Josep María Miguella, el hombre que trajo a Messi o Maradona: «Este es un Barcelona en liquidación»

Cada vez que al FC Barcelona le ha pasado algo importante en los últimos 40 años estaba Josep María Minguella al otro lado del teléfono. El hombre que trajo a Maradona y Messi repasa lo que fue y lo que no pudo ser en el Barça.

Fotografía Flaminia Pelazzi

*Laia Cervelló.- Dos argentinos, antes de forjar su leyenda, se pusieron en manos de un mismo hombre a quien confiarle su destino. Un pionero en el negocio del fútbol español que, sea por contactos o por ojo avizor, vio talento en las botas de un niño de 12 años de Rosario y un joven de cabello desordenado que jugaba en el Argentinos Juniors y al que tardarían poco en llamarle El Pelusa. Josep Maria Minguella, de 79 años, fue de los primeros agentes de futbolistas en España y una de las personas más influyentes del FC Barcelona en los últimos 50 años. Puede jactarse de haber sido responsable de haber traído a medio Dream Team, de haber sido partícipe de la era Messi y de que Maradona explotara en Europa con un breve paso por Can Barça. Pero su vínculo con el club va mucho más lejos.

Josep Maria Minguella, de 79 años, fue de los primeros agentes de futbolistas en España y una de las personas más influyentes del FC Barcelona en los últimos 50 años

Lució el escudo azulgrana en el pecho como juvenil, desfiló en la inauguración del Camp Nou, fue intérprete de Vic Buckingham, segundo de Rinus Michels, estuvo en el desembarco de Cruyff en Barcelona y, como candidato a la presidencia en 2003, pudo haber sido la persona que reuniera a Cristiano Ronaldo y Leo Messi en un mismo equipo. Maradona, Messi, Stoichkov, Rivaldo, Romario, Guardiola y muchos más que conforman un currículum vertiginoso. Me dispongo a afrontar en una de esas entrevistas en las que no sabes siquiera por dónde empezar. Supongo que, como en todo, mejor hacerlo por el principio.

¿Cómo termina un productor de westerns italianos llevando a dos de los jugadores más influyentes de la historia como Messi y Maradona en el Barça?
Sí que es cierto que mi primer trabajo fue en Cirefilms pero paralelamente me saqué el título de entrenador de fútbol y me llamaron para ayudar a los juveniles del Barça. Compaginé ambas cosas hasta que en los 70, con la llegada de Vic Buckingham en el banquillo azulgrana, no había nadie en el club que hablara inglés. Yo había ido un par de veranos a Inglaterra, y aunque no sabía hablarlo a la perfección, me propuse y así entré en el primer equipo. Luego Rinus Michels me cogió como segundo entrenador, con Cruyff de jugador. Cuando se marchó Rinus quise conocer mundo, viajar por Sudamérica, ver partidos y, en uno de ellos, vi a Maradona. Su fichaje se hizo muy popular, fue muy mediático y empecé a llevar jugadores extranjeros y españoles. Todo esto me duró hasta 2003. Vi que llevaba 25 años de oficio y, a pesar de llevar a muchos jugadores aún, preferí hacer mi vida.

¿Qué relación tienes con Argentina?
El fútbol argentino en aquella época tenía una gran valoración. Entre 1946 y 1947 yo era un chaval acabado de llegar a Barcelona. Recuerdo que el San Lorenzo de Almagro hizo una gira por España y causó gran sensación. Aquello marcó mucho. A pesar de no haber ganado ningún Mundial, a partir de aquel momento el fútbol argentino en España quedó como el ejemplo a seguir, de un juego muy técnico y de mucha calidad. Además Buenos Aires es una ciudad que tiene algo único como es reunir de 10 a 12 equipos en Primera División según la temporada, y un gran ambiente futbolero. Yo fui allí joven, soltero, a ver fútbol y salir por las noches. Era sumar trabajo y pasarlo bien. Y ya cuando coges a un jugador del nivel de Maradona el 1982 puedes imaginarte. Empecé a negociar por él tras el Mundial de 1978, en el que también estuve. Hice muchos amigos y asocié Argentina con ir a ver fútbol siempre que quisieras con un buen ambiente. El trato era magnífico, recuerdo que nos llamaban ‘los gallegos’ a los españoles.

