Delio Onnis, la máquina olvidada

La historia del delantero argentino que todavía lidera la clasificación de máximos goleadores del fútbol francés con 363 celebraciones en su palmarés. El matador que pasó por Mónaco, Reims, Toulon y Tours abrió un camino glorioso a los latinoamericanos en Francia y sin embargo pasó al ostracismo del balón.

Fotografía Agencia

*Marcos López/Fito Gutiérrez.- Ahora que la Ligue 1 se ha reivindicado en la Champions, recordamos a un grande de esa “liga de granjeros”, a un apátrida del fútbol, que nunca tuvo el reconocimiento que merecía, siendo el máximo goleador de la historia del campeonato francés, y 15º de todas las ligas del mundo. No era un artista, pero sí un depredador del área, quirúrgico y voraz: una máquina de hacer goles. Sus números hablan más alto y más fuerte que él: Delio Onnis. Seamos honestos: ¿cuántos de los que están empezando a leer este articulo han oído hablar alguna vez de Delio Onnis? Pocos, seguro que muuuuuy pocos. Y si esto es así entre los lectores de esta revista, qué no será entre la masa futbolera.

Y es una pena, sobre todo por él, por Delio, un personaje que inspira ternura y hasta cierta lástima al asumir, con resignación, que sus 299 goles en primera división han caído en el olvido, salvo en Montecarlo y pequeñas ciudades donde triunfó: Reims, Toulon y Tours (sí, la Francia rural) En la década de los 70, varios clubes de la liga francesa comenzaron a poner sus ojos en el mercado argentino. El precio era más asequible que lo que entonces estaba de moda en Europa (jugadores holandeses, alemanes....) y Argentina era una máquina de fabricar y exportar jugadores.

En la década de los 70, varios clubes de la liga francesa comenzaron a poner sus ojos en el mercado argentino. El precio era más asequible que lo que entonces estaba de moda en Europa (jugadores holandeses, alemanes....) y Argentina era una máquina de fabricar y exportar jugadores.

Echando un vistazo a la nómina de argentinos que jugaron en los 70 y los 80 en Francia, sale un equipo de escándalo: Bianchi, Piazza, Pastoriza, Tarantini, Calderón, Burruchaga, Olarticoechea, Márcico, Ramón Díaz, etcetcetc....pero también hubo muchos otros no tan conocidos para el gran público, como nuestro hombre. Nacido en Roma en 1948, Delio hizo con tres años de edad el mismo viaje que miles de italianos que huían de la pobreza, emigrando a la que entonces era, después de Nueva York, la ciudad del mundo que más inmigrantes recibía: Buenos Aires. A los 18 años, ya goleaba en las inferiores de Almagro, y después, en Gimnasia y Esgrima de la Plata. En las filas del Lobo empieza a destacar, ya se habla del “tano” Onnis (en Argentina, todos los descendientes de italianos son “tanos”, terminación de napolitano, sean de donde sean). 

FICHAJE
Delio nos atiende desde Caseros, pueblito de la provincia de Buenos Aires donde vive la mitad del año. Al minuto, cuando hablamos de su fichaje por el Reims, ya vemos que no le gusta agrandarse. En aquel lejano 1971, el objetivo de los franceses no era él, sino el entonces ídolo de la Lepra (y terror de Fontanarrosa) Alfredo Obberti. “Cuando el Reims vino a la Argentina no iban a por mí, querían fichar al mono Obberti, de Newells, pero su señora no quería ir a Europa. Entonces se pusieron rápido a buscar otro delantero y ahí me ficharon”. El choque cultural no fue sencillo. Delio tardó en comunicarse en francés con sus compañeros, pero sus goles hablaban por él. En su primer partido ganan al líder, el Nantes, con dos tantos suyos.

15 temporadas en Francia a una media superior a ¡20 goles por temporada! Gracias a sus 39 goles en dos años, el Reims, un antiguo grande que acababa de volver a Primera, no pasa apuros para mantenerse.

Es el inicio de una carrera caracterizada por una regularidad apabullante, y una constancia en el gol propia de leyendas: 15 temporadas en Francia a una media superior a ¡20 goles por temporada! Gracias a sus 39 goles en dos años, el Reims, un antiguo grande que acababa de volver a Primera, no pasa apuros para mantenerse. Pero en el 73, la directiva vuelve a pescar en el Río de la Plata. El elegido es otro delantero, y al contrario que Delio, este sí es de perfil alto, y llega de estrella: el Virrey, Carlos Bianchi. Conviven en la misma plantilla seis meses, “nunca hubo mala onda con Carlos”, pero la realidad es que juega menos. Sin embargo, el destino sería indulgente con él: “Después de un partido en Montecarlo le envié a mi mamá una postal. Le decía que ojalá algún día pudiera vivir en un lugar tan lindo”. Pocos meses después, el Mónaco, que también volvía de la Segunda, lo ficha. “A mí nunca me llamaba el PSG, el Barcelona, o el Real Madrid.... a mí todos los equipos que me fichan en Francia, todos, acababan de subir a Primera, y no era fácil, ¿eh?”

*toda la info para conseguir el número completo pinchando en este enlace.