'En el estadio la pasión no cambia', por Pier Paolo Pasolini

Ayer murió el único testigo del asesinato del intelectual italiano. Pino Pelosi (59 años) confesó el crimen en 1976 pero en 2005 modificó la versión y acusó a unos sicilianos derechistas de haber apalizado a Pasolini después de que ambos hubieran practicado sexo en un coche. El misterio del asesinato del fan incondicional del Bologna sigue sin esclarecerse.

Líbero.- Además de ser uno de los más radicales y perdurables autores del cine moderno italiano, poeta, novelista y lúcido pensador, Pier Paolo Pasolini (1922- 1975) fue también un tifoso sin condiciones del Bolonia FC. La Editorial Contra recuperó en el libro ‘Pier Paolo Pasolini. Sobre el deporte’ sus reflexiones y entrevistas más destacadas. El escritor aborda el fútbol desde la nostalgia de la pasión infantil, la solidaridad de la grada y el amor por la belleza.

Pasolini se dirigió en la tarde del 17 de noviembre de 1975 a la estación Termini de Roma a recoger a un joven de 17 años. Le ofreció ir a la playa a tener relaciones sexuales a cambio de 20.000 liras. Ese joven era Pino Pelosi que fue detenido horas después por conducir en dirección contraria el Alfa Romeo del artista. La primera versión de Pelosi decía que fueron a la playa de Ostia, aparcaron en la oscuridad y se arrepintió del trato. Al tratar de huir de Pasolini intercambiaron golpes y acabó atropellándolo con su propio coche. Nadie creyó esa versión entonces. Pasolini era incapaz de actuar con la violencia que describía Pelosi que fue condenado por haber matado al cineasta en compañía de desconocidos. En 2005, después de rellenar un historial de varios delitos y episodios de violencia Pelosi cambió dramáticamente su testimonio e implicó a varios elementos que apalizaron brutalmente a Pasolini al grito de "maricón" y "cerdo comunista" después de que ellos dos hubieran practicado sexo oral, como explicó el periodista Enric González en El País. 

A pesar de lo oscuro del caso y la nueva declaración de Pelosi, nunca se reabrió la investigación. La democracia cristiana, homófoba de voz y voto en Italia, y gran diana de los artículos de Pasolini, impidió ir más allá. El presidente Andreotti llegó a espetar: "Se lo ha buscado". Pelosi murió ayer de cáncer a los 59 años añadiendo sombras al asesinato.

En la edición 14 de Líbero elegimos este artículo publicado por Pier Paolo Pasolini en 'Il Tempo' el 4 de enero de 1969 para su publicación.

En el último partido al que he asistido jugaban el Torino y el Inter, hace dos o tres domingos. Fui a verlo en uno de esos grises días turinenses con Mario Soldati*.

Ganó el Torino*, al que yo animaba en esa ocasión, aunque con gran esfuerzo: porque la... clase —sí, lo repito, esa horrible palabra, la «clase»— del Inter me fascinaba aunque solo se manifestó, y por momentos, en la primera parte, especialmente a través de Corso («clase» no significa siempre simpatía; la clase es como la gracia: cruel).

Aquel mismo domingo el Bolonia perdió (mi impresión es que inmerecidamente) contra la Roma de Herrera por dos a uno. ¡Qué dolor! ¡Qué dolor! Soy tifoso del Bolonia. No tanto porque haya nacido en Bolonia, sino porque volví a Bolonia (tras largas estancias, épicas o épico-líricas, en el valle padano) con catorce años y empecé a jugar al balón (después de haber despreciado tanto ese juego, yo que amaba jugar solo a la guerra). Todas las tardes que pasé jugando al balón en los Prados de Caprara (jugaba seis y siete horas seguidas, sin interrupciones: extremo izquierda, por lo que mis amigos me llamarían, unos años después, «Stukas» —dulce y sombrío recuerdo—) fueron indudablemente las tardes más bellas
de mi vida. Solo con pensarlo se me hace casi un nudo en la garganta. Por entonces el Bolonia era el Bolonia más potente de su historia: el de Biavati y Sansone, Reguzzoni y Andreo- lo (el rey del campo), Marchesi, Fedullo y Pagotto. No he visto nunca nada más bello que los pases que intercambiaban Biavati y Sansone (a Reguzzoni lo recuperamos un poco con 
Pascutti). ¡Qué domingos en el estadio comunal! Pero, qué extraño suena, todo ha cambiado en estos treinta años. Me acuerdo de aquella época como si fuera la época de un muerto: todo ha cambiado, pero los domingos en los estadios son idénticos. Me pregunto por qué...

* Escritor, periodista y director de cine italiano (1906-1999), amigo de Pasolini, Cesare Pavese y Carlo Levi, a quienes conoció efectivamente en su ciudad natal, Turín. Pasolini lo cita en otro artículo incluido en esta antología titulado «Las victorias de Merckx son escándalos».

* El resultado fue de 2-1.