Isco: «En Málaga iba a algún partido en otra ciudad y la gente no me conocía»

Está viviendo su mejor momento de la temporada y las casualidades del calendario han querido que termine en Málaga la Liga. Isco fue portada en nuestro número doce en una entrevista en la que nos cuenta sus inicios y lo que más le sorprendió a su llegada a Madrid.

 

Diego Barcala-Óscar Abou-Kassem.- Un balón medio deshinchado rueda distraido por el suelo del estudio de fotografía. Los técnicos de luces, maquilladoras, el fotógrafo y los responsables de prensa pasan por encima del juguete. Tres jóvenes aburridos vestidos con ropa deportiva y botas de tacos, que parecen ser los que menos pintan en la habitación, se miran a los ojos, rodean la pelota y se ponen a hacer malabares. Sin cruzar palabra Jesé, Carvajal y el malagueño Isco se ponen a jugar. Son las cuatro de la tarde de un martes, apenas han pasado dos horas desde que dejaron de entrenar pero un balón es irresistible. La decena de personas del equipo de la sesión de fotografía de Nike se paraliza con la hipnosis de sus juegos. Minutos antes de la escena, Isco Alarcón (Arroyo de la Miel, Benalmádena 1992) atiende a Líbero en una habitación del estudio en el barrio madrileño de La Guindalera. El entrevistado muestra confianza en sí mismo. Tanta que es obvio que su carácter no se deja influenciar fácilmente por una buena o mala crítica del fin de semana. Estamos ante un talento de los 10 o 15 elegidos que regirán el fútbol mundial de la próxima década. Es su segunda temporada en Chamartín, ya le ha cambiado radicalmente la vida, pero no deja de gastar bromas. “Da toques con el balón”, le pide el fotógrafo. Isco se cambia el balón de pierna con la facilidad con la que cualquier persona se lava los dientes o rellena un vaso de agua. El chaval que juega con su ambiente cumplió 25 años en abril, unos pocos más de los que tenían los amigos de su hermano cuando le reclutaban para las pachangas de su barrio de Benalmádena. Isco, el pequeño de los Alarcón, tenía ocho años menos, pero ganaba el orgullo del barrio. Su calle, que comienza con un Burger King y sube hasta la plaza que hacía de estadio infantil, plagada de comercios locales es parte de lo que explica su juego improvisado, espontáneo, divertido, vistoso y lo más importante: eficaz.

¿Cómo eran esos inicios?
Jugaba en una pequeña plaza que había en frente de mi casa. Mi hermano me llevaba a jugar con sus amigos que eran bastante mayores. Incluso cuando mi hermano no estaba, sus amigos venían a buscarme a mí para que jugara con ellos. Me sacaban ocho años.

Se pelearían por tenerle es su equipo.
Cada día echábamos a suerte a ver con quién jugaba. Como era de los pequeñitos se sorprendían de cómo jugaba. A veces me elegían y otras no, pero no era de relleno vamos…

¿Dónde empezó a jugar con un equipo?
Al principio jugaba en los recreos del colegio, lo típico, pero luego pasé al equipo de mi pueblo porque en el colegio no me dejaban por ser demasiado pequeño. En el equipo me hicieron un chanchullo cambiándome la fecha de nacimiento para que pudiera jugar. Me sumaron dos años y nadie se dio cuenta.

¿Cómo era su juego entonces?
Jugaba como ahora, intentando divertirme. La verdad es que recuerdo que me cogía unos cabreos tremendos cuando se suspendían los partidos por la lluvia o algo así. Tenía ganas de jugar a todas horas.

¿De qué jugaba?
Un poco de todo. Regateaba pero también la pasaba. Si veía un compañero solo para meter gol, se la pasaba.

¿Se ha visto siempre condicionado para bien o para mal por su físico?
Puede ser porque como tampoco soy muy rápido, intento aprovechar las virtudes de mi cuerpo. Como soy bajito, meto el cuerpo y me hago fuerte con la pelota.

¿Qué le ocurre en los pies? ¿Los tiene torcidos?
Son los pies que me han dado mi padre y mi madre. Mi hermano los tiene igual. No sólo no han sido un impedimento sino que me gusta ser un poco diferente en ese aspecto.

