Xoel López: «Mi hijo al fútbol lo llama Dépor»

Es del Deportivo de La Coruña pero la época del Superdépor le pilló centrado en la música. Así se define la autenticidad de la afición blanquiazul de Xoel López. Presenta ‘Sueños y Pan’, su decimocuarto disco, el de la >vuelta a Madrid tras una cesión a River Plate de cinco años.

Texto Diego Barcala | Fotografía Lino Escurís.- Su carrera futbolística está en un momento crítico. Acaba de salir del grupo de pachangas madrileñas de la editorial Libros del KO. Su menisco ha dicho basta y eso le tiene hundido. El fútbol para Xoel López (A Coruña, 1977) es más que un entretenimiento Es una vía de escape y cuando del Dépor se trata, un ancla con la infancia, con Riazor, la playa, el mar, casa. Una cafetería de Argüelles, su barrio de Madrid, es la sede de sus innumerables entrevistas. Le define vivir en esta zona de la capital. Ni la cultural Malasaña, ni el diverso Lavapiés, ni el distinguido barrio de Salamanca. Xoel López vive en el barrio madrileño más cercano a Galicia, a la A-6 y al puente de Los franceses de la ciudad a la que dedica una de sus últimas canciones. El lanzamiento de ‘Sueños y Pan’ le tiene fijado ante una grabadora. Hasta 84 entrevistas en dos semanas. El disco lleva unos días sonando y su público reconoce lo que escucha. Las críticas son buenas, incluso excelentes. Aparece en las listas de regalos imprescindibles de Navidad. Nos sentamos con él para hablar del disco, de música, arte y creatividad, pero sobre todo, de fútbol e infancia, que en el fondo es lo mismo.


¿Cuánto tiempo llevas viviendo en Madrid?
Yo tengo un abuelo madrileño. Venía de pequeño a ver a mis tíos. Mi tío Felipe montó un bar por aquí cerca en los 80 que se llamaba Atenea. Formó parte de la movida de alguna manera. Pero yo era un niño en los 80. Me vine con 20 años hasta que me fui a Buenos
Aires y después volví a Madrid que era la prueba de fuego después de cinco años en Argentina. Puse los cuernos a Madrid con Buenos Aires y luego decidí volver.

¿Notaste en Buenos Aires lo que se dice en Martín H que es igual que Madrid solo que la gente silba?
Eso decía Federico Luppi. Cuando llegué en 2005, lo primero que pensé es que se parecía a Madrid. Después me di cuenta de que más allá del centro de la ciudad la cosa cambiaba. También pasa en Madrid. Pero las diferencias entre riqueza y pobreza son abismales a pesar de que Argentina es un país con más clase media.

Te preguntaba tu vida madrileña para saber dónde te pilló el Superdépor.
En Salamanca. Hubo unos años en los que me fui a Salamanca. Estuve un par de años allí entre Madrid y Buenos Aires. Pero, ¿Sabes qué? Yo en aquella época estaba desconectado del fútbol. A ver, no del todo desconectado, pero no como desde hace diez años, que estoy encima del Dépor, me sé las alineaciones, leo todas las semanas cosas de mi equipo… pero en ese momento no. De niño estaba más enganchado. Iba al estadio en Segunda, me acuerdo de aquel gol de Vicente y tengo muchos recuerdos. Mis primeros recuerdos en el estadio son viendo ese gol de Vicente en el 47 de la
segunda parte que nos mantenía en Segunda y lo celebramos como si fuera la Champions. Fue algo parecido a lo que nos pasó hace poco cuando empatamos a dos con el Barcelona y nos quedamos en Primera. Eso lo celebra uno como si fuera la Liga.

En Líbero hicimos un reportaje sobre ese gol de Vicente que lo cambió todo porque de bajar a Segunda B se pasó a construir un equipo campeón.

No era ni adolescente. Nací en el 77 y el gol de Vicente sería a finales de los 80 [Fue la última jornada de la temporada 88/89]. Pues eso tenía 12 años. Y otro recuerdo que tengo grabado es el día que murió Fernando Martín porque estaba viendo al Fabril. Íbamos a ver al Dépor a una zona infantil, pero para ver al Fabril no, podíamos ir a otra parte, donde ahora están los Riazor Blues y antes había peñas más antiguas, como la peña Barrio Sésamo y cosas así… un olor a porro… Impresionante. Unos llevaban una cabra pintada de blanquiazul. Cosas de los 80. Y fue la primera vez que olí un porro. Pensé: ¿Qué es esto? Un estadio puede ser una muestra de laboratorio de la sociedad. Luego me harté de olerlos en el mundo de la música y la sociedad en general, pero aquello era otro ambiente y más viendo al Fabril. Y entonces, en uno de esos partidos recuerdo a un recogepelotas que nos dijo: ‘Murió Fernando Martín’. Era un domingo. Y yo era muy
fan del Real Madrid de Baloncesto por Fernando Romay que era de Coruña [Menciona a su ciudad como Coruña, sin A durante toda la entrevista]. Es de Coruña vamos y me gustaba mucho Petrovic, Antonio Martín… yo era muy de basket.


