«Muchachos, tiren papelitos»

Los militares quisieron prohibir la tradición de tirar papelitos al césped para dar imagen de seriedad al mundo durante el Mundial. La batalla dio lugar a un enfrentamiento surrealista entre un locutor prodictadura y Clemente, el protagonista de una viñeta de Clarín.

*Texto Diego Barcala Fotografías Agencias / Caloi / Tute.- Paranoia y dolor. Con estas dos palabras definió Andrés Calamaro en su canción Crímenes perfectos el ambiente que vivieron los argentinos durante la celebración del Mundial en su país. Una lucha interior insoportable de alegría deportiva, amargor represivo, rabia por estar sometidos a una propaganda burda de maquillaje político, orgullo por el fútbol patrio e impotencia frente al terrorismo de Estado. Los medios de comunicación reflejaban, acorralados por la censura y a su manera, ese caldo de cultivo. Las melenas y bigotes de los jugadores corriendo sobre un césped plagado de papelitos forman la memoria visual del Mundial. Los papelitos protagonizaron la batalla simbólica del absurdo. Los militares, obsesionados con lucir una imagen de rigor y orden del país, emprendieron una campaña mediática que incluía la petición a los aficionados de que no tiraran papelitos al campo. La bandera de la resistencia la izó un simpático pájaro sin brazos y pico redondeado llamado Clemente, salido de la imaginación del dibujante.

Los militares, obsesionados con lucir una imagen de rigor y orden del país, emprendieron una campaña mediática que incluía la petición a los aficionados de que no tiraran papelitos al campo. 

Carlos Loiseau Caloi, que alentaba a los hinchas a resistir desde la contraportada de Clarín. “Los argentinos somos derechos y humanos”. Con ese eslogan burdo, grosero y hasta burlón con las protestas de las madres de los desaparecidos en la plaza de Mayo se presentaron los militares ante el mundo. La agencia de publicidad estadounidense Burson Martseller le ofreció a la dictadura un plan de prensa completo para contrarrestar las peticiones de boicot de organizaciones como Amnistía Internacional. Tal y como reveló en 2013 Wikileaks en documentos oficiales intercambiados entre Washington y Buenos Aires se compraron periodistas y medios sin reparar en gastos. Uno de esos defensores acérrimos del gobierno de Videla fue el famoso locutor José María Muñoz. En su papel de portavoz de la dictadura llegó a pedir a los aficionados que no tirasen papelitos porque daban mala imagen del país y que podían incluso lesionar a los futbolistas. “Por decirlo en términos futbolísticos, me la dejó picando con el arquero vencido”, explicaba el viñetista Caloi, fallecido en 2012, durante una entrevista en 1994.

Uno de esos defensores acérrimos del gobierno de Videla fue el famoso locutor José María Muñoz. En su papel de portavoz de la dictadura llegó a pedir a los aficionados que no tirasen papelitos porque daban mala imagen del país y que podían incluso lesionar a los futbolistas

“El gobierno recomendaba en avisos y notas de radio, televisión y gráfica a la gente que cuando llegaran los turistas extranjeros no fueran cobrados de más por los tacheros (taxistas), no los empujáramos… en definitiva nos trataban a todos los argentinos como verdaderos delincuentes e inadaptados. El subtexto era ‘acá son todos unos hijos de puta pero que no se note’. En realidad lo que existía era un gran temor por toda esa multitud se iba a juntar por primera vez después del golpe militar en un estadio. Nos pedían que deiéramos una imagen de país civilizado… ellos justamente ¿no? y además Muñoz empezó su campaña personal contra los papelitos para que no diéramos imagen de país sucio, como si ahí estuviera la suciedad. Clemente empezó una campaña diciendo que eso era una manifestación popular”, explicaba Caloi. El pájaro amarillo comenzó entonces su campaña satírica desde la viñeta del diario Clarín.

En los bocadillos se aludía a Muñoz como “Murioz”. Después de un partido en Rosario donde los papelitos nevaron completamente el césped, el narrador desesperado se inventó que la FIFA pensaba retirar los puntos a Argentina por el asunto de los papelitos. La respuesta de Clemente no se hizo esperar y pidió a los argentinos que tiraran mejor huesos de aceituna. Y así durante todo el Mundial. “En el 78 Clemente era un personaje conocido entre los lectores del diario pero digamos que saltó al mundo durante lo que se llamó la guerra de los papelitos que en realidad era una guerra simbólica contra la dictadura por una cosa pueril”, explicaba años después el padre intelectual de Clemente....**

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