Rediseñar una nación

La historia del fútbol se parte en dos a partir del 16 de julio de 1950. Ese día Brasil perdió la alegría y algo más en el estadio Maracaná. Pero, de la mano de Aldyr García Schlee, ganó una seña de identidad que marcaría la historia cromática del fútbol desde mediados del siglo XX, la 'canarinha'.

Texto Fernando 'Rapa' Carballo | Fotografía Archivo.- Luto nacional y ‘tristeza não tem fim’. Cuenta Osvaldo Soriano en su cuento “El reposo del centrojás” que Obdulio Varela, capitán de la selección uruguaya, recorrió arrepentido esa noche 'postmatch' los bares o botecos cariocas y que no le gustó nada lo que vio. Y que si pudiese dar un 'rewind' a la historia como un casete TDK no sabría si volvería a pulsar 'play'el día de la épica remontada charrúa, ya que en la Bahía de Guanabara el resultado cayó como una bomba neutrónica de tristeza y saudade. Un partido que antes de jugarse ubicaba sin ninguna duda a Brasil campeón del mundo y que Uruguay dió vuelta, enmudeciendo a más de 150.000 asistentes. La frase de Obdulio de esa tarde antes de comenzar el juego quedará para la historia “Muchachos, los de afuera son de palo, que comience la función”. Uruguay esa tarde comenzó perdiendo y remontó un resultado adverso proclamándose campeón ganándole al favorito Brasil por 2 a 1. Asimiliada (o no) la derrota, un rumor comenzó a recorrer el país sudamericano, en los cafés, en las favelas, en las oficinas de la Comisión de Fútbol, en los periódicos.

La camiseta blanca de la selección brasilera era gafe. Además de dar mala suerte no representaba los colores de la bandera brasilera, quedando desligada de un auténtico “espíritu nacional”. Tres años después el diario líder de Río de Janeiro, 'Correio da Manhá' lanza un concurso abierto para diseñar la nueva equipación brasilera. Se presentan 300 obras que llegan de todas las puntas de Brasil, 100 quedan fuera de concurso, 200 cumplen los requisitos y sólo una es elegida ganadora. La obra de un dibujante de 19 años fanático de la selección uruguaya, Aldyr Garcia Schlee, nacido en la frontera de Brasil y Uruguay y que supo interpretar mejor que nadie la 'ars combinatoria' de la bandera 'Ordem e Progresso' en movimiento dentro de un campo de fútbol. “Pinté un jugador de fútbol con bigotitos como se usaba en la época, utilizando como modelo un delantero del equipo São Cristóvão de una vieja revista, con un fondo sepia donde se intuía el Maracaná, y gané.

La camiseta blanca de la selección brasilera era gafe. Además de dar mala suerte no representaba los colores de la bandera brasilera, quedando desligada de un auténtico “espíritu nacional”.

Antes de enviarlo hice más de 100 bocetos”. El gran secreto en la alquimia gestacional  'canarinha' fue la suma de colores a partir de cada una de las partes y no intentar poner todos los colores en la camiseta. “Intenté recrear la bandera en el conjunto del uniforme, camiseta amarillo oro, cuello y puños verde bandera, pantalones azules y medias blancas”. La camiseta explota la idea de bandera brasilera hija de la iglesia positivista que en 1889 se establece como símbolo oficial del país. “El premio fue un montante de dinero que representaría hoy la compra de un coche popular” dice Aldyr que ejerció el oficio de diseñador de periódicos en latinoamérica y que también se ha dedicado a la literatura escribiendo varios libros, teniendo siempre como centro el fútbol y sus microhistorias. “El día de la final del Maracaná no teníamos televisión, los partidos se seguían por la radio. Recuerdo que sorpresivamente ese día no lo escuché. Estaba en un cine de Río Branco (Uruguay), en una sesión continua de películas, en matinée, vermouth y noche.

La proyección se interrumpió a media tarde y se anunció por altoparlante que la final en Río de Janeiro había terminado con el resultado de Uruguay 2, Brasil 1 y que los uruguayos eran los nuevos campeones del Mundo. Se oyeron, entonces, los acordes del himno nacional de Uruguay”. lágrimas de alegría o de tristeza Cabe destacar que esa tarde en el Maracaná no se interpretó el himno uruguayo en la entrega de la Copa ya que la banda de música, confiada que el triunfo sería brasilero, no se había preparado para ejecutar el himno de Uruguay. Inclusive la Copa fue entregada por Jules Rimet al equipo campeón de manera desordenada y casi a escondidas. “Lloré mucho, pero de manera extraña, al ser brasilero pero apasionado por el fútbol uruguayo, quizás lloré de alegría, quizás de tristeza”, recuerda Aldyr. Cuatro años después del 'maracanazo' y al haber sido él el diseñador de la camiseta brasileña, García Schlee recuerda con cariño que tuvo “la fortuna de conocer a todos los jugadores que la utilizaron por primera vez en el Mundial de Suiza en 1954” .

Cuatro años después del 'maracanazo' y al haber sido él el diseñador de la camiseta brasileña, García Schlee recuerda con cariño que tuvo “la fortuna de conocer a todos los jugadores que la utilizaron por primera vez en el Mundial de Suiza en 1954” .

Pero García Schlee apunta que la camiseta se vio por primera vez en colores en TV durante el mundial de México con el intratable y magnífico Brasil campeón de 1970. “Creo que cada jugador en la historia ha lucido su camiseta de manera diferente, los mejores: Garrincha y Pelé, sin errores. Didi y Ronaldinho Gaúcho, con arte. Romario y Bebeto, con habilidad. Gerson y Rivelino, con exactitud. Nelinho y Zico, con certeros shoots al arco. Y Duartão, con fuerza inalabable (en el Panamericano de México, 1958) Aldyr sueña con una delantera “con jugadores como la de Hungría, en 1954. Pero desde mi infancia, siempre he preferido otras:Tesourinha, Zizinho, Heleno, Jair e Ademir (años 40, em Brasil), o Boyé, Moreno, Pedernera, Labruna y Lostau (años 40, en Argentina), o Gigghia, Horbert, Miguez, Schiaffino y Vidal (años 40, en Uruguay). “La camiseta que más amo es la camiseta de Grêmio Esportivo Brasil de Pelotas, es colorada (sic) con puños negros”, luego la camiseta de San Lorenzo de Almagro de Argentina (símil a la de FC Barcelona), la tricolor de Fluminense y la de mi equipo Nacional de Montevideo (que es blanca al igual que la camiseta original de Brasil que se encargó de rediseñar).

Aldyr vive en Jaguarón, lejos de todo, lejos de las oficinas de Nike donde se implementan cada año cambios constantes a su original idea. “La publicidad está matando las camisetas de fútbol, imagínese que hay unos equipos aquí en Brasil que ya ponen publicidad hasta en el culo de los jugadores, medias Lupo. En el culo, Lupo, ¡terrible!” Si se le pregunta un color Aldyr prefiere el azul y si se quedara sin colores y solo tendría palabras escogería las polisémicas. Para quitarle drama a tanta gloria Aldyr finaliza: “Estaba muy nervioso cuando me invitaron a entregarle la camiseta “canarinha”creada por mi a Zizinho, en 1954. Percibiendo aquello, él me dijo en portugués: “Não esquenta; isso é tudo uma merda”, “No te preocupes; eso es todo una mierda”