Juan Mata: «Conozco a mucha gente preparada sin empleo. Hay muchísimos españoles en Londres. La situación es complicada»

Mata anunció la pasada semana que donará el 1% de su salario a fines sociales. Es una acción solidaria más de un futbolista diferente. En 2013, siendo la estrella del Chelsea, le visitamos en Londres. Estás fueros sus reflexiones.

Pedro Zuazua.- "Sé que la gente está contenta conmigo, cuando me cruzo por la calle con seguidores del Chelsea me transmiten su cariño, pero no creo que llegue a ese extremo”. Juan Mata (Burgos, 1988), asturiano y ovetense de sentimiento, estudiante de INEF y de Marketing, dice que no se da cuenta, pero la verdad es que sucede. Cuando él coge el balón sobre el césped de Stamford Bridge el público se ilusiona, a la espera de que ocurra algo diferente. Mata, que en su primera temporada en el club fue elegido jugador del año de los ‘blues’, se ha ganado el cariño de la grada, que sabe que, si el balón está en sus pies, las probabilidades de que el juego adquiera sentido y sensibilidad se multiplican.

¿Por qué cree que le quieren tanto?
No lo sé. Tal vez porque soy diferente a lo que había aquí, porque tengo otra forma de jugar... Aquí hay muchos más espacios, y eso me viene muy bien.

¿Es mejor la Premier que la Liga?
Aquí, a partir del minuto 60, el medio del campo casi no existe, el partido se vuelve loco, se busca la segunda jugada constantemente, el ritmo es muy exigente... En España se busca más la posesión.

¿Y la grada?
Lo de las afición aquí es espectacular. Ya puedes ir perdiendo y estar haciendo un partido horrible que ellos te van a animar y a aplaudir hasta el final del partido. Entiendo que es algo cultural, muy ligado a su forma de ser.

¿Por qué eligió Londres?
En primer lugar por el Chelsea. Y también porque me venía bien un cambio, conocer otras cosas, salir de tu hábitat, ver otros puntos de vista, otra cultura, mejorar mi juego en otros aspectos...

¿Sabía inglés antes de llegar aquí?
Había ido un verano a Estados Unidos y había estudiado inglés, pero cuando llegué a Londres me di cuenta de que en realidad creía que sabía inglés. Sabía bastante menos de lo que pensaba.

¿Cómo es su vida en la ciudad?
Hago mucha vida en el club. Desde las nueve y media de la mañana hasta las cuatro de la tarde estoy en la ciudad deportiva. Vivo a media hora de allí. Entrenamos, comemos y damos clase de inglés en el mismo sitio, y eso facilita mucho todo. Luego por las tardes me gusta salir a conocer cosas. A veces me quedo en casa y tengo la sensación de estar perdiendo el tiempo. Londres tiene mucho que ver. Me encanta la ciudad. La única pega podría ser lo pronto que anochece en invierno, pero el frío y la lluvia, siendo asturiano, son más llevaderos.

«A veces me quedo en casa y tengo la sensación de estar perdiendo el tiempo. Londres tiene mucho que ver»

¿Sigue haciendo de guía para los amigos?
No, ya voy aprendiendo. El año pasado me hice un montón de veces la ruta turística, pero este ya les doy el guión de lo que tienen que ver y se arreglan solos.

¿Viene mucha gente a verle?
¡Más que a Valencia! Casi siempre tengo gente en casa. O mis padres, o mi hermana, o amigos...

¿Y su madre le trae tuppers?
No, tuppers no, pero comida envasada al vacío sí. Jamón, fabada, natillas caseras...

¿Es cierto que en el fútbol inglés se controla menos la alimentación del jugador?
Bueno, hay más libertad. Hay siempre un buffet amplio y no hay tanto control de peso ni de grasa. Cada uno come lo que quiere y lo que sabe que le viene bien.

¿Es familiar?
Mucho. De hecho siempre que puedo me voy a Asturias, que tenemos vuelo directo de Easyjet.

«Siempre que puedo me voy a Asturias, que tenemos vuelo directo de Easyjet»

¿Recuerda su primer partido?
No, mi primer partido no, pero sí mi primer entrenamiento. Vino mi padre a buscarme a la salida del colegio con Laureano, de la Juventud Estadio, un equipo de Oviedo. Subimos a las instalaciones del club y me pusieron a entrenar en una pista de fútbol sala.

¿Notaba que se le daba bien?
Me daba cuenta de que disfrutaba, y eso es como todo en la vida, cuando disfrutas con algo, por lo general, es porque se te da bien. Cuando no se te da bien algo te aburres fácilmente, y yo me divertía mucho.

¿Y se sigue divirtiendo?
Sí, pero obviamente no es lo mismo. Cuando eres un niño sólo juegas para divertirte, para ser feliz. No hay complicaciones, no hay presión, no hay tensión y sólo está en juego el resultado. Ahora hay una exigencia, y eso hace que no disfrutes tanto como cuando eres pequeño, pero sí que a veces hay momentos en los que estás disfrutando de verdad y pides por favor que el árbitro no pite el final.

¿Recuerda el fútbol de colegio?
Sí, yo jugaba con los chicos de la clase de mi hermana, que es dos años mayor que yo. Era una pista pequeña y en cuesta. Si te tocaba el campo de abajo lo tenías fastidiado.

¿Hace cuánto que no juega en arena? 
Bueno, cuando estaba en el Madrid algún partido me tocó en arena, ¿eh? Recuerdo mi último partido con el Estadio, que el campo estaba totalmente embarrado y era imposible mover el balón.

