El cartel del epílogo de los felices años 20

Uruguay celebró el centenario de su independencia con la celebración del primer Mundial de la historia. El pintor Guillermo Laborde diseñó un cartel art déco para un campeonato marcado por la crisis del 29. Solo jugaron las selecciones a las que le pagaron el viaje.

*Texto Diego Barcala.- Cuenta Eduardo Galeano en El fútbol a sol y a sombra que Carlos Gardel acudió a cantar a la concentración de Argentina en Amsterdam antes de la final contra Uruguay de los JJOO de 1928. Cantó el tango Dandy y los albicelestes perdieron ante sus vecinos. Dos años después, Gardel repitió el ritual en el hotel de Montevideo que alojaba a la selección argentina antes de la final del Mundial. Gardel volvió a cantar Dandy y Argentina volvió a perder frente a Uruguay. “Más de uno cree que ahí tenemos la prueba de que Gardel era uruguayo”, relata el genial escritor. El mundo de 1930 está marcado en las enciclopedias por la crisis iniciada un año antes en Wall Street, el terremoto que causó 1.500 víctimas en Nápoles o la detención de Gandhi en India, pero ese año en Uruguay no se habló de otra cosa que de la organización del primer Mundial de fútbol. Los felices años 20 tocaban a su fin y el cartel art déco que ganó el concurso es un fiel reflejo de esa década.

El mundo de 1930 está marcado en las enciclopedias por la crisis iniciada un año antes en Wall Street, el terremoto que causó 1.500 víctimas en Nápoles o la detención de Gandhi en India, pero ese año en Uruguay no se habló de otra cosa que de la organización del primer Mundial de fútbol

Su autor fue el pintor uruguayo Guillermo Laborde (Montevideo 1886-1940), uno de los representantes del movimiento planista. Una corriente de pintores uruguayos que generó un estilo propio tras admirar en Europa el arte pictórico de los años 20. El cartel, con un portero bajando un balón del hogar de las telarañas, representa el protagonismo del color del fauvismo y el optimismo futurista del art déco, tan influenciado por las tipografías industriales y de inspiración egipcia por los descubrimientos arqueológicos de la época. Pero si por algo será recordado este rectángulo de 78 centímentros de alto y 38 de ancho es por el error de las fechas. Ni el Mundial comenzó el 15 de julio (lo hizo el 13) ni acabó el 15 de agosto (la final se disputó el 30 de julio), pero no existía el Photoshop y Laborde se limitó a pintar la información básica que pidió el jurado.

Si por algo será recordado este rectángulo de 78 centímentros de alto y 38 de ancho es por el error de las fechas.

La organización del Mundial fue tan precaria que acudieron las selecciones a las que se les costeó el viaje y la estancia. Muchos europeos renunciaron como Inglaterra que se dio de baja apenas dos meses antes. El presidente de la FIFA tiró de contactos para llevar a Francia y Rumanía. El rey Carlos II de Rumanía eligió a los jugadores de los trabajadores de una empresa petrolera.**

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