Fuiste el primero en fijarte en Maradona en Europa. ¿Cómo se fraguó su fichaje?
Su fichaje fue muy largo y complicado. En el gobierno argentino estaban los militares de Videla que, de alguna forma, necesitaban una figura como Diego. Con el Barça cerramos el trato en el 1980 con Argentinos Juniors, pero su gobierno sacó una nota diciendo que Maradona era un bien nacional y que no se podía ir. Que no se iría hasta que no terminara el Mundial de España del 82, a pesar de que los directivos del Barça ya habían ido a Buenos Aires y ya se había firmado su traspaso. A principios de 1982 tuve que volver porque ese primer contrato ya no servía, Próspero Consoli (el presidente de aquel entonces de Argentinos Juniors) ya no estaba en el cargo y el nuevo presidente era policía. Cuando llegué para hablar con él, con el tesorero del Barça entramos en un restaurante y el tipo se saca una pistola y la deja encima de la mesa. “No tiene nada que ver con ustedes”, nos dijo, “es que era muy pesado llevarlo encima”. Nos reímos, pero nos dejó secos. No estábamos acostumbrados a negociar con un arma encima de la mesa.

¿Por qué fue tan corto el paso de Maradona por el Barça? ¿Por qué se marchó al Nápoles para convertirse allí en un héroe?
En la vida se dan unas circunstancias que puedes controlar y otras que no. Si lo comparo con Messi, Leo es un jugador impresionante pero que además ha sabido o tenido la suerte de evitar las lesiones graves. También es cierto que hoy en día se protege mucho más a los jugadores. En los años de Maradona cada equipo tenía un par o tres de jugadores destraleros y la permisibilidad arbitral era mucho más alta que ahora. No me imagino a nadie yendo a hacerle a Messi una entrada como la que le hizo Goikoetxea a Maradona en una situación de no peligro y por la espalda. Aquello marcó al Barça, porque con Maradona hubiera podido ganar la Liga y también a él, que se hubiera podido quedar aquí diez o doce años y marcar una era como quizás lo ha hecho Messi. Aquello lo rompió. El Barça se hubiera beneficiado, porque creo que Maradona hubiera sido alguien muy influyente en el club en aquella etapa. No fue así y se marchó por circunstancias incontrolables.

Hablando de argentinos que se van… ¿cómo valoras la gestión de todo el lío de Messi tanto por su parte como por la de la junta directiva? ¿Alguien tiene la culpa o esto era inevitable?
Se hubiera podido evitar perfectamente. El Barça como club deportivo desde hace años está en un declive evidente. Lo han tapado algunos trofeos nacionales como la Liga o la Copa. Que no es que los menosprecie, pero cuando tienes a un jugador como Messi y un presupuesto de 1.000 millones lo normal es aspirar y luchar por lo máximo. Y el Barça lleva cinco años con golpes negativos importantes, como Anfield o Roma. En ese momento se intentaron reconducir pero, por una mala organización técnica, el Barça ha gastado mucho dinero para fichar mal y no reforzar al equipo. La prueba es que en Lisboa jugaron seis o siete jugadores que ya habían disputado en 2015 la final de Berlín. Esto después de que en esos cinco años se haya fichado a 29 jugadores. 29 incorporaciones de las que, en un partido decisivo como aquel, jugaron tan solo dos.

