Ciudadano Ter Stegen: «En Barcelona me siento en casa»

Solo le falta quejarse por el turismo masivo para ser un barcelonés más. Se ha propuesto vivir la ciudad al máximo y su identificación con Barcelona es evidente. Un futbolista particular que forjó su juego arriesgado desde la infancia.

Camina con los ojos bien abiertos entre los puestos del Mercado de Santa Catalina. Todo le interesa, cada puesto le llama la atención. Si no fuera por las cámaras que le rodean pasaría desapercibido como un turista alemán más del centro de Barcelona. Apenas le reconocen pese a que custodia una de las casas más imporantes de la ciudad, la portería del Camp Nou. Marc ter Stegen (Monchengladbach 1992) es un ciudadano más porque así lo ha elegido. Decidió hablar castellano desde el primer momento, se mudó al centro y decidió convivir con los barceloneses. Se conoce las cafeterías más selectas de la ciudad, se mueve a todas partes en Cabify e incluso han dado la vuelta al mundo fotografías suyas en patinete o en el metro. Sin duda, estamos ante un futbolistas diferente. Su actitud alternativa en el gremio futbolístico no se queda fuera del campo.

Dentro del campo es probablemente el mejor portero de la historia con el balón en los pies. ¿Exagerado? Pregunten al corazón del socio culé cuando este joven alemán mueve el balón de lado a lado picando la pelota sobre la cabeza de los delanteros hambrientos. “Solo busco soluciones”, resume. Sí, a veces parece que será capaz de congelar con la mirada. Otras sin embargo es capaz de jugar con la ironía demostrando ser un tipo despreocupado. La entrevista, que se alargó durante casi cinco horas en diversos escenarios de la ciudad, comenzó en el Hotel Edition, junto al mercado. La charla seria, en la que repasa toda su joven carrera, acaba después de una hora y Ter Stegen pone en peligro todo el plan de porque decide jugar un billar. Se lo advetimos y casi deja caer el taco sobre las bolas. “Por supuesto, som hi (Vamos)”, obedece al instante. Y comienza un rodaje para Líbero en las calles de su casa, Barcelona.

Texto Diego Barcala | Fotografías Anton Briansó

Impresiona tu nivel de dominio del castellano. ¿Diste clases?
Al principio sí pero después de tres meses me di cuenta de que para hablar de cosas interesantes era necesario dar un paso más. Para adaptarte es necesario hablar el idioma y lo intenté lo antes posible porque al final eso te facilita mucho la vida en Barcelona y en España.

¿Tu interés por la adaptación tiene un objetivo personal o deportivo?
Es personal porque eso te acompaña durante toda la vida. Si quieres estar mucho tiempo en un sitio tienes que hablar el idioma, quizá no al 100% pero sí que te entienda la gente. Al menos yo noto que la gente es abierta conmigo y me quiere enseñar lo que es Cataluña y les agradezco la paciencia que tienen de vez en cuando, sobre todo al principio que tu castellano no es muy fluido y te esperan a que encuentres las palabras adecuadas. Les agradezco mucho la paciencia.

Han sido muy comentadas tus imágenes en metro o en patinete.
En cada momento no estoy pensando en todo lo que estoy haciendo. Al final todos tenemos una vida privada. Yo normalmente lo que hago es buscar la mejor solución para moverme por Barcelona y de vez en cuando, o en este caso, me pillaron en el metro pero la gente me respeta y respetan mi privacidad y esto es lo que me hace cómodo ir en patinete, metro o lo que sea. Esto me da mucha vida y no es normal que la gente me trate con tanta normalidad. Para ellos quizás es algo diferente de lo que se espera de un futbolista, pero esto soy yo y no me gustaría cambiar mi vida por cualquier cosa y sobre todo porque yo soy una persona natural como cualquiera del metro y tratamos de movernos por la ciudad en el menor tiempo posible para llegar al destino. Esa es la explicación.

«Me pillaron en el metro pero la gente me respeta y respetan mi privacidad y esto es lo que me hace cómodo ir en patinete, metro o lo que sea. Esto me da mucha vida y no es normal que la gente me trate con tanta normalidad.» 

