Cuando se podía hablar de todo

El exjugador Pep Guardiola y el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero rodaron un documental juntos. Fue idea de Mediapro, la productora del empresario Jaume Roures. Era 2006, Guardiola todavía no era un mito del deporte y Zapatero derrochaba simpatizantes. Después de tres encuentros, las tres entrevistas acabaron en un cajón. Todo había cambiado en muy poco tiempo.

Texto Diego Barcala | Fotografía Ana F. Barrero.- Resulta difícil de creer que el mismo Pep Guardiola que a los pies de Montjuic se dirigía el pasado junio a Cataluña con estas palabras: “Los catalanes hoy somos víctimas de un Estado que ha puesto en marcha una persecución política impropia de una democracia en la Europa del siglo XXI. Pedimos a la comunidad internacional que nos ayude (…) a enfrentarnos a los abusos de un Estado autoritario”, sea el mismo que apenas 10 años antes aceptó coprotagonizar un documental amable con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, socialista y nada sospechoso de independentista. No hagan esfuerzos en su memoria, no se han perdido esa película. Todas esas horas jugosas rodadas en un viaje oficial a Senegal, en una conferencia de presidentes autonómicos y en un partido de la Ponferradina, están bajo siete llaves en un despacho de Mediapro, la productora de Jaume Roures, urdidor del proyecto. Los periódicos titulan estos días sus crónicas sobre Cataluña con apocalípticas palabras: “Las horas que cambiaron el mundo”.

A juzgar por esta historia, sí que es acertado suspirar cómo hemos cambiado en tan poco tiempo. 5 de diciembre de 2006. El avión de la Fuerza Aérea española viaja a Dakar. El Gobierno socialista quiere negociar en origen con el Gobierno de Senegal los movimientos migratorios. En la aeronave, Guardiola no para de firmar autógrafos. “Está grabando un documental con el presidente”, le dicen a los sorprendidos periodistas que comparten cabina. Habían pasado solo un par de meses desde que el mediocentro anunciara su retirada definitiva del fútbol. Después de una carrera de éxito en el FC Barcelona, el canterano más emblemático del dream team, decidió conocer mundo en Italia y Catar antes de colgar las botas.

Cuando aceptó sustituir al actor Fernando Tejero como entrevistador de Zapatero para este documental ni siquiera tenía claro que sería entrenador. La crónica de agencias del viaje a Senegal habla del plan del Gobierno para repatriar inmigrantes a Senegal a cambio de una ayuda económica. 11 de enero de 2007. Los periodistas no entienden muy bien qué hace Guardiola en mitad de la conferencia de presidentes autonómicos celebrada en el Senado. Algunos, sobre todo los catalanes, se acercan a intercambiar unas palabras con el exfutbolista. “Sí, estoy grabando una cosa con el presidente”, admite Guardiola. La conferencia de presidentes, tercera del Gobierno socialista, sirve para pactar asuntos de inmigración y de I+D+i pero el PP trata de reenfocarla a replantear la negociación con ETA 12 días después del atentado de la T4. A la reunión acude el lehendakari Ibarretxe un año después del fracaso de su plan soberanista y el presidente socialista de la Generalitat de Catalunya, José Montilla.

PONFERRADA
24 de febrero de 2007. Por fin llega el turno para que Guardiola juegue en casa. Los dos protagonistas se van al fútbol. Guardiola y Zapatero acuden a El Toralín a ver un Ponferradina Ciudad de Murcia. Los fotógrafos dicen que Guardiola llegó tarde y ambos mostraron un gran feeling en el palco. Gana el equipo local y el Marca titula: “Zapatero le da suerte a la Ponferradina”. La ficha del diario dice: 1-0 gol de Raponi. Incidencias: “El presidente vio el partido desde el palco acompañado del exfutbolista Josep Guardiola”. Con este tercer encuentro se cerró el bruto de grabación. Solo faltaba el montaje y el estreno de un documental que podría ser cualquier cosa menos aburrido. El interés de este documental en 2007 era sobrado, pero algo pasó para que no progresara. Apenas unos meses después del partido en El Toralín, Guardiola fichó por el Barça B.

