Iniesta. Editorial Líbero 24

Andrés Iniesta jugó su último partido en un Mundial después de una trayectoria que será recordada para siempre en el fútbol español. Aplaudido en cada rincón del país, su legado se aleja del arquetipo típico del futbolista moderno.

Texto Líbero.- El pasado 28 de febrero murió Enrique Castro Quini. Leyenda del Sporting de Gijón, su figura consiguió reunir en homenaje a todo el mundo. Compañeros, rivales, jóvenes, mayores. Hasta Maradona tuvo una pausa para recordar sus años juntos en Barcelona. “La pelota lo buscaba siempre a él”, dijo el Pelusa. Solo hay una explicación ante la unanimidad. Quini era bueno. Y lo era en el sentido machadiano del adjetivo. Es decir, lo era de verdad. Porque además de bueno, era auténtico. Su fallecimiento nos llevó a recordar el fantástico reportaje sobre su secuestro que el periodista Pedro Águeda escribió en la séptima edición de Líbero gracias a los testimonios de los policías que consiguieron su liberación. Los secuestradores pedían dinero rápido porque el asturiano “comía como una lima”. Cuando llegó el juicio, Quini justificó la actitud de sus captores, dijo que les había perdonado y que algún motivo tendrían para haberle tenido enjaulado. La bondad está tan denostada en nuestra sociedad que se ha inventado un concepto para poder criticar a la buena gente sin pasar por mala persona.

La bondad está tan denostada en nuestra sociedad que se ha inventado un concepto para poder criticar a la buena gente sin pasar por mala persona.

El buenismo. La RAE la incluyó como nueva palabra el pasado diciembre. “Actitud de quien ante los conflictos rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia”, define. Y advierte de que puede ser usado de manera despectiva. Apliquemos la definición al prestigio de los entrenadores de la Liga y encontraremos un buen ejemplo de lo pisoteada que está la bondad en el fútbol actual. ¿Qué opina la prensa de la confianza que Zidane deposita con vehemencia en los jugadores que le hicieron campeón de Europa en dos temporadas consecutivas como Benzema o Keylor Navas? ¿Cómo fue tratado Simeone cuando dejó claro que no contaba con el mito del club Fernando Torres para el año que viene? La hemeroteca evidencia que el castigo, la mano dura y la firmeza gozan de mejor imagen que la discreción o el respeto a la historia. En la portada de este ejemplar tenemos el privilegio de contar con Ronaldo Nazario. Uno de los elegidos de este deporte. Una leyenda que se hartó de sonreir sobre el césped y cuando su cuerpo ya no se lo permitió, decidió dejarlo, sin dejar de sonreir. Le preguntamos por su paso por el Real Madrid. Entró dedicando los goles con un abrazo a su entrenador, Vicente del Bosque: “Había sufrido una pérdida muy importante, la de su madre, y lo vi muy triste en la concentración.

Hay quien califica de buenista a los que le aplauden en cada estadio rival. Puede que haya algo de esa nueva palabra incluida también recientemente en el diccionario de la RAE, el postureo. Pero Iniesta es una leyenda.

Él es muy bueno y su madre debió ser muy buena, así es que quise dedicarle el gol. Me salió así”, se explicó. Cuando se despidió del club, agradeció a todos sus entrenadores salvo al último, Fabio Capello. Ronaldo premiaba la bondad y por eso le queremos. Se fue del Inter al Real Madrid después de dos años de recuperación dolorosa y volvió a la ciudad para jugar en el Milan. Sin embargo, pasado el tiempo, el aficiondo ha sabido olvidar y el Fenómeno es una divinidad indiscutible. Es la diferencia entre ser un buen jugador y una leyenda. En un mundo dominado por el capitalismo, la publicidad es el nuevo medio de comunicación que crea opinión pública. Sé fuerte, decidido, rápido, hazlo, apuéstalo todo, no dudes, cree en ti. Solo un publicista suicida se atrevería a sugerir a una marca eslóganes como piensa, reflexiona, empatiza, perdona, colabora con tus compañeros. Se acerca el final de Andrés Iniesta en nuestros estadios. Hay quien califica de buenista a los que le aplauden en cada estadio rival. Puede que haya algo de esa nueva palabra incluida también recientemente en el diccionario de la RAE, el postureo. Pero Iniesta es una leyenda. Y gran parte de su mito se debe a una virtud tan simple y difícil de conseguir, la bondad. •