Prosinecki: «La guerra y las lesiones. Soy un luchador. Así soy y así es mi manera de jugar»

Fue el primer fichaje mediático. El primero del que se hablaba antes de su precio que de su manera de jugar. Y el último romántico. Un enamorado de la pelota que se negó a adaptarse. Eso le impidió ser mejor, pero no más grande. Un ídolo nacional que triunfó en tierra enemiga.

Diego Barcala.- La primera vez que le pedimos la entrevista era todavía seleccionador de Bosnia. Han pasado cuatro años pero por fin, desde Zagreb sonó el teléfono como respuesta a la petición por WhatsApp. “Hola amigo, soy Robert, no hay problema, yo estoy en Zagreb siempre temprano”. Robert Prosinecki (1969, Schwenningen, Alemania) vive en la ciudad de su familia y está en absoluta paz consigo mismo. No guarda rencor ni remordimiento con el pasado por una carrera maltratada por las lesiones y su peculiar estilo de juego. Es un símbolo del fútbol romántico, del que ha hecho a un pequeño país de cuatro millones de habitantes famoso en todo el mundo por el talento de sus futbolistas.

La charla se produce vía zoom. Podemos observar algo de su domicilio familiar. Roberta, una de sus dos hijas, le ayuda con la conexión. Pese a estar en pleno mes de febrero todavía tiene algunos adornos navideños. A mitad de la charla pide permiso para fumar. Es difícil abordar a este rubio de 53 años que aparenta algunos más por los surcos de su cara. Mientras recuerda anécdotas y quiere tener la posesión de la conversación todo el tiempo cambia su tono radicalmente, pero siempre desde un tono entrañable, amistoso. Su aspecto ha cambiado mucho respecto a ese rubio esquelético que llamaba tanto la atención en el todavía fútbol gris de 1991. Ahora luce una panza prominente y tatuajes que le asoman por los brazos.

Queremos repasar toda tu vida. Desde niño. Naciste en Alemania donde tus padres migraron a trabajar. ¿Aprendiste allí a jugar al fútbol?
Más o menos. Mi familia vivía ahí, nacimos ahí mi hermana, mi hermano y yo. Volvimos a la exYugoslavia con 10 años, a Zagreb. Empecé muy joven porque en Alemania con 5 años ya entrenaba. Mi primer equipo se llamaba Stuttgarter Kickers que a veces estuvo en la Bundesliga pero ahora creo que están en cuarta, pero tenían muy buenos terrenos y escuela de fútbol y ahí empecé. Después volvieron mis padres con 10 años ya empecé en el Dynamo de Zagreb.

¿Fue en esa primera infancia cuando desarrollaste esa manera peculiar de jugar tuya, tan pegado siempre al balón?
Yo creo que naces con esto. No me enseñó nadie. Así era mi forma de jugar y así jugaba. Hasta los 18 estuve en Dynamo Zagreb, en todas las etapas incluso jugué un partido con primer equipo y después marché a Estrella Roja.

«Soy un luchador, así soy en la vida. No me escondo nunca, quería siempre el balón y cuando no salían las cosas… Así es mi manera de ser y mi manera de jugar»

Fue en ese momento cuando te topaste por primera vez con Miroslav Blazevic (después fue su seleccionador con Croacia en el Mundial de 1998), el entrenador del Dynamo de Zagreb que dijo que no valías para ser profesional.
Empecé con él a jugar en Primera. Después dijo que nunca sería jugador que no era bueno para el Dynamo y mi padre me llevó al mejor equipo de Yugoslavia de entonces, el Estrella Roja donde fui titular hasta que me fui al Real Madrid. Después fue seleccionador de Croacia y estas cosas pasan. Él en esa época pensaba que era demasiado joven y que no iba a llegar a ser jugador y… bueno, fallos hay en todos los lados y vivimos muy cerca, él todavía tiene 86 años y bebemos café por las mañanas. Ahora somos muy buenos amigos. Estamos bien, no tengo ningún problema con él. Pero cuando eres joven estás enfadado porque quieres cambiar de amigos, de ciudad, de equipo… pero ya cuando eres mayor se te pasa esto.

CHILE 87» Suker y Prosinecki en el bus de los campeones sub20. Foto: Tomisla Mihaijlovic.