Comenzaba la carrera que le convirtió en un mito de la historia del fútbol. Una máquina de ganar y lo más importante para entender su figura: un símbolo. Esa evolución de Guardiola solo conllevaría más interés por la película pero la respuesta oficial de Mediapro dice lo contrario: “Es verdad que se estuvo trabajando en el proyecto pero no se avanzó porque después de unas horas de grabación no se vio el producto final y se abandonó el proyecto”. Sin embargo, otras fuentes de la productora admiten en privado que se decidió guardar el proyecto para “proteger al mito”. ¿Qué pretendía entonces Roures movilizando semejante producción para no emitir nada? Uno de los mayores expertos en el polémico Jaume Roures es el periodista Pere Rusiñol, autor de Papel Mojado. La crisis de la prensa. (Debate, 2013). “Con este proyecto de reportaje audiovisual, Roures mandó cerca de Zapatero a uno de sus grandes ídolos, Guardiola, en tanto que barcelonista reconocido.

Esta misma estrategia para aproximarse a políticos que le interesaban enviándoles a profesionales que admiran la ha seguido luego Roures en otras ocasiones: a Podemos les mandó a Fernando León de Aranoa, referente izquierdista desde Los lunes al sol; a Ada Colau, de cultura más ácrata, le mandó a Manuel Huerga, director de Salvador”. Por tanto, Guardiola pudo ser un caramelo de seducción para Zapatero, culé según varias fuentes desde que un leonés como César fuese el delantero de referencia del Barça. La admiración de Zapatero por Guardiola es pública. En 2012, cuando el entrenador dejó el banquillo del FC Barcelona, Zapatero le dedicó una cariñosa carta: “Hemos disfrutado con el fútbol del equipo de Pep y nos ha enseñado que siempre cabe una nueva visión, un afán superior tanto en el fútbol como en el deporte y en la vida en general. Pero Guardiola no sólo nos ha demostrado a todos y a sí mismo que es un gran entrenador; también y sobre todo nos ha enseñado un saber estar ejemplar. Este es su principal legado”. El presidente plagó de elogios personales la misiva en la que detallaba explicaciones del carácter de Guardiola: “Va en su personalidad renunciar a que el tiempo marchite la creatividad y la energía de la ilusión.

“Es verdad que se estuvo trabajando en el proyecto pero no se avanzó porque después de unas horas de grabación no se vio el producto final y se abandonó el proyecto”

Respetemos su decisión de la misma manera que él nos ha respetado a todos”. Zapatero reconocía además en esa carta que había visto hacía unos meses a Guardiola en una reunión privada en Moncloa, compartiendo un café: “La conversación fue una permanente disputa por el centro del campo, él me preguntaba por Merkel, Sarkozy, Rajoy o por cómo llevaba la dificilísima situación económica del país, y yo volvía a preguntarle por Keita, por Abidal…, y él inquiría por la Unión Europea y por China. Fue un toma y daca agradable y enriquecedor. En aquellas dos horas largas de diálogo me di cuenta de que Guardiola era una persona llena de inquietudes y sensibilidad. La sensibilidad que le permite concebir los límites de la vida y de nuestros propósitos, la estricta dimensión de cada uno de nosotros”. Han pasado cinco años de aquello pero el presidente José Luis Rodríguez Zapatero asegura a Líbero que mantiene su “absoluto respeto” por el personaje, con quien mantuvo “una buena relación” , así como su “admiración por su labor como futbolista y entrenador. Aunque como es evidente discrepa de sus posiciones respecto a Cataluña”. El equipo del presidente confirma que Guardiola le acompañó en tres citas para la realización del documental.

“Mantuvieron una entrevista para la preparación del mismo y para conocerse y a continuación Pep Guardiola acompañó al Presidente Zapatero en varios actos de su agenda (un viaje, una actividad parlamentaria en el Congreso de los Diputados), fue un formato similar a lo que se ha realizado en alguna otra ocasión con periodistas que hacen reportajes tipo seguimiento de un día o un fin de semana con alguien. Finalmente como bien saben el documental no se emitió”, reconoce la oficina del presidente vía mail.

