Ezequiel Fernández Moores.- El fútbol argentino es indiscutiblemente ganador. Tiene, entre otros trofeos, tres Copas Mundiales de mayores y siete de Sub20 y también jugadores que cambiaron la historia y conquistaron decenas de títulos en los clubes más importantes del mundo. Pero el fútbol argentino tiene además un costado que acaso excede la emoción histórica que nos produce el fútbol en casi cualquier rincón del mundo. En casi ninguna de las principales Ligas del planeta, los clubes, que en Argentina son centenarias asociaciones civiles, tienen una vida tan cercana con su comunidad. Tanta vida identitaria, que excede al triunfo o derrota de cada fin de semana. Por eso, cualquier ranking de nuestra historia futbolera tiene un mix entre méritos, historia y emociones. Es la razón por la cual algunos lectores internacionales verán en estas listas nombres poco poderosos en la historia de los Mundiales de la FIFA. Y otros que, más aún, son poco conocidos inclusive para generaciones de hinchas argentinos.
Osvaldo Ardiles (campeón mundial 78, figura del inglés Tottenham Hotspur) me dijo hace un tiempo que César Menotti (DT de aquella selección) era para él más importante en la historia de nuestro fútbol que Diego Maradona y Leo Messi, los más elegidos en estas listas publicadas por Líbero. Porque Menotti, dijo Ardiles, fue quien más influyó en la historia de una identidad (balón corto y al piso) que, por suerte, tampoco es hegemónica. Porque allí está también Carlos Bilardo, y su manual más utilitario, con el título de México 86. En nombre de esa identidad y de esa historia que Menotti reimpulsó en tiempos de plena “europeización” figuran aquí jugadores como Adolfo Pedernera y José Manuel “Charro” Moreno, integrantes ambos del equipo más nombrado internacionalmente de nuestro fútbol (“La Máquina”, de River Plate, en los años ’40). Y figuran también dos centrocampistas notables y míticos, pero de estilo bien opuesto: el zurdo exquisito Fernando Redondo por un lado y el guerrero Javier Mascherano por el otro. *
*Lee el resto del análisis en la edición 55 de Líbero . Pídela aquí a domicilio.