Creo que más allá de vivir con naturalidad refleja, como tu particular manera de jugar, mucha seguridad en ti mismo. ¿Hay algo de eso? Por ejemplo, cada gol que recibes tiene un sinfín de comentarios al respecto de si podías haberlo parado o no. Vivir así es infernal salvo que seas muy seguro.
Es bueno que yo sea capaz de valorar las cosas solo, por mí mismo. Y lo bueno que tengo es que yo sé lo que he hecho bien o mal y si he fallado o no. Para esto no necesito leer el periódico. A veces no estoy de acuerdo con lo que se dice pero cada uno tiene su opinión. Yo tengo la mía y estoy tranquilo. Cada uno de nosotros falla, quizá no es hoy, mañana o en un año y cada uno conoce su sitaución. Tenemos una profesión en la que todo el mundo te está mirando y haciéndose una opinión sobre ti. Pero esto no solo es en el portero sino en el futbolista en general.

Tu manera de interpretar la portería no es de un futbolista normal. Hay que estar muy seguro para correr los riesgos que tomas con el pie.
Lo del pie es la manera en la que yo veo el partido y cómo creo que hay que jugar. Otra cosa es que hay que adaptarse al equipo, por supuesto. Pero estamos en el Barça y esto es lo que me piden, siempre teniendo en cuenta que se tiene que valorar el riesgo que tomas. Durante estos años aprendí bastante a valorar el riesgo que tiene cada situación.

Si fueras de la Masía habríamos escuchado que te moldearon así desde pequeño, pero no es tu caso. ¿Jugabas ya así en el Borussia?
Soluciones para el equipo para jugar desde atrás sin riesgo. A veces hay más soluciones pero es lo que intento desde que jugué en Alemania. Hay que confiar en uno mismo para poder jugar en cualquier situación y encontrar una solución. Eso es lo que intento. Ha habido una evolución de mi juego. Eso te lo da la experiencia y se nota cada día.

No empezaste siendo portero. Tenías 10 años, estabas en la cantera del Borussia Monchengladbach, pero eras delantero. ¿Cómo fue el paso a ser portero?
Quizá es la mejor decisión que he tomado en mi vida. Nunca se sabe. Me gustó siempre ser jugador de campo, tocar el balón, estar en el medio de todo, pero también me gustaba estar en la portería aunque no le guste a nadie, no sé por qué.

¿No tiene que ver con la nariz rota de un compañero?
Sí, era porque al otro portero le salía siempre sangre de la nariz. Le pasó 50.000 veces y sí, me tocó ir a la portería, me gustó y convencí a mi entrenador.

Le darás las gracias a ese chico cada día.
Era una lucha tremenda hasta los 16 años. Nos conocimos bien. Para él tampoco era fácil porque con esa edad no es fácil competir, teníamos un buen equipo. Hasta los 15 años compartimos la portería. Jugábamos tres partidos seguidos cada uno y competíamos. No fue fácil.

Creía que ese chico había dejado el fútbol.
No, no, sigue jugando y es un buen portero. Hace tiempo creo que jugaba en su selección, en Polonia.

En tu formación también influyó la familia y los partidos con tu hermano en un garaje. ¿Ahí ya jugabas de portero?
No, jugaba mi hermano de portero. Era portero hasta los 16 años más o menos y dejó el fútbol. Empezamos jugando frente a nuestro piso. Había un parking con diferentes garajes y yo le tiraba a él. Luego hacíamos partidos y era divertido porque como vivíamos en un pueblo pequeño, jugábamos todos juntos en el parking a diario. Cuando crecí, me fui a otro lugar y empecé a jugar con adultos. No era un gran nivel pero había muchos jugadores buenos y hacíamos un cuatro para cuatro o cinco contra cinco y era muy bueno porque tenías que atacar y defender siempre. Me acuerdo de que uno siempre me decía: “¡Defiende, vuelve atrás!”. Debía de tener unos 35 años y claro yo pensaba, atrás y que ataque él… Fue una buena experiencia.

Imagino las rodillas destrozadas en ese parking de cemento.
No, era ya césped artificial pero de los antiguos con arena por encima. En las porterías faltaba siempre la red. La robaban siempre a los dos días de ponerla.

Dices que una figura vital en tu carrera fue tu abuelo, que incluso llevaba patatas con paprika a los entrenamientos. Pero un día le pedista que dejara de llevarte.
Junto con mi madre fue muy importante. Es normal que quieras ser más independiente, que no haya siempre gente protegiéndote. Ni mi madre ni mi abuelo eran de esos padres que están todo el día hablando con el míster para que su hijo juegue, pero querían estar siempre ayudando y yo quería hacerlo por mí mismo, concentrado, solo. Por eso les pedí que me dejaran ir solo a entrenar. No fue fácil porque para una madre y un abuelo no es fácil que el niño vaya solo pero creo que fue muy bueno para mí.