Ahora que eres entrenador entenderás mejor esas cosas que te pasaron de jugador.
Ah no, no … ese fallo que cometió conmigo yo no puedo hacerlo… estoy bromeando. Ahora lo ves de otra manera. Cuando eres jugador solo piensas en ti mismo, ahora necesitas pensar en 25 jugadores, el staff…

Tu historia con el Estrella Roja es muy peculiar porque eres croata de madre serbia y te conviertes en campeón de Europa en Belgrado siendo de Zagreb casi antes de la guerra y luego fuiste el primer entrenador croata en entrenar a este emblema serbio.
Seguramente mi generación consiguió los mejores resultados de la historia del Estrella Roja. Jugué ahí cuatro años y jugué muy bien, ganamos la Copa de Europa que fue la primera vez que la ganaba un equipo de los Balcanes, solo el Steaua de Bucarest había conseguido ganarla, y eso dice lo difícil que es, pero teníamos una generación muy buena. Y sí, la gente me quería muchísimo ahí y me dieron la oportunidad de entrenar a un gran club como el Estrella Roja y tengo mucho cariño ahí. Sí, ya sé que teníamos una guerra muy fea y mi familia vivía aquí en Zagreb pero de verdad no tenía ningún problema en Belgrado. Además, todavía soy querido y no tengo ningún problema.

¿De qué equipo erais en casa?
Mi padre es del Dynamo de Zagreb y era un fan muy grande. No le sentó muy bien que me fuera al Estrella Roja pero esa es la vida del futbolista.

En aquella Estrella Roja campeona estaba el rumano Belodedici que ya había ganado la Copa de Europa en 1986. ¿Crees que sería posible hoy un milagro de ese tipo?
No va ser nunca más posible. En la época de Yugoslavia no podías irte hasta los 28 años. Ahora se van con 16 y 18 muchísimos talentos.  Lo ves con Croacia que hizo tercero en un Mundial y ahora segundo con un país de 3,5 millones de habitantes. Es increíble. Siempre salen los talentos. Y solo cuando se quedan en un club o un país se puede hacer algo. Los rumanos lo mismo, los juntaron todos en el Steaua Bucarest y con suerte puedes ganar, pero no podían salir hasta los 28 años.

CAMPEÓN» Con la Copa de Europa en el Estrella Roja de Belgrado.

Por esa norma fue tan difícil tu fichaje por el Real Madrid.
Claro, porque todavía era Yugoslavia, empezó la guerra que no quiero ni recordarla y ya pude.  Como empezó la guerra me dejaron salir antes. Sí, con Mendoza.

Quizá Ramón Mendoza tiró de sus viejos amigos de la KGB, se decía que tenía muchos contactos con Europa del Este.
Pues seguramente. A ver, te hablo del 91, han pasado muchos años. Yo tenía muchísimas ofertas porque estaba entre los mejores de Europa, el mejor juvenil del Mundial… Solo se podía tener tres extranjeros y era más difícil que ahora. El Inter tenía a Matthaus, Klinsmann y Brehme, el Milán a tenía a Van Basten, Rijkaard y Gullit, el Barcelona a Stoichkov, Koeman y Laudrup. Era más difícil ir a un gran club. Llegué a un acuerdo y fiché por el Real Madrid.

Poca gente relacionó que mientras estabas en el Real Madrid se estaba produciendo una guerra en tu casa que probablemente afectaba a tu rendimiento. ¿Cómo pasó la guerra tu familia?
En Zágreb gracias a Dios no pasó nada pero estás pendiente de todo. De verdad que esos dos o tres años lo pasé bastante mal porque estaba la guerra y solo se hablaba de mis lesiones. La guerra y las lesiones. Lo pasé bastante mal porque siempre estaba lesionado, un año no jugué, me costó mucho volver a estar en forma y bueno, estuve tres años y me marché a Oviedo porque habían venido Laudrup y Redondo… estaba Zamorano y no me acuerdo quién más y me tuve que ir cedido a Oviedo.

«La guerra y las lesiones. Lo pasé bastante mal porque siempre estaba lesionado, un año no jugué, me costó mucho volver a estar en forma»

Tu situación recuerda a la de otros fichajes frustrantes del Real Madrid como Hazard o Kaká.
Las grandes estrellas llegan a un gran club y todo el mundo quiere que enseguida jueguen fenomenal pero luego hay otras cosas. Tú sabes que Luka Modric llegó al Real Madrid y empezaron a decir que no era un jugador para el Real Madrid y llega un gol y lo cambia todo, ahora hablamos de Luka como uno de los grandes centrocampistas del mundo. Esas cosas pasan, es el fútbol y es la vida.

