«El Atlético de Madrid fue el único equipo franquista»

En su última novela el protagonista trata de elaborar una teoría que demuestra que el Real Madrid era de izquierdas. Juan Aparicio Belmonte (Londres, 1971) desmonta tópicos en cada palabra. La Liga de Campeones vuelve a cruzar a los dos grandes de la capital española.

Texto Paloma F. Fidalgo | Fotografía Lino Escurís.- Tal vez como resaca del aprovechamiento que hizo el franquismo de los éxitos deportivos internacionales que logró el Real Madrid en los años cincuenta, hoy, popularmente, este equipo se considera ideológicamente escorado hacia la derecha. Sin embargo, nada en las encuestas que dedica el CIS a la relación entre el voto a los partidos políticos y la afición a los equipos corrobora tal tendencia, y además, el escudo del club conserva una franja morada que es huella de la II República. El (madridista) escritor Juan Aparicio Belmonte, uno de nuestras mejores firmas en literatura de humor, incorpora la historia izquierdista de esta insignia como subtrama de su nueva y muy recomendable novela, Ante todo criminal (Siruela).

¿Por qué incorporaste en el libro la historia de la banda morada del escudo del Real Madrid?
La idea, más bien, surgió tras escuchar testimonios de personas mayores que me aseguraban que el Madrid era considerado, en la II República y en la posguerra, el equipo republicano de la capital. No en vano, el club fue fundado por personas vinculadas a la Institución Libre de Enseñanza, y comenzó a ser exitoso con la República. Su presidente de entonces, Rafael Sánchez-Guerra, fue condenado a cadena perpetua por el franquismo, y tras la guerra el club no gana su primera liga hasta el año 1952, así que se pasa veinte años sin ganar una liga, cosa curiosa si fuese cierto que era el equipo del Régimen… El dato de la franja morada del escudo es bien conocido por cualquiera que se haya interesado de veras por la historia del club: se pone con la llegada de la República, al tiempo que se quita la corona que le había otorgado Alfonso XIII en 1920 (el Real club deportivo Español, la Real Sociedad o el Real Betis ya llevaban muchos años con la corona; nueve, diez y seis años, respectivamente). Terminada la guerra, el club tiene a su presidente en la cárcel y recupera la corona, pero los socios no quitan esa franja morada tan significativa y republicana, inspirada en el morado de los
comuneros de Castilla.

Entonces, ¿El gobierno de la II República privilegió al Real Madrid en lo deportivo?
No, no. Sus éxitos se debieron a su buena forma física. En la II República, el Madrid ganó dos ligas, sus primeras ligas, en la primera de ellas invicto, y dos copas de la República, la última ante el Barça con un descomunal Ricardo Zamora
de portero, un mes antes de que comenzara la guerra civil. Creo que, de haber seguido la República, el Madrid habría mantenido una trayectoria exitosa que la guerra civil interrumpió drásticamente. La posguerra fue para el Madrid una larga travesía en el desierto, en la temporada 47/48 la liga la ganó el Barça y los merengues estuvieron a punto de bajar a segunda división. Quedaron antepenúltimos, hasta que Bernabéu logró que levantara el vuelo, llevándolo más alto que nunca.

¿Qué trascendencia ha tenido el presidente que mencionabas, Rafael Sánchez-Guerra, en la historia del Real Madrid?
Permaneció en el Madrid sitiado con Besteiro hasta el final. Fue condenado a cadena perpetua por ello, cumplió siete años de cárcel, luego se exilió en París y regresó viudo a un monasterio del norte de Navarra por una promesa que lehizo a su mujer moribunda. Pero fue presidente solo una temporada, así que su trascendencia es limitada. Bernabéu, contra la opinión del régimen, lo homenajeó en el año 1963 aprovechando una visita del Madrid a Osasuna. Al poco tiempo, el buen hombre murió. Es difícil saber qué habría sido del Madrid si Sánchez Guerra no hubiera sido encarcelado, tan difícil como imaginar qué habría pasado si el bando republicano hubiera ganado la guerra. Pero antes de la guerra, el Madrid tenía secciones de rugby, lucha y ciclismo que desaparecieron para siempre. La realidad es que el Madrid de fútbol en cinco años de república ganó dos ligas y dos copas, y durante la posguerra estuvo a punto de descender.

¿Por qué se suele percibir un Real Madrid vinculado a personas de derechas?
Yo soy del Madrid, y es algo que siempre me ha tocado las narices. No solo por lo que hemos hablado sino porque, como cualquiera que vaya al campo puede comprobar, es un club transversal en lo social y en lo político. Y es que el éxito atrae a todo el mundo. Pienso que es un simple club de fútbol, pero muy exitoso, con aficionados de todas las procedencias sociales, que fue usado por el franquismo cuando empezó a tener insólitos éxitos internacionales para un régimen tan aislado como era aquel, y que esto fue utilizado por sus rivales para desprestigiarlo con cierta manipulación histórica. Unos éxitos que hay que agradecer a Bernabéu, aunque no porque fuera un hombre ideológicamente próximo al régimen (que lo era). Bueno, y tampoco ha habido una intención decidida de parte de los dirigentes del club en oponerse a esa leyenda negra.