Otro dato más de confianza y seguridad. ya tenías forjado un carácter valiente e independiente de pequeño.
Si te vas de la zona de confort, te ayuda bastante. Ni mi madre ni mi abuelo están ahora protegiéndome. Ni es necesario, pero bueno cada uno es diferente. Hay gente que necesita a su familia siempre alrededor, yo no lo necesito tanto porque sé que siempre estarán a mi lado protegiéndome la espalda y eso es lo importante, no que estén en el campo siempre. Que estén en los buenos y en los malos tiempos.

Ahora estás en tu zona de absoluto confort. Una luna de miel con todo el mundo elogiando tu juego, titular indiscutible… ¿Cómo te preparas para cuando vaya mal?
Esto es lo bueno de no leer mucho de fútbol. Como decía, siempre tengo mi opinión de cómo he jugado y qué he hecho bien o mal con el pie o las manos. Para mí, esa capacidad de autocrítica tiene mucho valor. La verdad es que aunque parezca que hayas hecho un partido perfecto, siempre hay cosas que mejorar y eso te ayuda a estar siempre concentrado. Yo por ejemplo tengo a Dela [José Ramón de la Fuente] que es mi entrenador de porteros y habalamos siempre de cosas que se pueden mejorar y quizás vimos algo que se puede entrenar y lo trabajamos. Mejoras con la experiencia. Me gusta que los que están a mi alrededor sean críticos, con la crítica adecuada para cada momento necesario aunque también te digan lo que haces bien. Tienes que saber valorarlo.

El entrenamiento de porteros se ha convertido en algo tan específico que cualquier detalle es clave. Por ejemplo, ¿Te cuidas especialmente las manos?
Normalmente debería cuidarse todo el mundo pero a mí un corte en el dedo me puede incomodar mucho porque tengo que taparlo con una tirita o lo que sea y me molesta un montón en las manos. Además, no me gusta nada llevar tape [venda]… Ni siquiera en los pies donde me gusta sentir mucho el balón. Y en las manos es lo mismo, no me gusta nada perder sensibilidad.

Serías feliz sin guantes como Ricardo el portero portugués que se los quitaba para los penaltis.
No porque te ayuda bastante… Y yo tengo una marca detrás que está pendiente de que todo vaya perfecto, esté cómodo y vaya siempre con el material adecuado. Por ejemplo, acabo de hablar con el que está pendiente de esto y cada uno tiene sus cosas. Puedes hacerlo a medida, pero a mí me pasa algo siempre. El meñique me queda siempre largo y lo tengo que adaptar un poco. Pero me cuidan bien aunque yo no soy muy detallista con esto. Hay algunos que sí que quieren muchas cosas con el guante, a mí solo me importa que se ajuste a los dedos.

Tu ídolo era Oliver Kahn que es el portero absolutamente contrario a tus características.
Sí, ya lo sé. Pero no me gustaba por su juego sino por el carácter y la mentalidad de querer ganar siempre y estar siempr al 100% motivado en cualquier partido. Y por eso es uno de mis ídolos. Él supo hacer eso y motivar a su equipo. Era un líder y eso me gustaba.

Ese tipo de jugadores son tan queridos en sus vestuarios como odiados por los públicos rivales: Kahn, Matthaus, Effenberg… Tú eres bastante discreto en el campo.
Sí, eso es otra cosa, pero hay situaciones en las que estamos como equipo, hablando del juego y es bueno que haya diferentes opiniones pero si tienes mucho carácter, en el campo se ve igual.

Dicen que estás muy obsesionado con la alimentación, que mides cada proteína, calorías, etc…
Ahora no tanto. Pero es que es muy importante. Al final lo importante es la sensación que tienes cuanto te levantas o cuando estás en el campo. Hay gente que necesita más azúcares, más proteínas… Cada uno tiene necesidades diferentes en la alimentación. Y sí, por eso me gusta leer de este tema tan imporante porque comemos hasta cuatro veces al día y lo haremos hasta que acabemos con nuestra vida. Hay que darle importancia a esto.

 En este momento la entrevista se interrumpe por un sonido del pasado. El realizador Pol González Novell graba la entrevista con una cámara Super8 para un próximo reportaje de Líbero sobre Ter Stegen y su relación con Barcelona. El joven alemán no pasa por alto ese sonido tan característico y en otra  prueba de su curiosidad voraz por la vida, pregunta por el artilugio. “Muy interesante, no lo había visto en mi vida”, reacciona a la explicación. Lógico, hablamos de una persona nacida en 1992, cuando las Super8 ya eran retro.