Otro aspecto que te perjudicó es que el Real Madrid estaba entonces en transición con el final de la Quinta del Buitre y el Barça de Cruyff muy fuerte.
Puede ser pero hay que tener en cuenta que nosotros perdimos en los últimos partidos las ligas en Tenerife, que eso es mala suerte porque estábamos ganando 2-0 y perdimos 3-2. Y si no hubiéramos perdido esos dos partidos habrían cambiado muchísimas cosas. Puede ser que el Barcelona estuviera con Johan en una gran época, ganaron la Copa de Europa con una gran generación y con estos extranjeros que tenían pero al final podía ganar el Real Madrid, ser campeón y hubiera cambiado todo.

PERSONALIDAD» Su último año en Madrid.

¿Con quién vivías en Madrid para ayudarte en esa situación? ¿Conociste ahí a tu mujer? Igual estabas muy solo.
No, a mi mujer la conocí cuando volví a Croacia. No, no estaba solo, mi familia vino a verme algunas veces a Madrid, también mi hermano y mi hermana. Sí, seguramente no fue fácil para mí porque era el jugador más importante en ese momento, pero lo más importante fue que tenía muchas lesiones y la presión esta de otra vez la lesión, y otra vez… y todo el mundo estaba pendiente de mí.

Lo más llamativo de tu carácter es que no dabas ni das la impresión de ser un tipo que se rinde. Incluso jugando siempre eras muy expresivo, con mucho carácter.
Así soy. Pensaba en hacerlo lo mejor posible pero soy un luchador, así soy en la vida. No me escondo nunca, quería siempre el balón y cuando no salían las cosas… Así es mi manera de ser y mi manera de jugar.

En una edición de Líbero entrevistamos a tu amigo Boban que decía lo siguiente de ti: “Robert ha sido uno de los más grandes futbolistas en los últimos 60 años. Nació para jugar al fútbol, pero ni él mismo sabía que era tan bueno. Podría haber hecho más si hubiera aceptado el fútbol moderno, el que se juega en una parte de la cancha, y en el que no puedes ir donde está el balón. Yo nunca vi a nadie que amase tanto el balón como él. Y lo mejor es que no lo hacía por egoísmo, era un bohemio del fútbol”.
Bueno, Boban vino con 12 años a Zagreb, así que estuve con él toda mi vida y ahora mismo es uno de mis mejores amigos. Cuando no está con la UEFA estamos juntos una hora o dos horas. Y Zvon es… mi vida. Desde niños, todo lo malo y lo bueno lo pasamos juntos. Y sí, es muy bueno escuchar eso porque bueno él lo sabe porque jugamos juntos desde niños, cuando él se marchó a Milán y yo al Real Madrid estábamos siempre en contacto y él me conoce mejor que nadie.

BOBAN» Íntimos amigos desde aquel Mundial de Chile de 1987. Foto: Tomisla Mihaijlovic.

Estabas en el campo en el derbi de la guerra, aquel Estrella Roja contra Dynamo de Zagreb en Belgrado en el que Boban le dio una patada a un policía.
Ha pasado mucho tiempo… Ahí ya se notó que iba a pasar algo en Yugoslavia. Jugamos un año más y jugamos un partido más en Zágreb antes del 91, cuando empezó todo. Recuerdo ese partido mal, porque había mucha gente en el campo, salí corriendo al vestuario, un caos, miedo… además mi familia estaba en el campo, pero no nos pasó nada, porque nos fuimos al vestuario y yo no vi lo que había pasado con Boban. Luego vi los vídeos y la televisión y es que ellos se quedaron en el césped y Boban no dejó que pegaran a los ultras y al final pasó esto, que tuvo un conflicto con el policía.

Esa patada le convirtió en un símbolo de Croacia.
Claro, porque como te decía en esa época ya comenzó algo que no quiero recordar mucho. No me refiero a olvidar, eso no, pero no recordar y hablar mucho de estas cosas porque lo que vino después fue una guerra fatal. Y sí, él fue un símbolo.

El último partido de Yugoslavia fue un amistoso en Florencia. Tu estabas en esa selección.
Sí, pero ese no lo jugué. En ese equipo estábamos todos. Estaban Jarni, Boban y Suker que no eran titulares, solo yo. Nos sancionaron y fue Dinamarca y ganó con uno de los Laudrup.

Fuiste nombrado mejor jugador del Mundial Sub 20 en Chile con una selección inolvidable con Suker, Mijatovic… Savicevic.
No, Savicevic no estaba. Boban, Mijatovic, Suker, Jarni, Stimac… estaba Brnovic que jugó en el Espanyol, una gran generación.

¿A qué rivales ganasteis?
Ganamos a las dos Alemanias. Sammer jugaba en DDR, no me acuerdo quién estaba, Klinsmann no estaba.