¿Y por qué el Atlético de Madrid se aprecia vinculado a la izquierda?
El Atlético de Madrid fue, en realidad, el único equipo que puede considerarse franquista, al menos durante los años en que fue el Atlético de Aviación. Estaba dirigido y formado por mandos de la aviación franquista que asedió la capital
republicana, y así se recogía en sus estatutos: los huérfanos de caídos en la aviación del bando nacional tenían derecho a entrar gratuitamente en el estadio. De hecho, cuando empieza la guerra civil, el Atlético estaba en segunda división, y tras la reanudación de la liga aparece en primera, sustituyendo al Oviedo, que tenía el campo impracticable. Osasuna también pidió sustituir al Oviedo y para ello presumió de requeté. La Federación Española organizó un partido, en Valencia, entre ambos equipos para ver quien se quedaba en primera. Y ganó el Atlético 3 a 1.



¿Tiene hoy alguna ideología el Real Madrid?
La de sus aficionados es plural, evidentemente, tan plural como la del país entero. La de sus dirigentes es, supongo, neoliberalismo puro y duro, todo al servicio del marketing. Tanto es así que prima sobre la política deportiva. Pero tienen el buen gusto de no poner ninguna banderita en la espalda de los jugadores, por ejemplo, tal y como sí han hecho otros equipos contagiados por una moda patriotera. Curiosamente, sin embargo, han trocado la célebre franja morada del club en azul, y no sé si hay una razón ideológica en ello, pues los estatutos del club lo dicen bien claro: la franja es morada, igual que la que se estableció en el año 1931. Hoy, la ideología del Madrid está tan dominada por el capitalismo extremo que incluso pone en riesgo el proyecto deportivo. En el momento en el que fichan a un jugador como Ronaldo por tantos y tantos millones, impiden que se produzca la competencia basada en el mérito deportivo dentro del vestuario, porque ese jugador tan bien pagado tendrá que jugar sí o sí, meta o no goles, ya que hay que rentabilizarlo y se tienen que vender camisetas con su nombre. Y el jugador que ha salido de la cantera o al que se ha fichado por una cantidad más modesta, está en desventaja. Me parece expresivo de todo esto que el Madrid de Florentino sea el que menos títulos ha ganado en la historia del club.

¿Crees que algún sector del madridismo se enfadará contigo?
No creo. ¿Qué repercusión puede tener una novela? No es tanta gente la que lee. Como decía Azaña, si quieres guardar un secreto, publícalo. Además, la historia de la banda morada del Madrid aparece solo como una subtrama dentro de la trama general, y me sirve para parodiar el interés de uno de los personajes por que no se perpetúe esa idea de club facha, que a mí no me gusta, pero tampoco me obsesiona. Mi novela no pretende crear otro tipo de historia o de pensamiento sobre el Madrid. Aunque si sirviera para desterrar esa idea de que es un club de derechas, me parecería genial. Además, tal vez lo único bueno de la gestión de Florentino Pérez haya sido haberse cargado a los ultrasur. Los ha sustituido por chavales de unos 18 - 20 años, con unos cánticos menos violentos que aquellos, que animan al equipo.

Esta novela es también, como tus títulos previos, una parodia del género negro. Supongo que el fútbol tiene un lado oculto y aparentemente sórdido que lo hace perfecto para ambientar una novela de ese género, ¿no? 
Sí, las entrañas del fútbol son un poco sórdidas. Yo no me sumerjo, aquí, en ellas, pero sospecho que nos estamos perdiendo muchas cosas sobre la realidad de ese mundo que mueve una cantidad atroz de dinero atroz, y donde hay muchísima corrupción, por ejemplo en relación con la compraventa de jugadores o en su vinculación con negocios como la construcción. Solo conocemos las sombras, como en la caverna de Platón. Incluso en el periodismo, es difícil fiarse de que quien defiende un determinado planteamiento lo haga libremente, y no beneficiado por el club de turno. La situación se mantiene porque, claro, el fútbol genera mucho bienestar y entretenimiento y enajena a las masas, y a la autoestima de ninguna afición le apetece enfrentarse a un chasco político o judicial en su equipo.

Hasta hace poco, a lo escritores españoles no les gustaba el fútbol,¿No? Recuerdo cuánto criticaban a Javier Marías por sus artículos sobre la liga…
Bueno, creo que los de mi generación ya no hemos tenido ese complejo. Aunque, de haberlo tenido, a mí nunca me ha importado, yo soy muy poco gregario en el mundo de la literatura. Tal vez en las generaciones precedentes sí fuese más común una actitud esnob que criticase el fútbol. Puede que el cambio lo produjese gente como Valdano, con esa pátina de intelectual que dice cosas como que •el fútbol es una metáfora de la vida” -algo que queda muy bien como titular pero no significa absolutamente nada- o Pardeza, un jugador del Madrid, de la quinta del buitre, que acabó jugando en el Zaragoza y tiene también un perfil bastante culto, e incluso ha escrito libros. Creo incluso que ahora el fútbol se ha puesto de moda entre los escritores. Aunque espero que no se intelectualice, porque terminaría arruinándolo. La propia literatura está demasiado intelectualizada, y es un gran problema, es algo que la hace parecer pesada.

¿Nos recomiendas un libro sobre fútbol?
Hace poco leí La ira es energía de John Lydon, más conocido como Johnny Rotten, el excantante de los Sex Pistols y cantante de PIL. Son unas memorias que han aparecido en Malpaso, y en las que demuestra que el fútbol, y en concreto el Arsenal, está muy presente en su vida y en su biografía. Me parece recomendable, también en clave futbolera. •

*texto publicado en nuestro número quince.