Neuman saca disco: "En cada viaje me acompaña una camiseta de Schuster"

Paco Román está inmerso en el que es su quinto trabajo discográfico de Neuman. La semana pasa presentó BoyStar, el primer single. Nos recibe sereno, cálido y con ese inigualable rasgo de melancolía. Está lleno de expectativas como las que le ha cumplido su Barça de los últimos años. Fiel seguidor culé desde que su padre le enseñó el gusto por el fútbol “con clase”.

Nieves B. Jiménez | Fotografía Lola Salinas.- Después de recorrer toda España, con una gira que ha superado los 225 conciertos, Neuman mira con distancia el éxito conseguido desde que comenzó hace ya más de 20 años, cuando soñaba con vivir de la música: “Concibo la música como un hobby. He de reconocer que se ha portado muy bien conmigo. Descansar es viajar sin guitarra, esas son las vacaciones, pero siempre con melodías creciendo en mi cabeza”.  Mientras Paco Román carga unos muebles organizando el estudio, sigue entonando canciones, “ya estamos ensayando las nuevas. Este trabajo no sólo consiste en saltar al escenario, ése es el resultado final. Hay mucho recorrido previo. Escribo, compongo, grabo las guitarras, las voces, mezclo, hago la producción, a veces hasta toco la batería... Amo mi trabajo y me entrego. Siempre fue así, cuando trabajaba como cámara en televisión, y pasaba horas editando, nunca ponía hora al término de la jornada”, pura mentalidad de artesano.ç

Paco Román, líder de Neuman. Foto: Lola Salinas

La genética ha puesto mucho de su parte en tu afición al fútbol. “Sí, era inevitable, creo. Siempre, en cada viaje, en cada mudanza, me ha acompañado una camiseta de Schuster, regalo de mi padre. Crecí  rodeado de libros blaugranas…”. Y recuerda la época de Guardiola, pero con mirada crítica, “el entrenador es una figura más. Debe dirigir, saber la estrategia…. Guardiola es el  recuerdo de una gran etapa, pero no era mejor ni peor que otros. Fíjate, a mí el que me gustaba mucho era Rijkaard. No era el mejor del mundo, pero me llegó su forma de ser como entrenador. ¿Recuerdas ese golpe que dio en el lateral del banquillo? ¿Quién iba a imaginar que saldría de él ese golpe? Fue un gesto instintivo, una explosión de rabia, se encontraba en la cuerda floja. En ese momento había ahí algo más que un entrenador. Comparto más esa afición por el fútbol de siempre, la pasión por el juego sobre el césped. No tanto ese forofismo lindando con el marketing de hoy. Cuando va bien, los jugadores son de puta madre; cuando va mal, el entrenador es una puta mierda. A mí ese argumento me ha fastidiado siempre mucho”.

*texto completo en nuestro número 20.