«Si hablas con el Barça y La Liga no hay duda de que el contrato está bien hecho, pero hay otras versiones que dicen que él se hubiera podido ir con carta de libertad»

Esto ha creado una deriva que, en una persona como Leo, introvertido pero muy ganador, acusa mucho. Desde hace tiempo se ha dado cuenta de que todo lo de Valverde, Abidal, etcétera, creó un malestar que quedó medio dormido pero que estaba ahí. Esto ha provocado que, por un lado, el club no haya sabido reaccionar hasta que se ha dado el bocinazo y que Messi buscara la forma de salir porque entiende, y yo estoy bastante de acuerdo, que deportivamente el futuro inmediato del Barça está muy difícil. Dicho esto, a nivel contractual y legal no puedo decir nada porque no he visto los papeles. Si hablas con el Barça y La Liga no hay duda de que el contrato está bien hecho, pero hay otras versiones que dicen que él se hubiera podido ir con carta de libertad. Sería una lástima que un maridaje que empezó hace 20 años hubiera acabado de esta forma, sin acuerdos, sin puntos de unión y con discusiones en vez de celebración. Ambas partes han sido poco convergentes. Pero es que es la deriva de un Barça en liquidación.

Su fichaje ya es conocido por todos, el momento servilleta. Pero vivido desde dentro, ¿cómo fue? ¿Cómo te enteras de un chaval de Rosario y acabas teniendo tan claro que hay que ficharlo que lo hacéis con lo primero que tenéis a mano en una cafetería?
El conocimiento que yo tengo de Messi es a través de un argentino que vivió muchos años en Barcelona que había escapado de Argentina en la época Videla con muchos otros como el hermano de Bielsa, Rafael Bielsa. Nos hicimos amigos. Entró a trabajar en mi despacho, incluso abrimos negocios en Bulgaria y él se marchó allí. Con los años, un día me llamó y me dijo que en Rosario había un niño que era un fuera de serie. En esa época no llevaba a niños, los hacía fichar cuando tenían 20 años. No es como ahora que los agentes van a buscar a jugadores de 12 años, antes no se les daba bola. Por ejemplo, Guardiola entró en mi despacho cuando tenía 20 años porque iba a fichar por el primer equipo y necesitaba agente. Nadie lo había ido a buscar y estaba allí desde los 7 u 8 años. Mi primera reacción con Messi fue pensar en qué íbamos a hacer con un niño tan pequeño.

Él me insistió en que lo veía diferente. A los días me llegó una cinta de vídeo que le habían hecho a Messi en su colegio en el que realmente se percibía cómo él cogía el balón más lejos de medio campo e iba regateando rivales hasta llegar a la portería contraria. No perdía el tiempo en pases ni florituras, era muy directo. Algo que luego ha hecho mil veces. Me llamó la atención, lo vi diferente. Pensé en qué se podía hacer y, como todas las veces que he visto un jugador que podía ser interesante para el Barça, lo comenté. No quise decírselo a ningún Valencia o Madrid. En Barcelona al principio no estaban por el tema, tampoco tenían presupuesto para el fútbol base.

Allí no se traía a extranjeros, se traía a jugadores de la región. Ningún club se gastaba dinero para fichar jugadores de fuera en aquellas categorías. Ni Barça, ni Madrid, ni nadie. Decidimos ir, un despacho envió los billetes para que viniera toda su familia, sus padres, sus hermanos, y los hospedamos en el Hotel Catalonia, en Plaza España. Allí lo mandamos a entrenar. Era muy pequeño físicamente y aquello creó dudas entre los que se encargaban de esas edades en el Barça. Pensaban que iba a chocar contra cualquier jugador y lo iban a matar. Había dudas, fueron pasando los días y hablé con Carles Rexach, que le preparó un partido contra un equipo de categoría superior. Cuando lo vio, se percató de que tenía detalles interesantes. Allí decidimos hacer un papel, la famosa servilleta, para tranquilizar a su padre y atarlo para que no se nos pudiera escapar. Ese momento que se ha hecho tan famoso pero que es anecdótico. Se quedó, se le hizo el tratamiento, se le trató bien y a partir de allí apareció su explosión.

