Josep Ramoneda: «El Barça demostró el ‘1-O’ que la independencia no vale 6 puntos de Liga»

Referencia intelectual para entender Cataluña dentro y fuera del país. El filósofo y periodista Josep Ramoneda (Cervera, 1949) habla del papel del Barça en la sociedad y la política catalana y también de su doliente Espanyol.

*Texto Diego Barcala | Fotografía Lino Escurís.- Para una generación de radioyentes hablar de Ramoneda es hacerlo de su mítico dietario en la Cadena Ser. Una columna de resumen del día que desde los bulliciosos años 90 es un faro de lucidez y reposo. Josep Ramoneda sigue representando el sentido común catalán, el que nunca esperó que pensadores como él fueran poco a poco diluyéndose entre tertulianos tuiteros, más capaces de generar clicks que ideas. Sus columnas en La Vanguardia y El País han abordado de manera intermitente el papel del fútbol en la sociedad. Hablamos de un perico por rebeldía, una excepción en el pensamiento dominante de Cataluña donde el Barça, con lógica, lo acapara todo. Es de los espanyolistas resistentes como el periodista Enric González, pero también como los independentistas Gabriel Rufián o Jordi Turull. Ramoneda es muy crítico con el proceso independentista y con el uso que el nacionalismo ha hecho del fútbol y del FC Barcelona. Nos atiende en su céntrico estudio de trabajo en Barcelona, con las ideas intactas para tomar distancia con la actualidad y explicar, enseñar, desmenuzar para la historia todo lo sucedido en los últimos meses o años.



En Líbero pensamos que el fútbol es capaz de unir todo aquello que los supuestos profesionales de la política son capaces de dinamitar. Por eso nos hemos planteado dónde y cuándo el fútbol sí ha sido un catalizador positivo en la relación
de Cataluña con el resto de España.

La verdad es que creo más en la futbolización de la política que en lo contrario. Creo que uno de los problemas de la política y por eso el fútbol juega el papel que juega, es que cada vez se desarrolla más, en parte por los medios, en términos futbolísticos como si se tratara de una competición de Cataluña-España, como si se retransmitiera un Barça-Madrid. Por tanto, vale todo y si hay una patada y se le manda al hospital, mucho mejor, aunque luego se diga que ha sido una atrocidad.

¿Qué papel es el del Barça en el proceso independentista?
Siempre he sostenido que un obstáculo fundamental para la independencia de Cataluña es el Barça. Y a mi parecer, esto quedó de manifiesto el 1 de octubre cuando el Barça dejó muy claros los límites del independentismo catalán. El independentismo catalán no vale 6 puntos de Liga. El Barça consagró algo que no es nada nuevo. Como todo el mundo sabe el independentismo catalán no vale 5 euros. Y la parte buena es que no vale un muerto. Por suerte. Fue muy significativo de lo que es el independentismo catalán: muy bien todo, pero cuando la cosa se tuerce… Fue espectacular. Perdieron la dignidad por seis puntos.



Usted defiende que algunos empresarios independentistas lo son porque la globalización les ha hecho perder el temor a perder su facturación en España. ¿Hay algo de esto en los que quieren que el Barça acelere con la independencia?

Hay una cosa muy clara. Hay un negocio que se fundamenta sobre el Barça y el Madrid, que son los principales accionistas de un negocio que sin uno de los dos, no se sostendría. En esto el Barça también es un preservativo contra la independencia de
Cataluña. Siempre hago el mismo comentario. En lugar del 155 expulsen al FC Barcelona de la Liga y el independentismo se acaba en 24 horas. O hay una gran revolución. Podría ocurrir lo contrario.*

Cuando el Real Madrid cenó con el president de la Generalitat en el exilio

A mí Tarradellas me explicó muy bien que no es que el Madrid fuera el
equipo del régimen, es que el régimen estaba al servicio del Madrid.
Y me contó una anécdota extraordinaria. Estaba en los años 50 en
Caracas y el Madrid jugó allí un partido de verano. En el hotel se encontró en
el hall a Pepe Samitier que había jugado en el Barça y entonces era secretario
técnico del Madrid. Entonces se conocían de aquí de la República. Se abrazan…
president… hablan y Samitier le ofrece presentarle a su vicepresidente,
a Raimundo Saporta. Tarradellas dice que encantado pero que no quiere
generar ningún problema a ese señor. Entonces Pepe Samitier le dice: ‘Espere
un momento’. Al rato vuelve con Saporta que le dice: ‘President, ¿querría usted
presidir la cena del equipo esta noche?’. Y Tarradellas vuelve a contestar lo
mismo: que no quiere generar lío. ‘Ya saben quén soy…’. Le dice Saporta:
‘No se preocupe, a las 20.30 le recojo en el hall y vamos a la cena’. Entran en
el comedor y Saporta dice: ‘Señores, aquí el President de la Generalitat de
Catalunya y todos de pie’. Y lo más divertido es que mi estupefacción ya era
tremenda en ese momento de la anécdota pero a Tarradellas eso le parecía lo
más normal del mundo. Por lo que me contaba la anécdota era por lo que viene
después. Me dice: ‘Oye, todos de pie, Di Stéfano también. Y durante la comida,
solo hablábamos Saporta y yo. Silencio total. Todos callados y oiga, Di Stéfano
también’. Lo que le sorprendió a Tarradellas no fue que el Madrid se pudiera
permitir eso, sino la disciplina. ‘Esta gente tiene disciplina que es lo que siempre
le ha hecho falta a los catalanes. Si tuviéramos esa disciplina, Cataluña iría
de otra manera’, me decía. No garantizo la veracidad de la anécdota porque
solo sé lo que me contó Tarradellas y la capacidad de fabulación de Tarradellas
no tiene límite. Pero la tango grabada. •

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