Háblanos de Zubizarreta, tu gran valedor. Cuando fue a verte a Alemania para convencerte para fichar por el Barça, ¿Habías oído hablar de él? ¿Sabías que había sido portero?
No, me tuve que informar porque soy muy malo con los nombres. Pero le conocí como persona que es mucho más importante. Me explicó lo que eran sus experiencias porque él también había fichado por el Barcelona y me explicó lo que me esperaba en el caso de fichar por el Barça. Era interesante pero estaba en mitad de la temporada con mi equipo y estaba pensando en otra cosa. Estoy feliz de haber tenido que dejar un equipo una sola vez.

«Te hablan de Cataluña y quieren saber cuál es tu tendencia, pero yo como alemán veo las cosas más de manera neutral.»

Has comentado en varias ocasiones que esa reunión fue clave. ¿Qué tipo de cosas te dijo en ese momento Zubi que se han cumplido con el paso de los años?
Seguro que de lo que hablamos lo guardaré durante toda mi vida. Fue una conversación única. Zubi es una persona increible con mucho carácter y una gran personalidad. Me transmitió unas sensaciones que te pasa pocas veces en la vida. Además, tenía el valor de que con su experiencia sabía de lo que hablaba. Y después de cuatro años me he dado cuenta de que todo lo que me explicó es lo que me ha pasado. Me dijo que el Barça era diferente, de las expectativas de la gente con el portero… Yo estaba informado sobre Víctor Valdés que era un portero increíble que había hecho un trabajo tremendo para el club. Sabía que daba un paso importante para ir a un club que efectivamente es como dicen, es más que un club. Sabía lo que me esperaba y se lo debo a Zubi.

Ahora que citas el Más que un club, ¿Cómo has vivido el proceso político en Cataluña? ¿Se habla en el vestuario? Es un tema que existe y del que se tiene que estar informado, por supuesto. Pero nosotros, como jugadores de fútbol, es mejor que nos concentremos solo en el fútbol y dejar la política aparte.
Es un tema complicado para la gente de aquí. Muchos lo viven con mucho orgullo y les importa mucho este tema y lo notas cuando lo hablas con ellos. Te hablan de esto y quieren saber cuál es tu tendencia, pero yo como alemán veo las cosas más de manera neutral. La historia les influye mucho y lo entiendo perfectamente y hay que hablar. Pero no es un tema que tenga que tratar yo. Cada palabra de más que diga, es demasiado, en mi opinión.

En Alemania compartiste vestuario con un joven Marco Reus. Ahora los dos talentos estáis fuera del Borussia pero no fuisteis al Bayern. ¿Qué supone para un futbolista alemán esa voracidad del equipo de Munich que parece que ficha a todos los que destacan en la Bundesliga? ¿No empobrece eso la liga?
Pasó durante muchos años pero alemanes como Emre Can o Sané o Gundogan están jugando fuera de Alemania y creo que es una buena experiencia para cada uno. Ahora quizá lo más grande para un alemán no sea jugar para el Bayern aunque muchos niños tengan el objetivo, una vez estás en el fútbol alemán, de estar ahí. Quizá haces una buena temporada de niño y no te llama el Barça pero el Bayern te ha visto todos los partidos. Por ejemplo Marco ha hecho una carrera individual en el Dortmund que es lo que siempre había querido. Me gusta mucho verle jugar como ahora sin lesiones, no siempre tuvo buena suerte pero ahora sí, tienen un buen equipo y el Dortmund es un rival peligroso para el Bayern en este tema.

También va bien tu equipo, el Monchengladbach. Por cierto, para cualquier aficionado veterano, el Borussia es un mito de los 70 por Heynckes, Netzer… Sería por ejemplo los ídolos de tu abuelo. ¿Te transmiten esa historia cuando juegas allí?
Seguro. Son las personas que han formado un equipo grande en esta época. Si naces allí, la gente te inyecta esa historia. Mi entrenador de porteros en Alemania estaba más cerca a esta época y para mí era un orgullo haber formado parte de un equipo con esta historia y me encanta ver que les va bien. Siempre es interesante ver cómo va el Borussia.

Hablemos de tu ciudad, de tu región, Monchengladbach. ¿Cómo os influye estar en un lugar fronterizo? Por ejemplo, tu apellido es de origen holandés. Estamos cerca del Rin, el río que hay por ahí. Está Dusseldorf que es la seiguiente ciudad grande, muy cerca de los Países Bajos, de Bélgica y Holanda.