Vamos al Real Madrid. ¿Qué jugador te impresionó más entonces?
Yo te hablo de mi primer año. Estaba la Quinta del Buitre y de extranjeros estaban Gica Hagi, Hugo Sánchez y yo. Vino Fernando Hierro de Valladolid y Luis Enrique de Gijón, Chendo, Buyo… el último año de Gordillo. Y este cómo se llama…

«El Buitre marcaba sus goles, pero nos faltó muy poco para ganar la Liga. Martín Vázquez, Míchel, tenían mucho talento. O Hierro. Bueno, de Fernando no puedo ni hablar, es uno de los mejores jugadores que he visto en toda mi época en España»

Míchel, Sanchís, Martín Vázquez…
Martín Vázquez estaba en el Torino. Y luego volvió.

Butragueño quizá ya estaba en cuesta abajo.
Bueno. Estaba o no estaba, el Buitre marcaba sus goles, pero nos faltó muy poco para ganar la Liga. Martín Vázquez, Míchel, tenían mucho talento. O Hierro. Bueno, de Fernando no puedo ni hablar, es uno de los mejores jugadores que he visto en toda mi época en España. Me acuerdo de que Luis Enrique jugaba por la banda izquierda, vino después Lasa… Luis Milla que lo ficharon del Barcelona y luego vino Zamorano, Bam Bam. Muy buen equipo, con mucho talento pero ahora mismo no te puedo decir de alguien que haya hecho algo especial.

Tampoco hubo suerte con los entrenadores. No jugaste mucho con algunos como Benito Floro.
Sí, sí, sí jugué con él. Con Benito Floro yo tenía una bonita amistad. Y últimamente le vi cuando estaba con la selección de Canadá y jugamos en Austria un amistoso cuando yo entrenaba a Azerbaiyán. Con Benito Floro me llevé muy bien, es un tío diferente a otros, pero tengo muy buena amistad, es muy buena persona. Mucho repetir, mucha táctica, pero en global, buen tío.

El que mejor versión sacó de ti fue Del Bosque.
Sí, me recuperó en esos últimos ocho partidos, metí varios goles. Recuerdo un partido contra el Rayo, ganamos 4-2, que está Hugo Sánchez jugando con el Rayo, con Onésimo, tenían un equipo bueno y este pobre portero… Wilfred.

Wilfred acabó trabajando en Barajas, llevando maletas.
Sí, oí esto, por eso me acuerdo.

Y te fuiste al Oviedo con Radomir Antic.
Sí, miré dónde ir y Radomir Antic que había sido mi entrenador el primer año en el Real Madrid, me llamó y me dijo que iban a hacer un buen equipo y me fui a Oviedo.

Sabes que publicamos un reportaje sobre tu año asturiano y nos contaron varias anécdotas que queremos comentar contigo a ver qué hay de verdad. La primera es que cuando te llevaron al Requexón, la ciudad deportiva del Oviedo, pensabas que te iban a secuestrar.
Jaja, te voy a explicar. Mira venía del Madrid al Oviedo pero yo no tenía problemas con eso. Que la gente lo sepa, para mí lo más importante y lo más bonito es jugar al fútbol. Pero bueno, yo sabía que aquello no iba a ser la ciudad deportiva del Real Madrid, yo eso lo sabía, pero llegué y estaban esos días de Asturias en los que empezó a llover siete días seguidos. Y claro, estaba cansado de los entrenamientos porque era pretemporada y Radomir Antic trabajaba muy fuerte y estaba solo en la habitación y cada vez que abría la ventana estaba lloviendo. Y sí, marchamos al Requexón que se tardaba bastante tiempo y además no había asfalto… así que sí, puede ser que en broma dijera eso.

«En Asturias hay muy buena gente. A veces parecen un poco bu bu buuuu pero muy buena. Muy buenos paisanos de verdad. Tengo muchísimos amigos ahí. Voy mucho para allí cuando puedo. Mi hermana vino unos días a verme y se quedó 27 años. Y ahora es asturiana. ¿Qué voy a decir? Vino para siete días y se quedó una vida. A mi familia le gusta mucho Asturias. Es diferente»

Por cierto, hablando de Asturias, ahora veo que has cogido kilos pero en Asturias se come muy bien y tú estabas como un fideo.
En Asturias se come perfecto, entrenaba y no comía mucho.

Para hablar de Asturias prefiere estar cómodo y Robert pregunta si puede fumar. Ahora me explico su inquietud en el sofá ovejero. Se levan a por tabaco y vuelve al instante: ¿Dónde quedamos?