¿Ha tenido algún problema con eso?
Las piernas demasiado arqueadas. Me lo habían dicho pero nunca como un problema.

Siendo todavía un niño, se marcha a Valencia con 14 años. ¿Cómo fue aquella experiencia?
Fue un poco duro porque para mí y mis padres, acostumbrados a vivir juntos y llevarme a los partidos… pero mereció la pena. Estuve tres años viviendo solo en la residencia que tiene el club en Paterna y luego se vinieron mis padres. Mi hermano se quedó en Málaga con la casa para él solo…

Sería duro para un adolescente.
Me llamaban por teléfono y me venían a ver un fin de semana al mes más o menos. Echaba de menos a mis amigos del colegio, que había ido con ellos a clase desde siempre. Lo pasé mal pero hay que adaptarse como todo en la vida y mereció la pena.

¿Quiénes eran los jugadores de entonces en los que se fijaba?
Me gustaba mucho Zidane y también Ronaldinho del que siempre esperabas que hiciera algo cuando cogía la pelota.

En Valencia coincidió con Alcácer y ahora ambos parecen ser el futuro de la selección.
Con Paco Alcácer coincidí en el cadete, en el filial en Valencia y debutamos la misma noche en Mestalla y ahora la selección nos ha reencontrado.

¿Era más difícil jugar en las categorías inferiores del fútbol semiprofesional?
Campos muy pequeños con gente que venía de vuelta del fútbol. Éramos muy jóvenes pero no perdimos ni un partido durante el año. Alguna entrada dura, pero el fútbol tiene estas cosas.

Y tomó la decisión de volver a Málaga.
El paso a Málaga fue un cambio muy importante para mí porque yo no veía al Valencia muy convencido de subirme al primer equipo. Hablaban de una cesión a un Segunda o algo así y encima el que vino fue el Málaga que era mi equipo de toda la vida y me ofrecían un contrato muy bueno teniendo en cuenta que yo era un chaval de 19 años sin apenas experiencia en Primera. No lo pensé dos veces. Volvía a casa con mi familia y mis amigos.

Aquel equipo vivió una de las decepciones más grandes para un modesto en Europa, rozando una semifinal de Champions League.
Fue muy duro porque teníamos rozando las semifinales con las manos. Quizá nos faltó concentración, mala suerte, un fuera de juego… Una pena porque un equipo humilde en semifinales en su debut en la Champions… pero la experiencia fue increíble.

Ha cambiado mucho su juego desde entonces, era un jugador sólo para atacar y ahora parece un constructor de juego con responsabilidades en defensa.
No es mi posición pero creo que un jugador para crecer tiene que adaptarse a lo que requiera el equipo y lo que te pida el míster. Para un jugador es muy importante saber adaptarse a cualquier posición. Creo que este año con actitud lo he demostrado y espero seguir haciendo las cosas bien.

¿De qué le han puesto desde pequeño sus entrenadores y cuál es su posición favorita?
Jugaba en el fútbol 7 en el centro del campo. De chiquitillo metía goles. En Málaga, en dos temporadas metí 3 en Champions, 9 en Liga y 5 en la anterior. Yo mediapunta escorado en la izquierda. Ahí me pongo en la play. Estoy contento, me han hecho bueno. Van a tener que mejorar mi resistencia porque últimamente estoy muy bien (bromea sobre las cualidades de su jugador virtual de videojuego). He notado mi cambio físico.

En aquel Málaga recibieron mucha atención mediática por el proyecto millonario, ¿Es comparable a lo que vive en Madrid?
No era igual, el Málaga era un club humilde. Te cambia todo el concepto que tienes del fútbol. La magnitud, la repercusión, redes sociales, la afición. En Málaga iba a algún partido en otra ciudad y la gente no me conocía, ahora me conocen en el mundo entero.

¿Eso es lo que más le ha llamado la atención del Real Madrid? ¿Quién le ha sorprendido en el vestuario?
También jugar con los mejores del mundo es muy sorprendente. Y quizá me sorprende Marcelo por ejemplo. No sabía cómo era pero no me esperaba que fuera un tío que está 24 horas de cachondeo.

Parece muy unido a Carvajal, ¿Es de sus mejores amigos en el vestuario?
A Carva lo conozco de la sub 17, sub 18, tenemos una relación muy buena de muchos años y tengo suerte de llegar en este momento porque hay un buen rollo increíble.

