La ciencia del fútbol a partir de los 30

El profesor de la Universidad de Murcia Jose M. López Nicolás dedica su sección científica a analizar las técnicas que permiten casos como el de Aritz Aduriz, máximo rendimiento cuando otros se retiran.

Ilustración Pau Valls

*Texto José M. López Nicolás - Hace pocos años era inimaginable que un futbolista de élite viviera su mejor época pasados los 30 años. Se suponía que esa edad era una barrera infranqueable tras la cual el declive físico le impedía jugar en la alta competición. Hoy día ese razonamiento es absurdo. Jugadores como Messi, Alves, Ronaldo, Modric o Aduriz lo demuestran cada fin de semana. Los motivos son muchos y en casi todos el conocimiento científico se encuentra detrás. Una de las razones es el avance de las técnicas para el tratamiento y rehabilitación de lesiones. Las actuales no tienen nada que ver con los tratamientos agresivos que existían años atrás. Por eso tener una lesión de importancia pasados los 30 años no tiene que acarrear el fin de tu carrera deportiva. Tanto la cirugía de intervención como la fisioterapia de recuperación ha progresado muchísimo. Otro de los motivos del alargamiento de la vida deportiva de un futbolista lo encontramos en la prevención de lesiones. Actualmente existen adelantos tecnológicos que monitorizan el estado de los músculos.

Una de las razones es el avance de las técnicas para el tratamiento y rehabilitación de lesiones. Las actuales no tienen nada que ver con los tratamientos agresivos que existían años atrás. 

Además de los tradicionales seguimientos médicos basados en analíticas, control de peso diario y técnicas antropométricas, se somete a los jugadores a registros contínuos de actividad eléctrica de los músculos para valorar el estado de las fibras. Gracias a una técnica llamada tensiomiografía, que utilizan varios equipos de primera división, se puede obtener información sobre los efectos agudos o crónicos del entrenamiento a nivel muscular, prevenir lesiones, detectar desequilibrios y asimetrías musculares y valorar el estado de fatiga del músculo después de entrenar. Pero además de la nuevas tecnologías en la prevención, tratamiento y recuperación de lesiones, hay otro dato clave. Para que un jugador pueda jugar muchos años en el fútbol de élite debe cambiar su estilo de juego conforme pasan los años. Messi ya no es aquel jugador que protagonizaba largos eslálones, Ronaldo ya no tiene la explosividad de antes… su estilo de juego ha cambiado muchísimo pero siguen marcando las diferencias. La explicación la encontramos, además de en su calidad, en los cambios producidos en su composición muscular. En el organismo tenemos principalmente fibras musculares de contracción rápida y otras de contracción lenta. A las primeras se las conoce como fibras musculares blancas y pueden contraerse más rápido y con más fuerza.

Para que un jugador pueda jugar muchos años en el fútbol de élite debe cambiar su estilo de juego conforme pasan los años.

Por otro lado las fibras de contracción lenta (conocidas como fibras rojas ya que tienen un alto contenido en mioglobina) no pueden contraerse rápido. Debido a ello no tienen tanta importancia en los movimientos potentes y rápidos sino que están más implicadas en la tolerancia a la fatiga. Pues bien, con la edad, las fibras musculares de contracción rápida son las que antes perdemos. Por esta razón los futbolistas que más dependen de la velocidad punta, como carrileros y extremos rápidos, son los que antes pueden experimentar un descenso en su rendimiento. Recientes investigaciones muestran que los jugadores que cubrían mayores distancias en un partido eran tanto los mediocampistas como los interiores pero, en cambio, precisaban menos situaciones de sprint, al contrario que los laterales y delanteros que, en cambio, recorrían más metros a alta velocidad. Estas son las razones por las que muchos laterales, con el paso del tiempo, han pasado a jugar de centrales o los delanteros han retrasado su posición al centro del campo. De hecho los centrocampistas dependen más de una capacidad cardiorrespiratoria propia de corredores de fondo. Hay estudios que muestran cómo si se realiza un entrenamiento correcto la actividad cardiorrespiratoria puede mantenerse en niveles correctos hasta al menos los 35 años.

Un trabajo reciente desarrollado por investigadores españoles de la Universidad de Vigo y publicado en la revista Journal of Electromyography and Kinesiology revela que los jugadores de fútbol presentan diferentes parámetros de respuesta muscular dependiendo también de la posición que ocupan en el terreno de juego. A modo de ejemplo les diré que uno de los músculos extensores de la rodilla (el recto femoral, perteneciente al cuádriceps) tiene diferentes tiempos de contracción, de mantenimiento de la contracción y de relajación según la posición específica del jugador. El defensa central y el portero presentan tiempos de contracción en el músculo recto anterior menores que los defensores laterales. Por otro lado, para ese mismo músculo, los centrocampistas mantienen la contracción menos tiempo que el resto de jugadores, porque requieren más resistencia.

Todos estos datos deben servir al jugador (y también al entrenador) para conocer qué posición debe ocupar un futbolista en cada etapa de su vida si quiere rendir al máximo. Estimados lectores, en este artículo les he mostrado una vez más la importancia de la ciencia en el fútbol. Sin embargo, aunque el conocimiento científico permite alargar la época dorada de un futbolista, hay un factor imprescindible que no podemos olvidar: sin la profesionalidad del deportista fuera de los terrenos de juego el progreso científico y tecnológico no tiene nada que hacer. •

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