Joan Laporta.- Todo empieza aquél verano del 73 cuando Armand Carabén llega a Barcelona procedente de Holanda con Johan. El Barça había fichado al mejor jugador del mundo, la estrella del Ajax y de la “Naranja Mecánica”. Cruyff llegó acompañado de Danny, su mujer, una rubia guapísima, llevando en brazos a la pequeña Chantal. Peinado al estilo Beatles, vaqueros acampanados, camisa de cuello grande... eran los modernos años setenta, años de modernidad y libertad que también llegaron a Catalunya con Johan, el hombre que transformó el fútbol en arte. Cambio de ritmo, elegante corriendo y saltando, parando la pelota, jugando con el exterior... Un líder indiscutible. Era el mejor. Desde su primer partido en casa contra el Granada el Barça no perdió ningún encuentro hasta que fuimos matemáticamente campeones en Gijón, el partido del “Mamita campeonamos” que dijo el Cholo Sotil. Era la primera Liga después de 14 años de passar gana que cantaba La Trinca, grupo musical icónico con el recordado amigo Toni Cruz. Fue la Liga del 0-5 en el Bernabéu.
Desde su primer partido en casa contra el Granada el Barça no perdió ningún encuentro hasta que fuimos matemáticamente campeones en Gijón, el partido del “Mamita campeonamos” que dijo el Cholo Sotil.
Ya como entrenador del primer equipo del Barça a partir de 1988, volvió a ser el mejor, de nuevo valiente como nadie, implantando el sistema genuino de jugar al fútbol de atacar y dar espectáculo. Recuerdo que con mis amigos salíamos corriendo del estadio al terminar los partidos para escuchar sus declaraciones. Nos divertíamos tanto como durante el partido. De hecho, el encuentro no terminaba hasta que Johan no hablaba en la sala de prensa. El maestro era un genio de la comunicación.*
(ilustración de Sebastià Martí)
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