En que en Asturias te comiste buenas fabadas.
En Asturias hay muy buena gente. A veces parecen un poco bu bu buuuu pero muy buena. Muy buenos paisanos de verdad. Tengo muchísimos amigos ahí. Voy mucho para allí cuando puedo. Mi hermana vino unos días a verme y se quedó 27 años. Y ahora es asturiana. ¿Qué voy a decir? Vino para siete días y se quedó una vida. A mi familia le gusta mucho Asturias. Es diferente.

OVIEDO» El año feliz en Asturias. Foto. Real Oviedo

Nos dijeron que ibas siempre a un bar de menú a comer con los trabajadores de Oviedo.
Jaja sí, sí. Yo de verdad que no tengo problemas en mi vida. Sí, iba a un restaurante ¿cómo se llamaba El Puerto? ¿Peña el Puerto? Yo vivía al lado, donde el Hotel Reconquista.

¿Vivías en el hotel?
No, en un piso al lado.

Esto lo contaba en el reportaje un amigo tuyo, el dueño del bar, que se llama Víctor.
Sí, Victorín es muy amigo mío. Y sí, fue un año muy bueno, Radomir y Eugenio Prieto hicieron un equipo que podía ganar a cualquiera. Volví a jugar al fútbol.

Y sin lesiones
Sí, todo el año. Muy buenos recuerdos.

Otra anécdota dice que aquel año se lesionó Redondo e hiciste una broma en el vestuario: “Es un futbolista de cristal”.
Jajaja eso es porque me lo llamaban a mí. Pero no, Redondo un señor del fútbol. Una broma, no pienso nunca nada mal de nadie.

Sí, claro, pero es divertido que te rieras de ti mismo.
Claro, pensaba en mí mismo. Carlos, Berto, Cristóbal, Sietes, Oli, hace poco hablé con él, que tiene un equipo en Avilés y me dijo que cenáramos cuando fuera a Asturias. Armando, que se fue al Deportivo. Muy buen equipo.

En otro partido, metiste un gol de falta decisivo y te encaraste con la grada porque te estaban pitando.
Sí, contra el Zaragoza, me acuerdo del gol. Estábamos 0-1 y no jugamos bien y puede ser que la gente pitara pero no solo a mí. Te dicen que fue a mí, pero no era solo a mí. El Carlos Tartiere tiene una afición impresionante y Oviedo tiene una afición muy buena. En Tercera tenían 25.000 socios, siempre está ahí. Pero se acostumbraron a que el Oviedo jugara bien, empatamos con Barcelona, ganamos al Real Madrid y la gente quería algo más. Es normal. 1-1 en el último segundo y marqué por la escuadra y ganamos 2-1. Puede ser. No me acuerdo de que hiciera eso, pero puede ser.

A esas reacciones me refería antes con lo de tu carácter. No te reías en el césped.
Puede ser que se vea así, pero fuera del terreno no me enfado, soy un tío normal, los que me conocen lo saben. Oviedo era un club pequeño que cuando cogió los puntos para no bajar, no es lo mismo.

¿Querían más?
No, al revés. Recuerdo que cuando conseguimos los 32 puntos para no bajar, los jugadores dijeron, ya está. Y jugábamos en Valladolid y si ganábamos estábamos en Europa pero los jugadores estaban conformados, perdimos con el Albacete en casa que había bajado ya y te faltan esos puntos para algo más y quedamos octavos. Jugamos muy bien, estaba Jokanovic y estaba Antic, que era un ganador, quería siempre más y más. 

«En Barcelona jugué en la banda que no había jugado en mi vida, pero bueno, es la vida y jugué muy bien en la banda. Jugábamos 4-3-3, a la derecha jugaba yo, a la izquierda Figo… y luego cambiaron y ya no jugué. Johan es uno de los mejores entrenadores que he tenido»

Pero solo duró un año y te fuiste al Barcelona.
Poca gente sabe esto. Estuvimos hablando para quedarme en Oviedo. Y si el club hubiera estado un poco más hábil nos habríamos quedado. No solo por dinero. Joka y yo no pedíamos más dinero, pero si nos hubieran dado cuatro años de contrato nos podríamos haber quedado en Oviedo y haber hecho mucho más. Empezaron a hablar y al final acabaron vendiendo a medio equipo: Armando, Sietes, Cristóbal se marchó… no sé si al PSG, Oli al Betis, Carlos ya estaba con la edad… y ahí empezó a comprar un montón de jugadores extranjeros pero siempre para no bajar, con Luis Aragonés… Y yo estaba siempre pendiente porque tengo al Oviedo siempre en el corazón.

