una deuda cerca de tu oficina. Y me acordé de ti.
Estoy en el futuro. Han pasado casi 32 años desde aquella tarde de domingo de julio que crees que nunca superarás. Te escribo para pedirte que no le des tantas vueltas al fallo de Julio Salinas. Vas a desaprovechar las tardes de aquel verano recreando una y otra vez la jugada que blocó Gianluca Pagliuca. Tú sueles superar al portero, pero eso no cambiará nada. Otras veces, recoges el rechace que le cayó a Caminero y golpeas al balón con el interior de tu zurdita para cascar un auténtico golazo. Nunca te pegas un piscinazo como el suyo, pero deja de castigarte. Solo hay un verano de tu vida en el que tienes 11 años y no puedes dedicarlo a imitar a señores con perilla.

ILUSTRACIÓN» Éramos Tantos Christian Cañibe
Ahora te parecerá una locura, pero en esas tardes de verano jugando al fútbol con tus amigos, elige ser Roberto Baggio. Has descubierto a un futbolista carismático y genial, así que no te reprimas. Un funambulista que no es delantero, ni mediapunta, sino un alma libre en una selección que se construye desde una defensa llena de jefes de estudio. Te sorprende su capacidad para no equivocarse nunca y para definir con la delicadeza y la efectividad de una nota floral en perfumería. ¿Cómo puede ser tan elegante un tipo que lleva una coleta de aparcar coches de choque? El italiano es una chaqueta de cuero que brilla en una fiesta de etiqueta. Además, has escuchado que es budista en el país del Vaticano. ¿Cómo vas a renegar del magnetismo que sientes por ‘Il Divino Codino’?
Estoy en el futuro. Han pasado casi 32 años desde aquella tarde de domingo de julio que crees que nunca superarás. Te escribo para pedirte que no le des tantas vueltas al fallo de Julio Salinas.
Hacerse mayor es disfrutar de las contradicciones. Roberto Baggio irá saltando entre equipos rivales, pero desarrollará toda su carrera en Italia por estar cerca de su selección. En el mejor momento de su carrera, siendo Balón de Oro, fue capaz de llevar a Italia a la final de un Mundial y, al mismo tiempo, fallar el penalti decisivo. Su foto tras la derrota, mirando al suelo con los brazos en jarra, se ha visto más veces que la que tiene levantando los 7,2 kilos del trofeo dorado.*
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