CRÍTICA AL PSOE
“El gobierno del Partido Popular, evidentemente con la ayuda del PSOE y Ciudadanos, ha hecho una cosa que…”, decía el entrenador del Manchester City el pasado 20 de octubre en una rueda de prensa. Guardiola ha prestado todo el apoyo de su figura al independentismo sin la menor fisura en los últimos meses, incluidas las críticas a los socialistas por apoyar la estrategia del Gobierno de Mariano Rajoy. Cabría pensar que su postura es la de muchos catalanes que en los últimos años han llegado al independentismo desde diferentes posiciones pero es solo especulación. El equipo de prensa de su club, única vía de acceso para preguntar al entrenador, explicó a Líbero que solo es posible preguntar a Guardiola sobre el documental en las ruedas de prensa.

“Guardiola siempre fue muy cercano a CDC (su hermana fue alto cargo con Mas y ahora era delegada de la Generalitat en Copenhague). Siempre ha sido independentista de sentimiento y ha evolucionado con CDC hacia un independentismo no sólo sentimental sino también político”, explica Rusiñol. Aclaradas las posturas políticas de los dos protagonistas del documental, la clave del mismo está en la cabeza pensante del encuentro, el productor Jaume Roures. La biografía del empresario audiovisual catalán es un laberinto de intereses y negocios generados alrededor de la televisión, el fútbol, el Barça y la política. Los equilibrios de sus empresas son a veces dignos del circo. Las múltiples compañías alrededor de Mediapro son capaces de improvisar el centro de prensa del referendum independentista del pasado 1 de octubre a la vez que dan la señal del Consejo de ministros de Moncloa.

Sin embargo, el esquema del documental como un regalo para engatusar a Zapatero coincide con el crecimiento espectacular de las empresas de Roures desde 2007, cuando abrió el diario Público en Madrid. “Roures y Mediapro estaban en pleno proceso de ganar influencia en Madrid, donde hasta entonces no pintaban nada. En 2006 salió La Sexta, pero ellos no mandaban nada en La Sexta y buscaban un espacio propio de influencia, que acabó cristalizando en el lanzamiento de Público, justo en septiembre de 2007. Esta apuesta del periódico, que suponía agravar la guerra con Prisa, no era bien vista por la mayor parte del Gobierno, y Roures, con el apoyo de Miguel Barroso [asesor de Zapatero que llegó a ocupar la secretaría de Estado de Comunicación], destinó muchos esfuerzos a seducir a Zapatero para que al menos no obstaculizara la operación y para que Mediapro pintara en Madrid”, explica Rusiñol. Un año después de la inauguración de Público, en pleno agosto de 2008, el Gobierno de Zapatero aprobó la TDT de pago bajo una enorme presión del grupo Prisa contra él. Esta aprobación legal fue clave para el lanzamiento de Gol T y supuso un espaldarazo para las empresas de Roures en la guerra contra Prisa. Zapatero nunca recuperó el favor editorial del grupo de Juan Luis Cebrián en sus medios, hasta el punto de que de manera inédita un editorial de El País llegó a parafrasear a José María Aznar con un “váyase señor Rodríguez Zapatero” en 2011.

La sentencia del Tribunal Constitucional contra el Estatut en 2010 y la crisis económica habían terminado de complicar el mandato socialista y la popularidad del presidente fue cayendo en la misma proporción que crecían los éxitos deportivos de su admirado Pep Guardiola. Cada vez se volvía más complicada la emisión del documental si en algún momento se llegó a plantear. Siete años después, aquellos encuentros entre Zapatero y Guardiola podrían ser un símbolo del diálogo entre ideas políticas diferentes. Dos personas de éxito, con posturas enfrentadas que supieron compartir cafés, fútbol, política, empatía e incluso amistad desde el respeto...