El Madrid de baloncesto vive ahora una edad de oro. ¿vas al Palacio?
Fui el año pasado una vez pero casi de rebote. Nos invitó Llull a través de una amiga. Teniendo en cuenta lo que significa Riazor para ti, podríamos deducir que el Dépor es tu conexión con tu casa entre viaje y viaje. Absolutamente. No soy especialmente patriótico ni nacionalista. Me considero de todos los lugares en los que he estado. Digamos que tengo una identidad compleja sin embargo el Dépor es mi cabo a tierra.

Es como la gente que es más del Racing que de Santander. ¿Te identificas más con el equipo que con Galicia?
Es difícil decirlo. Puede ser que me permita ser un poco más radical en términos futbolísticos que en otra cosa. Como además ser de un equipo no tiene nada de malo ni contra nadie.Creo que ese sentimiento de identidad que siento con el Dépor no sé si lo siento con lugares geográficos. Si no hubiera tenido esa niñez relacionada con Riazor no tendría esto tan claro. Pero estar en Buenos Aires o Sevilla en una prueba de sonido e irme al bar de enfrente a ver al Dépor es una conexión con la infancia. Vamos que no eres un oportunista, que estabas en las épocas duras. Es curioso que el Superdépor coincidiera con mi cierto alejamiento del fútbol. Pero tuvo que ver con una cuestión personal. Comencé con mi carrera musical y esaba a tope con eso. Además, en mi
entorno musical no había futboleros. De hecho, sigue sin haberlos. En la gira, de las 13 o 14 personas soy el único.


En tu caso, es clara la conexión futbolística pero parece que el fútbol se ha puesto de moda en la música. Quizá se busca la conexión con una comunidad de público o algo así.
Hay muchos músicos futboleros. Sé que Quique González o Calamaro son muy futboleros pero no sé si sus bandas. El fútbol te abre muchas puertas. En Argentina era un lenguaje universal para hablar con cualquiera en cualquier sitio. Y recuerdo de irme a Londres
con Elephant Band en el 97 o 98 y todo el mundo era Coruña, Deportivo de La Coruña. Nos identificaban con nuestro equipo. Has pasado por Londres y Buenos Aires, lugares donde el fútbol forma parte de un orgullo de cultura pop que hay que proteger.

Has pasado por Londres y Buenos Aires, lugares donde el fútbol forma parte de un orgullo de cultura pop que hay que proteger. ¿Empieza España a cuidar el fútbol como una expresión cultural más?

Totalmente de acuerdo. Está pasando. Me hace gracia. Mi tío por ejemplo que es una persona de la cultura, un tipo muy de izquierdas… es muy futbolero. Mi padre que es también de la cultura, no es fútbolero. Ni mi madre ni mi hermano veían deportes. Recuerdo casi ver la tele pequeña de mi casa como si fuera un castigo. Recuerdo por ejemplo ver ese partido de homenaje a Fernando Martín cuando Antonio Martín se tuvo que ir de la cancha por lo emocionante del momento. Y recuerdo llorar porque era un momento muy triste. Por eso el fútbol lo siento como muy mío. Veo los partidos yo solo. Ayer fue a las 12.00 y perdimos pero lo vi solo. No sé si me gusta verlo solo, pero si no es bien acompañado, prefiero verlo solo.

¿Hay algo más desagradable que ver el fútbol con alguien contándote su vida al lado?

El partido lo veo encantado solo porque lo veo muy concentrado.

Es curioso pero hay incluso ciertas similitudes en tu trayectoria y la del Dépor.
Sí, salvando que yo no gané ninguna Liga.

Pero tienes un público fiel que ha estado en tus éxitos y seguirá estando. Eso es lo que tiene el Dépor, que generó una conexión propia con la grada con el Superdépor y eso le durará siempre.
Sí, hacía un paralelismo hace poco cuando me preguntaban si no había querido traspasar ciertas fronteras y me decían: parece que has preferido ser el Dépor que el Real Madrid. Y algo de eso hay. Me imagino ser entrenador del Real Madrid y… no lo querría para
un ser querido. Me identifico más con el Dépor. No sé si se puede hablar en esos términos en la música. Estaría en mitad de tabla, tabla baja….

¿Qué es comparable a las semifinales de Champions, llenar el Palacio de los deportes?
Sí, puede ser. Eso todavía lo veo lejos.Pero llenas otros espacios que nunca te van a abandonar. Es como el Dépor. Puede bajar pero la gente seguirá ahí. De hecho, sube siempre en parte a este apoyo. De alguna manera yo hice un descenso autoinducido al irme a América y como el Dépor es una especie de filtro, incluso personal, para saber quién está contigo cuando no está el éxito.

Te fuiste a reconstruir el equipo desde la cantera.
SÍ. Como hizo el Celta y me hubiera gustado que lo hiciera el Dépor. Es una de las críticas que le hago al equipo. Parece que los echamos. El último fue Bergantiños que está en el Sporting. Álex era importante. No sé por qué cojones traemos gente en el centro
del campo si tenemos incluso canteranos, pero… díselo al presidente.

