«La Federación nos drogó contra Corea en el 66 para echar al seleccionador»

Avisa de que a él le tocó vivir ya la época actual. Italia no se clasificó para Suecia 58 y supo sobreponerse ganando una Eurocopa 10 años después de ese desastre. En el camino, la terrible derrota contra Corea del Norte en Inglaterra que Mazzola denuncia como un complot.

*Texto Antonio Moschella | Fotografías Giulio Romito.- Las afueras de Monza, a 20 km de Milán, es el lugar adecuado para alguien que quiere vivir su cotidianidad lejos del bullicio de la ciudad más glamurosa de Italia. Allí, entre miles de fotos y recuerdos, vive Alessandro Mazzola, Sandro, con su mujer. Cerca de su nieto de nueve años, el único que le recuerda a su padre por múltiples razones.

En esta casa se respira fútbol en todos los rincones.
Nací hijo de futbolista y así me crié. Mi vida entera está vinculada al fútbol. Así tenía que ser.

Usted empezó a jugar de profesional en el año 1960. Prácticamente vivió la transición entre el fútbol en blanco y negro al de color, con la consecuente imponente llegada de los medios.
Y viví también otra transición. En 1958 Italia no se había clasificado para el Mundial de Suecia, como ha pasado ahora. Entonces me encontré en el vértigo de aquella renovación obligatoria que poco a poco llevaría a la Nazionale a ganar la Eurocopa de 1968 y al segundo puesto del Mundial del 70 contra Brasil. ¡Qué tiempos!

Pero usted fue sobre todo figura del Inter. ‘La Grande Inter’. ¿Puede haber sido su Inter mejor que la del triplete de José Mourinho?
Ufff, eran otros tiempos… pero es verdad que fue la primera Inter en ganar la entonces Liga de Campeones. Recuerdo que nos concentrábamos del viernes al lunes por la mañana y cuando había que jugar la Copa el lunes por la tarde ya teníamos que estar de nuevo concentrados o incluso ya salíamos para ir al aeropuerto. Al final del año estabas destrozado. Además en esta época muchos jugadores venían de la pobreza y con la fama se exprimían dentro pero sobre todo fuera del terreno de juego. Por suerte teníamos a Helenio Herrera, el Mago, que entendió todo y nos hizo rendir como nadie. En los primeros entrenos de temporada nos hacía hacer unos calentamientos tan peculiares que después de 20 minutos estábamos mejor que antes. Y dos semanas después gritaba el número del ejercicio y teníamos que hacerlo de memoria. Y lo hacíamos. Nos entrenaba antes el cerebro que las piernas.

¿Era Herrera también estricto en la alimentación como los técnicos de hoy? ¡Era horrible! No veías un plato de pasta ni pintado. Algunos de nosotros tenían un hambre feroz, entre ellos Angelillo. Muchos se escapaban de la concentración en la ciudad deportiva de Appiano Gentile para irse con sus parejas o a cenar, y él lo sabía. Pero hasta que ganamos no decía nada. Sin embargo la excepción que confirmaba la regla era el que jugaba mejor que todos: Luisito Suárez. Estaba a menudo en la habitación con él, porque emparejaban a un joven con alguien más experto. Después de la cena Luis nunca se quedaba a charlar o a jugar a cartas con nosotros sino que se iba rápido a la habitación. Una noche decidí investigar, volví antes de lo normal y la puerta estaba cerrada. Piqué a la puerta y él al principio no me quiso abrir. Después de haber insistido me dejó entrar y vi que en la cama había bocadillos y cerveza. Me quedé boquiabierto, pensando que el mejor tenía que dar el ejemplo, pero él cortó y me dijo: “Si no como, después no corro ni rindo, ¡así que calla y come conmigo!”. Era un fenómeno. Pero al Mago le hicimos muchas vaciladas…

¿Cómo por ejemplo?
Cada semana teníamos que pesarnos, y los que estaban en sobrepeso recibían una multa. Algunos de los más fuertes, sin embargo, nunca eran sancionados. La balanza era entonces la típica que podías encontrar en una carnicería, y después de unos días me di cuenta de que si te apoyabas en un punto preciso la balanza te restaba algunos gramos. Y así era como se libraban de las multas gente como Armando Picchi y Angelillo, que era de lejos el que más comía junto con Jair, que se quejaba de no haber comido suficientemente en su juventud. Angelillo, además, era un vividor, pasaba casi todas las noches en la discoteca, donde trabajaba su novia de entonces. Al ser muy celoso la iba a ver prácticamente cada noche, hasta que Herrera se enteró. Por eso digo que era otro fútbol, porque pese a todo era un fútbol más libre que el actual.

¿La comparación entre Herrera y Mourinho es viable?
Por supuesto. Se trata de dos técnicos exigentes y con el mismo carácter firme. Por supuesto que con el Mago tuve una relación más intensa, al ser su jugador. Él inventó el fútbol moderno. Y su rivalidad con Nereo Rocco, técnico del Milan, fue excepcional. Se iban respondiendo el uno al otro en los periódicos cada día, hasta que descubrimos que eran íntimos amigos y lo hacían adrede para crear ambiente. Eran la antítesis el uno del otro, como los equipos que entrenaban.**

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