¿Cómo vivió la décima? ¿Pudo dormir la noche antes?
Me costó dormir pensando que marcaría el gol decisivo. Fue un partido de mucha tensión, de incertidumbre. Teníamos que ganar esa final sí o sí. No cabía en nuestra cabeza perder la final contra el Atlético. Pero claro, eso también es el Madrid, no rendirse nunca y pelear hasta el final y cuando metió Sergio, sabía que no íbamos a perder. Perder la final con un equipo de ciudad, no podíamos perder.

Salió en la segunda parte, ¿Cuál era su función?
El míster hizo un doble cambio. Salí con Marcelo y la idea era cambiar la dinámica, tener la pelota y tuvimos más ocasiones y salió bien.

¿Ha vuelto a ver el partido?
Sí, lo he visto. Cuando mete el gol Sergio se me ponen los pelos de punta. Si lo llego a meter yo no sé lo que hago.

¿Le decepcionó estar fuera del Mundial?
Sabía que no iba a ir porque no entraba en la convocatorias y en el Madrid estaba jugando de suplente. No esperaba ir, fue normal.

Nos han comentado que junto a otros compañeros llegaron a enfadar a Ancelotti por culpa de partidos interminables de fútbol tenis en los entrenamientos con piques y todo.
Carletto mosqueado… Es que estábamos todo el día… ¿Yo picarme? Pero si siempre ganaba… No, quitaron la red porque estábamos todo el día jugando y acabábamos reventados. Jugábamos Carvajal, Nacho, Arbeloa y yo a 11 puntos o a 7 puntos. Jugábamos antes y después, nos dejábamos la vida. Yo iba con Arbeloa. Nos avisó el míster y nos sacó amarilla pero era una tentación tener la red ahí y al final la quitó. Ahora le damos al badmington.

¿Dónde le gusta pasar su descanso de vacaciones?
Suelo bajar mucho a Málaga con mi familia. He estado en Maldivas, Ibiza, Puntacana… con la novia. Cuando no tenía pues con amigos pero ahora con la parejas del equipo.

En el vestuario no dejan de ser jóvenes veinteañeros, ¿Juegan mucho a la Play?
De vez en cuando si jugamos. Ahora jugamos al parchís con Carvajal e Illarramendi. Siempre pierde Carvajal, dinero fácil…

¿Al parchís?
Sí pero en el Ipad, no viajamos con el cubilete.

¿Qué tipo de música le gusta? ¿Le permiten ponerla en el vestuario?
Me gusta El Barrio por ejemplo que ha sacado ahora un disco nuevo. Sergio y Marcelo con el reguetón son los DJ oficiales con Jesé que pone lo suyo, pero admiten peticiones, no es una dictadura.

¿Y series?
He estado viendo Breaking Bad que me ha gustado mucho. Una de las mejores series que he visto. La he visto dos veces entera. Me han recomendado Juego de tronos, pero todavía no la he visto.

Al público del Bernabéu se lo tiene ganado. ¿Qué pasa con los malagueños que tienen tanto éxito en el Madrid como Juanito?
Fernando [Hierro] que también es malagueño me ha dicho que los andaluces caemos bien en el Bernabéu.

Ya que estamos en una sesión de fotos de sus nuevas botas Nike, ¿Qué pie tiene? Parece muy grande, quizá sea un efecto al ser blancas. Otra curiosidad, ¿Estrenan un par de botas por partido?
Tenía muchas ganas de botas blancas. No estrenamos botas cada partido. Unas para entrenar y otras para jugar pero me duran bastante. Igual con los cambios de modelo. Tengo un 43, soy pequeño pero con un gran pie. Por eso las pincho tan bien… (bromea)

¿Cuál es el mejor gol que ha metido en su carrera?
Metí un buen gol en el Mundial sub 17 en Nigeria. Íbamos 0-0 contra Emiratos Árabes y me fui de 4 o 5 y la metí por la escuadra. A ver si lo encontráis por ahí.

Nos hemos esforzado por no preguntarle si es cierto que su perro se llama Messi.
-Es mi perro. Lo quiero mucho (risas).

foto: Cyril Mason para Nike