Y no seguiste.
Sí, volví a Madrid, porque tenía un año más de contrato y Radomir Antic quería que fuese con él al Atlético de Madrid. Yo tenía con él, descanse en paz, muy buena relación y me dijo que me fuera con él. Y le dije que si no había algo, me iba al Atlético de Madrid. Y aquel año fue impresionante cómo ganó la Liga el Atleti. Fichó a Geli y Molina del Albacete que había bajado. Y esos fueron sus fichajes. Kiko del Cádiz. Y como yo no fui, fichó a Pantic que jugaba en Segunda División y no le conocía nadie. Fue impresionante lo que hizo Antic. Me fui de vacaciones y vino el Barcelona. Que Cruyff me quería. Y pensé que era otra oportunidad para irme a un gran club y me fui al Barcelona. Es la vida.

No te fue bien tampoco en Barcelona.
No triunfé ahí y me fui a Sevilla seis meses, bajamos con Camacho, impresionante, no sé ni cómo, teníamos muy buen equipo, pero cuando tienes mala racha, todo mal.

¿Qué aprendiste de Cruyff?
Yo jugué en la banda que no había jugado en mi vida, pero bueno, es la vida y jugué muy bien en la banda. Jugábamos 4-3-3, a la derecha jugaba yo, a la izquierda Figo… y luego cambiaron y ya no jugué. Johan es uno de los mejores entrenadores que he tenido. Era especial. Igual que hay jugadores especiales hay entrenadores especiales y él era especial en todos los aspectos. No solo porque había sido un gran jugador, no hace falta decirlo, sino porque su manera de comunicar, de hacer el juego… y él fue el que empezó esto que luego hicieron los equipos de Guardiola de tocar y tocar.

Eso de tocar a ti te venía bien.
Sí, y jugué hasta que le echaron. Y es la vida. Y vino Robson, muchísimos jugadores, vino Ronaldo, Giovanni, Vitor Baia, volvió Stoichkov, Couto… Iván de la Peña ya estaba. Popescu, Laurent Lolo Blanc… Estuve seis meses y jugué muy poco con Robson y vino Camacho al Sevilla y José me llamó para ir.

El aquel Sevilla tuviste de portero a un tipo especial: Monchi.
No me jodas, era un portero regular. Íbamos ganando 2-0 contra la Real Sociedad y era el partido más importante para no descender, ganábamos 2-0 en el minuto 85 y tres goles de Monchi. Me acuerdo de esto. Como director deportivo, el mejor español de todos los tiempos. Cada jugador que viene al Sevilla juega de manera increíble. Jugadores en los que no piensa nadie, él los trae y juegan de manera impresionante.

SEVILLA» El año del descenso en Nervión. 

Bajasteis precisamente en Oviedo, creo que con otro gol que se le escapa a Monchi.
Era Unzué el portero ese día. Mira, fueron seis meses tan raros. Medio año tan raro. Hasta el 85 estábamos ganando en Valencia y perdimos, contra la Real Sociedad, lo mismo. Muchísimos partidos perdidos en los últimos minutos. Y te voy a decir quién estaba: Prieto, Hibic, que luego se fue al Atlético de Madrid, Rafa Paz, Marcos, Almeyda, Bebeto, Salva…

Tsartas.
¡Tsartas! Sí, joder, el griego. Muy bueno. Jugábamos Almeyda, Tsartas y yo. Muy buen equipo. Y sí, bajamos, pero jugábamos bien. Y ganábamos hasta el 85 siempre. Se marchó Camacho y vino Bilardo, pero solo tres partidos.

Hablando de especiales, Bilardo era otra cosa.
Especial entre los especiales, cómo te explico. Me acuerdo cuando se marchó, que vino al vestuario y nos dijo algo que recordaré para siempre. Un barco cuando se hunde, se salvan tres, cuatro… señaló a Almeyda, a mí, a no sé cuál más y dijo, se salvan dos o tres. Pues el primero en salvarse soy yo… jajajaja ¡y se marchó!

Ante de Sevilla coincidiste unos meses con Ronaldo. ¿Es el mejor con el que has entrenado?
Uno de los mejores. Jugué con muchísimos buenos jugadores. Él vino del PSV, joven, rapidísimo, me acuerdo del gol de Compostela cuando Robson se llevó las manos a la cabeza y se marchó de ocho o nueve jugadores. Entrenando cuando iba a la portería marcaba muy fácil. Increíble. Ronaldo es Ronaldo, diferente de todos y gran jugador.

