La desangelada primera final europea de la democracia

La final de la Copa de Europa de 1980 no pasó a la historia por su brillantez pero sí por el contexto. España llevaba 'dos días' en democracia y ese ambiente político desembocó en un Bernabéu que no mostró su mejor entrada. Se coronó el Forest de Clough pero no así el interés del público madrileño.

Rodrigo Marciel.- De la final del Bernabéu de 1980 a la final del Metropolitano de este año se puede acuñar la frase: "A este país no lo va a conocer ni la madre que lo parió". Una famosa frase del político socialista, y que sería poco más tarde vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, cuando el PSOE llegó al poder en 1982. La España que vivió la final de la Copa de Europa entre el Nottingham Forest y el Hamburgo estaba más pendiente de la política que del deporte rey. El estadio del Real Madrid no se llenó aunque el número de aficionados ingleses y alemanes fue amplio pero no así el interés del público local. Era la primera final europea en España durante la democracia aunque poco antes de las primeras elecciones, el Athletic Club disputó a doble partido la de la UEFA de 1977.

Era la primera final europea en España durante la democracia aunque poco antes de las primeras elecciones, el Athletic Club disputó a doble partido la de la UEFA de 1977.

La misma semana que se producía una moción de censura al presidente en ese momento, Adolfo Suárez, el partido no dejaba buenas sensaciones. La crónica de El País trasladaba ese sentimiento de decepción.

"No ganó el mejor. El campeón, el Nottingham inglés, fue un equipo lo más parecido que pueda encontrarse al viejo estilo italiano. Durante el primer período se defendió mucho más que atacó, y en el segundo pasó de la raya divisoria de ambos terrenos no más allá de cuatro veces. El fútbol que nos ofrecieron los dos teóricos mejores equipos de Europa no fue nada brillante. No vimos el típico fútbol inglés, y tampoco tuvimos ocasión de admirar al Hamburgo explosivo que eliminó al Real Madrid."

Julián García Candau, El País 29 de Mayo de 1980.

Europa estaba dominada por el fútbol inglés que conquistó seis títulos consecutivos entre 1977 y 1982. La oleada de gente que ha vivido Madrid en esta final de 2019 o en la final de 2010 nada tiene que ver con lo que sucedió en 1980. Un país en pañales en lo democrático que parecía dar la espalda al mejor partido de la temporada en Europa, ambiente desangelado. En lo deportivo, se consagraba el proyecto de Brian Clough consiguiendo el hito de una Liga y dos Copas de Europa de forma consecutiva y forjando el mito del que aún hoy se habla.

CARTEL Así se anunciaba el partido en las calles de Madrid.

La UEFA cifró en 50.000 los espectadores en el Bernabéu pero incluso las crónicas españolas situaban en un pobrísimo 35.000 el número de espectadores en Chamartín. La más optimista, la del Mundo Deportivo: "Agradable temperatura a la hora de comenzar el encuentro pese a que llovió por la mañana; no se llenó el Bernabeu pero mostró una aceptabilidad entrada, rondando los 60.000 espectadores". Lo que quedó claro es que para los españoles lo importante primero era saber si el partido en el Congreso lo ganaba la izquierda o la derecha.