Conociéndole así… ¿te sorprendió su burofax?
La verdad es que sí. Creo que el malestar es suyo y la decisión de sus abogados. Me sorprendió que tras tantos años de relación no se hubiera encontrado otra forma más directa, a nivel personal, de informar de su descontento. El proceso es más decisión de abogados. No lo eximo de culpa, pero creo que la forma fue algo más de la parte profesional que llevaba el tema que no suya. Es una práctica muy extendida para rescindir un contrato. Evidentemente es una forma dura, que rompe mucho y más cuando se hablan de 20 años de relación. Parece que, más allá que se quiera ir o no, o que se merezca irse gratis, se debería haber buscado un proceso más suave también por la afición.

Para los más jóvenes esta es una crisis sin precedentes en el Barça. Tú has vivido muchas vinculado de varias formas al club. Mi abuelo solía decir que nada fue peor que Atenas y lo que vino después. ¿Te recuerda esa situación de alguna forma a lo que se vivió entonces? ¿Con despidos en el avión como es el caso de Zubizarreta?
Acostumbra a pasar. Es muy difícil encontrar un club que pueda empalmar tantos años de éxitos, así que la responsabilidad de los que lo llevan en cada momento es clave. El Barça ha tenido muchos bajones así. Perdimos la final de la Copa de Europa contra un equipo rumano desconocido en aquel momento. No fue un 2-8 pero luego vino una crisis importante con el motín del Hesperia con los jugadores pidiendo la marcha del presidente. Las hemos visto de todos los colores. La época de Gaspart también fue de años convulsos. Hay una especie de falta de realidad. Cuando se gana no hay un sentido de análisis de ir con precaución. Se crea una euforia y nadie analiza lo que puede ir mal. Luego vienen los bajones y, cuando vienen, acostumbran a ser duros.

En el mundo del fútbol es muy importante saber hacer las transiciones. Cuando ganas, saber ir cambiando jugadores y acertar con los nuevos. Hay que hacerlo de forma paulatina. Si lo haces, los que vienen nuevos llegan con un hambre renovado que no tienen los jugadores que ya lo han ganado todo. Esta renovación es clave, y el que no lo hace se ahoga. También le pasó al AC Milan, al Manchester United… En las elecciones que ganó Laporta, uno de sus eslóganes era decir que el Barça debía ser el nuevo United. ¿Cuánto hace que no ganan nada o se clasifican para la Champions? Si cuando estás arriba no sabes llevar con cabeza la situación, la caída es incontrolable.

¿Hay resaca de esos dos sectores que se crearon cuando tú estabas metido en el Barça? ¿Hay un bando nuñista y uno cruyffista aún sin ellos dos? ¿Eso perjudica al club?
En aquella época había divergencias de funcionamiento. Núñez era un empresario, y actuó con el Barça como si fuera su empresa. Miraba mucho el dinero, no gastar demasiado, si tenía una buena oferta por un jugador lo vendía… Tampoco hay que olvidar que fichó en su época a algunos de los mejores jugadores de la historia del Barça. Pero luego los vendió. Esto chocaba a veces con el grupo técnico que lo que quería era más inversión en el equipo para reforzarlo. A partir de allí se crearon tensiones. La famosa frase de Johan de “el dinero en el campo y no en el banco” viene precisamente de ahí. Esto fue creando sectores, el cruyffismo y el nuñismo. La división no suele ser buena en un club de fútbol. Con el paso del tiempo ha habido un intento de aproximación de dirigentes del club con el cruyffismo, poniendo su nombre en un estadio, manteniendo ciertas relaciones con la familia… Pero en algunos ámbitos se siguen haciendo ciertas cosas que no benefician al club como entidad.

¿Cómo ves a Koeman como entrenador del Barça? Se repite la fórmula Holanda más Barça.
Es un experto, no acaba de llegar. Conoce a los jugadores. Por sus condiciones debería funcionar. El problema es que él ya no tirará faltas y penaltis. Él estará en el banquillo. Y los jugadores que tendrá en sus manos, para mí, son un grupo dudoso para hacer una gran campaña. No tiene una varita mágica para convertir en fenómenos a los mismos a los que les metieron ocho goles en Lisboa. Rehacer esto es un trabajo muy pesado para él, pero hay que confiar en él.