En el Barça dejaste algún detalle. Recuerdo uno en el que levantabas el balón y de tacón hiciste un sombrero.
Sí, fue contra el Valencia. Pero ahí estaba con Johan. Entré en el minuto 50 o 60. Marqué un gol de penalti, Zubi estaba en la portería. Y sí, hice un regate y estaba Sietes en el Valencia.

«Yo de verdad que soy una persona totalmente normal y no tengo problemas. Tenía un problema y es que fumé, fumaba como jugador y ahora. Nunca lo dejé, nunca me escondí de fumar, fumé desde siempre y seguro que no es bueno para un futbolista, un deportista, pero… qué voy a hacer»

Ya empezó entonces el fútbol espectáculo en la tele y en mi colegio durante toda esa semana todos querían imitar tu sombrero de tacón.
Seguramente en mi carrera pude hacer muchísimo más pero en global estoy feliz. Mira por ejemplo, después del Sevilla volví a Zagreb a jugar con el Dynamo porque mi padre estaba mal, encontré a mi mujer y estoy muy feliz con dos hijas preciosas a las que quiero muchísimo. Llevamos 25 años juntos, mis hijas tienen 22 y 18 años… y eso es lo mejor que me pasó de todo esto. Y estoy feliz. Seguro que podría haber hecho más en el fútbol, podría haber vivido más por el fútbol, pero nuestra generación no era como ahora que son casi como robots. Ahora es así el fútbol moderno. Son como robots. Seguro que también podríamos haber jugado en esta época. Eso que dicen de que jugadores como Gica Hagi no podría jugar ahora mismo, no creo mucho en esto. Entrenaríamos más táctica, sería diferente,  pero jugaríamos igual.

Bueno, no sé si un Prosinecki que se paraba en el centro del campo a pisar la pelota hubiera encajado con estos entrenadores de ahora que quiere juego rápido, presión a toda cancha…
Pero otra vez estamos hablando de los mejores, de los que hacen la diferencia. Ahora también hay jugadores diferenciales, Messi, Mbappé… ¿No me podrás decir que Ronaldinho no es uno de los mejores jugadores que has visto? ¿Alguien puede decir que sus años en el Barcelona no le gustaron? Para eso va la gente al fútbol porque si fuera todo mecánico, sí, el fútbol es diferente pero te gusta ver a Salah y esos regates ¿no?. Jugadores diferentes.

«Seguro que podría haber hecho más en el fútbol, podría haber vivido más por el fútbol, pero nuestra generación no era como ahora que son casi como robots. Ahora es así el fútbol moderno. Son como robots»

Por ejemplo ahora los jugadores nuevos del Barcelona: Pedri, Gabi, Nico… son todos muy parecidos, no paran de correr, juegan a dos toques. Son muy buenos, pero quizá menos imaginativos. Igual Iniesta era diferente.
Oh Andrés es el mejor para mí. Me encantaba Iniesta. Nos encantan esos jugadores que regatean a dos. ¿Pero por qué el Barcelona no está en un gran nivel? Porque no está Messi que es el que hizo la diferencia durante 10 o 15 años. Cuando no podías tocar, le dabas el balón a él y lo hacía, fácil.

¿Crees que esos jugadores que llamas robots son así porque ya no se juega en la calle?
Nosotros jugábamos en todos lados, esa es la diferencia respecto a ahora. Ahora hay Google, Internet, juegos… nosotros no teníamos nada, el balón, la calle y jugábamos en la calle. Ahora ya no ves a niños jugar con el balón, los terrenos están vacíos. Sí, hay clubes y aprenden, pero no juegan como nosotros.

Quizá tu equipo, tu club con el que mejor se identifica, es con tu país, con el equipo de Croacia.
En mi país es muy importante la selección. ¿Por qué a Messi siempre le vamos a recordar que Maradona es Maradona? Porque ganó la Copa del Mundo y eso es lo más importante para el país. Y Messi ha sido 10 veces el mejor del mundo pero no ha ganado el torneo más importante para el país. A nosotros nos recuerdan porque hemos hecho algo para el país. Lo mismo en España, si ganas la Copa del Mundo, todos te recuerdan. Uno será mejor que otro, pero nosotros como Luka y todos estos que hicieron segundo en el Mundial, es muy importante para un país de cuatro millones de habitantes, con problemas, con poca infraestructura… es puro talento.