Todos los jugadores recuerdan siempre a algún compañero que era buenísimo en categorías inferiores y que luego, por lo que fuera, no llegaron a la élite. ¿A usted también le pasó?
Sí, claro. Me acuerdo de dos compañeros que eran buenísimos. Se llamaban Cristian y Fran. Pasaron de los 100 goles en una liga.

¿Eran mejores que usted?
Mucho mejores.

Pero a usted le fichó el Oviedo.
Sí, para mí en aquel momento era lo máximo. Para cualquier niño de Oviedo jugar en el Real Oviedo era lo mejor que le podía pasar. Te llevaban en autobús a entrenar, ibas a jugar torneos...

¿Qué botas llevaba?
Tuve unas Reebok Raúl y unas Joma Alfonso, que eran amarillas.

«Vives unos años en los que te solucionan todos los problemas, en los que casi todo son privilegios, y eso no es la vida real»

¿Viven los futbolistas despegados de la realidad?
Sí, desde luego. Vives unos años en los que te solucionan todos los problemas, en los que casi todo son privilegios, y eso no es la vida real, al menos no la vida real completa. Es sólo una parte.

¿Es consciente de la situación que vive la sociedad?
Soy plenamente consciente. Tengo amigos y familiares sin trabajo. Conozco a mucha gente muy preparada y sin empleo. Hay muchísimos españoles en Londres ahora, muchísimos más que el año pasado. La situación es complicada.

¿Se dedicará al fútbol cuando deje de jugar?
A veces me lo pregunto. A día de hoy no me veo. Creo, aunque todavía es muy pronto, que me gustaría hacer otras cosas que no tengan que ver con el fútbol.

Con 15 años fichó por el Madrid ¿Cómo fue el cambio?
Me acuerdo perfectamente del viaje desde Oviedo. Íbamos en coche de Prosi (hoy en el Caudal de Mieres, y en aquel momento en el Oviedo), su padre, mi padre y yo. A nosotros dos lo que más nos preocupaba era no jugar, no dar la talla... En el lado humano, aunque a priori parecía difícil separarse de la familia, fue todo muy normal, muy llevadero.

¿Y la convivencia en la residencia?
Pues imagina, todo chicos jóvenes, estudiando y jugando al fútbol. Era una especie de campamento constante.

¿Le dolió salir del Madrid?
No, yo acababa contrato, el Valencia me ofrecía un puesto en la primera plantilla. Vi confianza en mí. Me siento muy afortunado por todo lo que me ha pasado.

¿En qué ha cambiado el fútbol desde que empezó?
Ha mejorado sobre todo en infraestructuras. Ahora casi todos los clubes tienen una ciudad deportiva con muy buenas instalaciones. Y en lo que al deporte se refiere, ya casi no quedan extremos, se juega más por dentro, a pierna cambiada. Y por supuesto España ha cambiado mucho su manera de jugar. Hay más movimiento, más asociación, y es todo mucho más dinámico.

¿Es consciente cuando juega de que se ve todo?
Muchas veces no te das cuenta o no puedes controlarlo. A veces en el campo lo piensas, que con las cámaras se ven todos los detalles. Entiendo que antes, cuando no había tanta tecnología, en los campos pasaba de todo.

Además usted es muy caliente. 
B
ueno, no me han expulsado nunca.

Ya, pero siempre que hay una jugada polémica sale en la tele comiéndole la oreja al árbitro.
(Se ríe). Eso es porque justo me pillaron en ese momento... Lo cierto es que vas a muchas pulsaciones, y en ese momento no lo piensas, pero siempre me dirijo con respeto al árbitro.

¿En qué estadio le gustaría jugar como local?
En el Carlos Tartiere. No he jugado ni como local ni como visitante allí.

¿Quién era su ídolo?
Nunca tuve un ídolo. De pequeño veía los vídeos de Maradona que tenía mi padre y me gustaba mucho su forma de jugar. Luego, más actuales, me gustaban Aimar y Zidane.

Con Zidane entrenó ¿cómo era?
Un espectáculo. Era alguien muy normal hasta que le llegaba el balón a los pies.

¿Cuál es su gol favorito?
El que más feliz hizo a mi familia y amigos, el de la final de la Eurocopa.

¿Y el estadio?
Stamford Bridge me encanta. El Bernabéu, Old Trafford, el Camp Nou y Wembley tienen algo. Lo notas en cuanto sales del túnel.

¿Qué defensa le ha amargado un partido?
Bruno, del Almería, no me dejó hacer nada el día de mi debut. Y también me gusta mucho Dani Alves, es muy completo, ataca y defiende muy bien, te exige mucho.

¿Le gusta leer?
Sí, leo la prensa y algún libro. Ahora estoy con ‘Aleph’, de Paulo Coelho.

 

¿En español?
No, en inglés, pero de vez en cuando tengo que echar mano del diccionario.

¿Qué música escucha?
De todo, pop, indie, música española. . Artic Monkeys, The Cooks, Coldplay, Mumford and sons...

¿Y el cine?

Me encanta. En Valencia iba casi todas las semanas. Aquí voy menos. El año pasado fui a ver ‘The Artist’, porque sabía que la iba a entender entera (se ríe).

¿Y qué tal es Abramovich?

La verdad es que no le conozco mucho, pero las veces que he tratado con él muy bien. Habla de fútbol, comenta los partidos...