 "No tiene (Koeman) una varita mágica para convertir en fenómenos a los mismos a los que les metieron ocho goles en Lisboa. Rehacer esto es un trabajo muy pesado para él, pero hay que confiar en él"

Cómo se fue Cruyff como entrenador siendo sin duda de los personajes más influyentes del club… Cómo se va Messi… ¿Hay algún paralelismo? ¿La historia se repite? Vemos siempre grandes finales en otros clubs, especialmente en Italia o Inglaterra. ¿El Barça no sabe tratar a sus estrellas en la etapa final?
Hay de todo. No es el Barça. No es fácil liquidar bien a un jugador querido que normalmente no se quiere ir, porque cree que todavía puede seguir. Recuerdo el caso Kubala. El Real Madrid también liquidó a Di Stefano sin que fuera su voluntad. Acabar una relación muy larga entre un gran jugador y un club es complicado, porque hay un sentimiento del socio que convierte en ahijado al jugador y eso crea que los directivos no se atrevan a romper esa relación cuando toca y la alargan de forma innecesaria porque qué dirá el público o la prensa. Hasta que llega un punto en que su salida es quebradiza, con mal ambiente. También el Madrid, y no lo digo para disculpar al Barça, en el caso de Raúl, con contrato, lo echaron. Y Casillas, el santo y campeón del mundo, también se fue a la calle. No creo que sea una situación exclusiva del Barça. Los jugadores grandes alargan porque son muy queridos y no se encuentra el momento de poner fin a la relación. Llega un momento en que la relación empeora, empeora su rendimiento y al final todos quedan descontentos. Cerrar un jugador en el momento adecuado, conseguir que se vaya a un buen club para él, con un buen contrato y que el Barça lleve a otro jugador es algo muy complicado.

ZIDANE Y RUI COSTA Los fichajes que no pudo conseguir Minguella

Eres pionero como agente de jugadores en España. ¿Cómo se dio? ¿Qué relación establecías con los jugadores? ¿Mantenías cierta distancia o eras cercano? He escuchado que Rivaldo, cuando le dijeron que tenía que dejar de ser representado por ti si quería seguir en el Barça, dijo que antes de dejarte se volvía a Brasil.
Seguro que me he equivocado muchas veces, pero siempre he mirado lo que me parecía mejor para el jugador. Para mí no tenía sentido cobrar una comisión de un fichaje si implicaba que el futbolista desapareciera. Era otra época. Ahora los jugadores dejan a sus agentes y se van con sus padres. Yo puedo decir que a mí eso no me pasó. Ningún jugador me dejó. Solo Iván De La Peña se fue con el hermano de su suegra, y aún así tengo una gran relación con él. Tengo una buena relación, de hecho, con muchos de ellos. Con Stoichkov me hablo todas las semanas, por ejemplo. Hay una anécdota que me reconforta mucho. Romario después del Barça se fue al Flamengo. Al cabo de uno o dos años me llamó el presidente del Valencia, Paco Roig, y me dijo que estaba con alguien que quería hablar conmigo y me pasó a Romario. Lo querían traer al Valencia y el jugador le dijo que antes de hablar de volver a España tenía que hablar conmigo, cuando yo hacía más de un año que no hablaba con él. Agradezco mucho esa confianza que me tienen y es un agradecimiento indirecto muy importante.

Si te digo vodka, yogur y Coca-Cola caliente qué te sugiere. (ríe)
Las negociaciones con el CSKA de Sofía por Stoichkov no fueron fáciles, no. Las hicimos en un despacho con militares y los dirigentes del club. Eran las ocho de la mañana, algo fuera de horario para negociar. Ellos llevaban yogures, porque proclaman que los búlgaros fueron los inventores de este postre, también había Coca-Cola sin pasar por nevera y es costumbre beber vodka ya desde primera hora de la mañana porque tienen muchas influencias rusas. En un momento dado, el intérprete nos dijo que si queríamos seguir hablando todos teníamos que beber vodka. Yo no bebía nunca, me bebí un par de vasos y ya estaba mareado. Valió la pena, al final nos lo pudimos llevar.