¿Cómo se explica lo de los futbolistas croatas?
No lo puedo explicar, no sé cada vez salen más y más jugadores importantes. Los croatas tienen un carácter diferente, son trabajadores, quieren siempre lo mejor y quieren siempre jugar. Conocerás los de España pero está Brozovic en Inter, Perisic… allá donde van los croatas, hacen la diferencia y mejoran el equipo.

Y son imaginativos.
Sí. Claro, por eso consiguen resultados y siempre saldrán nuevos.

¿Es Modric el mejor jugador croata de la historia?
Es el mejor porque ha hechos los mejores resultados y fue nombrado mejor jugador del mundo y seguramente es el mejor jugador de Croacia.

¿Sin discusión?
Siempre hay discusiones, a algunos les gusta más otro, mi juego… Por talento, seguramente el mejor no es Luka Modric.

Ojo, Modric tiene mucho talento.
Sí, pero te puedo decir muchos jugadores con talento en la historia de Croacia. Pero sí, él sabe salir como nadie de los problemas y siempre hace que su equipo juegue bien. No puedes decir que Luka Modric tenga un chut fuerte o que Luka Modric marca muchos goles o que da miles de asistencias… pero es diferente porque hace al equipo jugar y es el más inteligente.

También está Davor Suker un croata andaluz.
No me digas, gran goleador, no quiero ni hablar, impresionante. Allá donde fue marcó siempre goles. Gran, gran jugador.

Hablando de ti y de la selección hay que recordar el gol que sirvió para el tercer puesto en el Mundial del 98. ¿Es tu gol más importante?
No sé, tengo buenos recuerdos de todos lados. En Belgrado cuando fuimos campeones de Europa, no tengo ningún problema. Pero en Croacia se vive mucho la selección. La afición, la gente vive para esto. Croacia vive para el fútbol. Y otra vez estamos en un Mundial. Y sí, Modric está mayor, y Rakitic y Mandjukic ya no juegan más pero está Kovacic en el Chelsea y ahora Gvardiol que se ha ido al Red Bull Salzsburg con 18 años y es titular y juega como si tuviera 38 años…

En ese Mundial 98 fuiste suplente en semifinales. ¿Has perdonado ya a Blazevic?
Muchas veces hemos hablado de esto y todavía hoy desde el 98 le critican por esto, porque no jugué en la semifinal. Él pensó que era mejor un jugador más defensivo y yo qué sé… Ahora que soy entrenador sé que tienes mil cosas que atender. Seguro que me enfadé, pero luego jugué el tercer puesto que es muy importante ganar porque si quedas cuarto te olvida todo el mundo, es así.

No quiero terminar sin preguntarte por Prosikito.
Fue para un anuncio de coches. Me lo propusieron y dije pues vamos a hacerlo no hay ningún problema y así fue. Fui a Madrid y lo hice. Muchas gente después y con Internet y todo el mundo lo puede ver. A algunos les parece simpático, a otros loco, pero en global… no tengo problemas.

El muñeco aparecía como que se podía lesionar cuando quisieras. ¿No te molestó?
No, no me molesta nada. A mi familia puede que sí, pero me da igual.

Sabes que entre ese anuncio y que fumabas… se creó una leyenda de que eras un jugador de gusto por la noche etc.
Es todo mentira. Ya sabes que cuando empieza una fama ya se va haciendo la bola. Pero yo nunca lo quise negar porque si vas a entrar en eso todavía tienes más problemas. Cada uno tiene sus pensamientos y cada uno crea a un personaje. Yo de verdad que soy una persona totalmente normal y no tengo problemas. Tenía un problema y es que fumé, fumaba como jugador y ahora. Nunca lo dejé, nunca me escondí de fumar, fumé desde siempre y seguro que no es bueno para un futbolista, un deportista, pero… qué voy a hacer.

Peter Crouch dijo que solo dejabas de fumar en el césped.
Sí, a Peter le conozco casi desde niño porque jugaba conmigo con 19 años y es un tío gracioso, muy gracioso y ha hecho un chiste con eso, con que yo fumaba en el vestuario, en el descanso de un partido… ¿no te puedes creer que eso sea verdad? Y nunca le he dicho nada porque es un tío gracioso. Fue en un programa de televisión en el que invitó a Harry Redknapp que era nuestro entrenador entonces y dijo que el mejor jugador que había tenido entrenando era yo y Redknaapp ha entrenado en Liverpool, Westham y todos lados, y ahí empezó Peter a hacerle bromas de que yo fumaba en el vestuario y tal.

Seguro que hay otros jugadores que fumaban.
Sí, y no quiero decir quién, pero se escondían . Yo no me he escondido nunca. Pero de algo tenéis que escribir o hablar. •