Un amigo alemán de Dusseldorf dice que los alemanes de Renania sois los andaluces de allí. ¿Sois menos guiris? ¿Más abiertos?
Puede ser. En esta parte de Alemania somos los más fáciles del país pero creo que la parte de Bavaria también es interesante para vivir porque tienen riqueza individual al tener muchos países alrededor como Suiza e Italia. En otros lugares de Alemania es más complicado ser así. En mi zona somos más fáciles diría yo.

  

Entre tus intereses aparece la arquitectura que es la profesión de tu mujer.
Me gusta el tema. Mi mujer estudia Arquitectura y es interesante ver su trayectoria. Está en quinto y está muy cerca de hacer su propio proyecto y hablamos mucho de eso. Como quizá no tengo tanta información al respecto de la arquitectura le puedo aportar un punto de vista más neutral de sus entregas o desde otro ángulo. Me encanta ver sus proyectos y opinar. Está cerca de acabar.

Imagino a tu mujer estudiando por las tardes y tú jugando al FIFA. ¿Cómo es tu vida por las tardes?¿Tienen los futbolistas mucho tiempo libre?
Si no estamos atendiendo a los periodistas como tú, sí tenemos tiempo… Pero depende de cada uno. Yo tengo diferentes intereses que me hacen trabajar. Para mí es interesante ejercitar la cabeza en todo momento. También hay gente que tiene familia y eso es otra cosa. Pero sí, yo busco mis propias inquietudes con el tema de la arquitectura, busco inmuebles y me gusta encontrar soluciones de restauración etc… Eso es lo que hago casi todas las tardes.

Una entrevista reciente de Andrés Iniesta en La Sexta ha conmovido mucho porque ha reconocido que en lo mejor de su carrera tenía que tratarse por depresión. ¿Es un tabú ser futbolista y tener depresión?
En este caso, tal como lo ha explicado Andrés, puede que le pase a diferentes jugadores y no lo quieran decir. Ahora está en Japón, viviendo otra experiencia, y con otro punto de vista de su carrera en el Barça y ha querido decirlo. Es difícil explicarlo pero le puede pasar a todo el mundo. Mucha gente no se sentirá bien en casa y en el trabajo tiene el éxito de su vida. Es muy interesante ver otras perspectivas y ver lo que dice Andrés.

«No hay nada más bonito que hablarlo con alguien que te entienda y comprenda lo que te pasa o lo intente. Debería estar permitido que un futbolista hablase de su homosexualidad sin que nadie te juzgue por ello.»

¿Y con la homofobia? ¿Por qué crees que tampoco hay futbolistas que reconozcan su homosexualidad?
Respeto a todos los que estén dudando en decirlo. Cada opinión hay que respetarla. De momento es un poco complicado. ¿Por qué? No tengo ni idea porque es algo que tiene que ver con la educación y el respeto. El caso de la depresión es difícil de tratar pero en este caso no es nada grave. A la gente le cuesta hablar pero no hay nada más bonito que hablarlo con alguien que te entienda y comprenda lo que te pasa o lo intente. Debería estár permitido decirlo sin que nadie te juzgue por ello.

¿Qué significa para ti la vida, más allá del fútbol?
Juego al fútbol desde que tengo dos años y esto es lo que más ilusión me hace: el éxito, tener buena relación con los compañeros, divertirme… El fútbol me da mucho. La gente dice que es una profesión pero en realidad es un objetivo infantil que se convierte en trabajo después.

¿Qué cosas te importan que no sea el fútbol?
No vivo yo solo. Mi mujer y su familia tiene mucha importancia para mí. Intento que cada uno esté feliz aunque no sea siempre fácil. Por lo menos intento tratar bien a todo el mundo. Además de esto hay cosas personales e intereses que también me importan.

¿Dirías que en Barcelona has encontrado tu casa?
Al final para mí era muy importante llegar a una ciudad con la que te puedas identificar. Si esta conexión no te convence no es el lugar adecuado para estar muchos años bien. En este caso ha sido perfecto, acompañado por mi mujer que se siente a gusto. Y la identificación ha sido mejor de lo esperado. Ahora estamos en una situación diferente, contentos por el paso que dimos para nuestro futuro en una cultura, en un país y en una región donde sabemos que es el sitio adecuado y esto te facilita mucho el sentimiento muy dentro de ti.

Hay jugadores a los que no les importa mucho esto pero para mí, importa mucho sentirse como en casa y me siento aquí más en casa que en la ciudad en la que nací. Me siento muy cómodo.