Una huelga para ser futbolistas mileuristas

¿Se puede vivir del fútbol femenino de élite en España? En un momento en el que pocas pasan de mileuristas, las jugadoras reivindican unas condiciones dignas y un convenio. El fin de semana del 16-17 de noviembre las futbolistas protagonizaron un paro histórico, la primera huelga del fútbol femenino.

Paula Figols

Hace cuarenta años, el fin de semana del 3-4 de marzo de 1979, se vivió una huelga histórica en el fútbol y en la sociedad española: 'la huelga de las botas caídas'. Los jugadores de Primera y Segunda División pararon para reivindicar sus derechos laborales. Pedían, entre otras cosas, su inclusión en la Seguridad Social y la supresión del derecho de retención de los clubes sobre los jugadores. Las grandes estrellas de la época, como Juanito, Vicente del Bosque o Luis Miguel Arconada, apoyaron a sus compañeros más modestos. La huelga fue un éxito. No se disputó ni un partido. El paro llenó portadas de periódicos y espacios deportivos en la radio. Y unos meses después se firmó el primer acuerdo entre los clubes y la Real Federación Española de Futbol. Entre el fútbol masculino y el femenino hay un abismo en cuanto a condiciones económicas, repercusión mediática, número de fichas... Pero los tiempos están cambiando.

Entre el fútbol masculino y el femenino hay un abismo en cuanto a condiciones económicas, repercusión mediática, número de fichas... Pero los tiempos están cambiando.

El fútbol femenino vive un momento de explosión en España. Viajamos cuarenta años en el tiempo: de marzo de 1979 a noviembre de 2019. Las futbolistas de Primera Division (Liga Iberdrola) acaban de protagonizar otra huelga histórica: la primera en el fútbol femenino en el mundo. El fin de semana del 16-17 de noviembre pararon para reclamar un convenio colectivo y unas mínimas condiciones laborales como jugadoras profesionales. También esta huelga fue un éxito: no se jugó ninguno de los ocho partidos previstos y sirvió para desbloquear las negociaciones. Al día siguiente, las futbolistas y los clubes llegaron a un acuerdo de minimos: un sueldo mínimo de 16.000 euros brutos al año, con contratos de al menos el 75% de jornada (o sea, 12.000 euros brutos al año, 1.000 al mes). La pelota ha vuelto a rodar y las cámaras vuelven a los campos (la televisión es fundamental en el auge del fútbol femenino) y las dos partes continúan con las negociaciones en diciembre. Se prevé que antes de final de año se firme el primer convenio colectivo del fútbol femenino. Las huelgas sirven para reivindicar, denunciar, presionar, conseguir mejoras laborales... y para dar visibilidad. Las futbolistas han ganado esta batalla: la de la visibilidad.

 El fin de semana del 16-17 de noviembre pararon para reclamar un convenio colectivo y unas mínimas condiciones laborales como jugadoras profesionales.

En las semanas previas de negociaciones el gran público se ha enterado de que la mayoría de las futbolistas "profesionales" de Primera División no llegan a cobrar ni el salario mínimo interprofesional. Muchas ganan menos de 500 euros al mes y están contratadas solo a media jornada. Al menos, en teoría, ahora todas están dadas de alta en la Seguridad Social. Hay jugadoras que han estado 10 y 15 temporadas jugando en la élite y solo han cotizado dos o tres años. En la Liga Iberdola hay una gran disparidad de contratos y condiciones. Varios clubes cumplen ya desde hace unos años los mínimos que se están negociando ahora (como el Barça o el Athletic de Bilbao), pero otros tendrán que actualizarse.

» AFE Las jugadoras reunidas en la Asociación de Futbolistas Españoles el día que se acordó convocar la huelga.

"No pedimos la igualdad salarial respecto al fútbol masculino, pedimos la igualdad de derechos. Hace unos días, me escribió una persona desde Canadá criticándome por pedir los mismos sueldos que los futbolistas hombres. Le tuve que contestar que leyese más y se informara mejor."

La Asociación de Clubes de Fútbol Femenino argumenta que los pequeños no tienen capacidad económica para asumir esas condiciones, si no reciben más ayudas (de la televisión, la Liga, el Gobierno...). "Necesitamos el convenio para regularizar unos mínimos. Venimos de una precariedad y disparidad muy grandes. Pedimos unas condiciones dignas para dedicarnos profesionalmente a ser jugadoras de fútbol. No pedimos la igualdad salarial respecto al fútbol masculino, pedimos la igualdad de derechos. Hace unos días, me escribió una persona desde Canadá criticándome por pedir los mismos sueldos que los futbolistas hombres. Le tuve que contestar que leyese más y se informara mejor. No pedimos una barbaridad, pedimos un sueldo mínimo de 1.000 euros brutos al mes. Probablemente el jardinero o jardinera que corta el césped en los clubes cobra más que eso", afirma Ainhoa Tirapu (Pamplona, 1984), portera y capitana del Athletic de Bilbao, portavoz de las futbolistas en las negociaciones del convenio....

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