'Urban Goals'

Michael Kirkham.- En los mismos barrios obreros de Liverpool donde salieron algunos de los mejores futbolistas de la ciudad,  están desapareciendo las porterías urbanas.

Son un símbolo que se resiste a que el fútbol deje de ser un patrimonio de la ‘working class’ para convertirse en un negocio más. El fotógrafo Michael Kirkham las recupera en este reportaje. Pocas reliquias de la infancia emocionan tanto como una portería urbana pintada en la pared. El ladrillo que se desprende poco a poco de la pared. Ese aurea fantasmal.  Los matices sutiles de un portería a portería. Son los auténticos iconos de la vida interior de la ciudad. Los innumerables momentos de la horas felices de la infancia, antes de que los chicos y las chicas descubrieran el botellón.  Recordando nuestra placentera juventud, las porterías urbanas nos transportan a cuando ser el próximo Robbie Fowler que iba a pisar la hierba de Wembley era todavía una posibilidad.

Urban goals. Liverpool

Dentro de ese marco se encuentra el fútbol romántico;  respirando en un mundo alejado de los astronómicos contratos de televisión y de Sepp Blatter. Un lugar donde el juego todavía era bello La visión de una portería urbana no es un simple ejercicio de nostalgia al uso para evocar un vacío sentimentalismo.  Su pintura refleja el alejamiento del fútbol de los barrios de trabajadores. Los mismos vecindarios donde muchos de los grandes clubes surgieron. Eso es una verdad económica y cultural.  

Urban goals. Liverpool

Mirad fijamente a las porterías y encontrares la desigualdad y las desventajas en los ojos de los desposeídos. Su existencia a lo largo del siglo XX son un símbolo del progreso social de Gran Bretaña. Los niños todavía se divierten con ellas. Los chicos seguirán levantando estas metas cuando comiences los partidos. Los Craig Bellamy o Wayne Rooney del mundo miran al infinito y aspiran a cumplir sus sueños.