"En un momento dado, el intérprete nos dijo que si queríamos seguir hablando todos teníamos que beber vodka. Yo no bebía nunca, me bebí un par de vasos y ya estaba mareado. Valió la pena, al final nos lo pudimos llevar"

Fuiste candidato a la presidencia del Barça en 2003 y propusiste llevar a jóvenes como Robinho y Cristiano Ronaldo. ¿Eres consciente de que pudiste ser el hombre que juntara a Messi y Cristiano en un mismo equipo?
Ahora que lo dices… Claro, si se hubiera dado, sí. Estando en el negocio en el que estaba, tenía contacto con jugadores jóvenes que luego fueron la bomba. En aquellos momentos había que estar alerta al típico Cristiano de 16 años. Era muy fácil llegar a ellos, querían estar en contacto con gente que los pudiera llevar a grandes clubes. A Ronaldinho lo llevé con el Gremio a Lleida en un partido de homenaje al presidente Duran porque era la forma de que el Barça pudiera ver al jugador. Él tenía 17 años, Van Gaal no le dio bola porque no le gustaban los brasileños, pero en ese momento el Barça ya hubiera podido traer a Ronaldinho y gratis, porque con 18 años acababa contrato y quedaba libre. Estar atento al mercado es muy importante para adelantarse a situaciones como estas. Ronaldinho acabó en el Barça, pero ya pasó por el PSG y le costó 20 millones. Dos años antes lo hubiera podido tener gratis.

"Estar atento al mercado es muy importante para adelantarse a situaciones como estas. Ronaldinho acabó en el Barça, pero ya pasó por el PSG y le costó 20 millones. Dos años antes lo hubiera podido tener gratis"

¿Qué fichaje quisiste hacer y se te atragantó?
Me gustaba mucho Rui Costa. Estaba en Portugal, valía 300 millones de pesetas y Núñez dijo que no se podía fichar a nadie. Con Cruyff también tuvimos la posibilidad de fichar a Zidane, cuando estaba en el Girondins de Burdeos. Pero Núñez era muy ahorrador, miraba mucho los números y, si no le salían, no se arriesgaba. No quería entrar en deudas. Llegó al club en una situación delicada tras la época de Montal en la que se debía dinero del estadio y quiso sanear y no volver a caer en deudas. Si no había dinero, no compraba. Rui Costa y Zidane son dos jugadores que me da pena no haber podido llevar al Barça. También insistí mucho con Francescoli cuando estaba en el River Plate. Hablé con él, nos esperó, pero Núñez no quiso escuchar.

"Con Cruyff también tuvimos la posibilidad de fichar a Zidane, cuando estaba en el Girondins de Burdeos. Pero Núñez era muy ahorrador, miraba mucho los números y, si no le salían, no se arriesgaba"

Cuando decidiste poner fin a tus negocios con el fútbol, Valdano dijo que eras “más listo” de lo que creía. ¿Tenía razón?
He tenido una vida de la que me siento muy afortunado. He hecho algo que es muy difícil: Hacer siempre lo que me ha apetecido.

Jugador del juvenil, traductor, segundo entrenador, ayudante de Núñez, candidato a la presidencia del Barça y ahora con 79 años te conviertes en ‘youtuber’… ¿Hay algo que te quede por hacer?
Vivir, estar con los amigos, ¿te parece poco? Sigo haciendo lo que quiero. No me puedo quejar de la vida que he tenido. Fui soltero hasta los casi 40 años, me casé con una mujer magnífica, formamos una familia... Me encanta el fútbol y sigo hablando de ello en medios de comunicación. Solo pido que todo esto dure.