¿Has seguido el fútbol en Argentina?
Sí, he visto partdios y mi equipo es River. Es verdad que no es lo mismo que el Dépor, pero sí fui hijo adoptivo. Arturo Lezcano [periodista gallego que vivió en Buenos Aires] es de River y mis amigos, en un 80%, son gallinas o millonarios como les dicen. Pero no es igual, mi equipo es el Dépor.


¿Y en Madrid?
Mi relación con el fútbol madrileño es compleja. Cuando era pequeño en Coruña mi único equipo era el Dépor pero tenía simpatía con el Real Madrid. Veía los partidos y quería que ganara aunque ser ser era del Dépor, lo otro era una afición al fútbol. Me gusta ver partidos más allá del Dépor. El otro día vi al Madrid con un amigo madridista y le dije, no sé con quién voy, lo decido sobre la marcha. Lo que sí era es del Real Madrid de Baloncesto porque no había equipo.


Ahora tienes la capacidad de dar libertad a tu hijo de que elija equipo y
viviendo en Madrid, puede que…
Deportivismo a muerte. Va a hacer lo que le salga de los huevos y debe ser así. Es la única cosa con la que bromeo entre comillas. Le decía a mi mujer que sus tíos tienen que hacer la labor con River. De hecho, ya le han regalado una camisetita y de todo… una camiseta antigua que heredan toda la familia. No le he hecho socio del Dépor, lo estoy respetando, pero él al fútbol lo llama Dépor. El otro día estaba jugando a la Play Station con un amigo al fútbol, cosa que no suelo hacer, y lo vio y le preguntó muy gracioso a mi mujer: “¿Por qué Papá y Víctor están viendo al Dépor con mando?”. Lo dice todo. Estábamos viendo el Real Madrid-Atlético y dijo: “¿Quién es el Dépor?”. Depo dice.


¿Les has llevado al fútbol?
No, voy a ir dentro de poco a Coruña y pensaba llevarlo, pero creo que mejor no. Es muy pequeño y se va a aburrir. Vi en una entrevista que reflexionabas sobre las pasiones desmedidas en el fútbol y en la vida. las pasiones en el fútbol, al margen de la violencia, sí me parecen adecuadas. Ciertas pasiones. Es un lugar para dejarse llevar por lo emocional. Y por contraposición, para emitir un voto en unas elecciones debe ponerle pensamiento. La pasión en el fútbol debe ser total.


Hablando de pasiones sin pensamiento, en Líbero hemos elaborado un especial sobre Cataluña para intentar que el fútbol sirva de pegamento social entre tanto improperio. ¿Qué cuerpo te deja el proceso catalán?
Es juego sucio. Debería haber más de jogo bonito. En la política se hace un poco de trampa y se utilizan las pasiones, a veces, para engañar. Se usan para ser menos analíticos. En Cataluña, si todo se reduce a españoles y catalanes, no es cierto. Es todo más complejo. Los gobiernos han polarizado el debate a eso. Es prensa deportiva.
Siempre he creído en los grises, los puntos intermedios y a eso lo han llamado equidistancia. Es cruel, es feo y no estoy de acuerdo.

Hablemos algo del disco. No soy un experto musical y quizá me estoy tirando a la piscina, pero ¿hay mucha influencia en las melodías, en tu voz y en las canciones de Sui Generis y Charly García? Como has vivido cinco años en Argentina, me cuadra

En esa piscina ya sois dos. Una periodista de Colombia y tú. Creo que es más Charly en solitario, pero da igual. Me la dejaste de taquito que dirían en Argentina. Para mí el rock argentino tardó en entrarme. [Luis Alberto] Spinetta y Charly son complejos es como empezar de cero con ellos. Tuve la suerte de vivir allí y entrar en su música. Y en los últimos dos, tres años he escuchado mucho a Spinetta y Charly García. Las cosas hay que asimilarlas. Yo llegué a América Latina y no empecé a tocar música afrocubana. Eso se tiene que ir añadiendo poco a poco. Yo sigo siendo del Dépor y hace 20 años que no vivo en Coruña. A mi identidad musical voy añadiendo lo que me da la gana. Es como una pelota de plastilina con los colores entrelazados.

Tu público lo sabe. De hecho les has cambiado hasta de idioma a lo largo de tu carrera.
Varios cambios, incluso el gallego. Es una marca de la casa, una realidad en la que me he hecho fuerte para que mi público lo entienda. Antes lo expicaba más para que mi público no vienera a decirme lo de “oye que en el disco anterior…” Eso me pasaba. Los cambios no se aceptaban, ahora ya sí.

Dices que tu disco Los jóvenes mueren antes de tiempo (2005) no te gusta. Que tiene un mal recuerdo para ti. Sin embargo, hay himnos ahí dentro.
Le pasa a todo el mundo. Es una fase vital jodida en la que tuve una separación crítica. Un mal momento profesional. Con el tiempo me di cuenta de que el disco no me gustaba tanto. La crítica fue dura y yo venía de ser el niño mimado y tuve una mala temporada.
Todos los futbolistas tienen la temporada para olvidar. Esa fue la mía. La achaco a que antes acababa de hacer un disco y enseguida me metí en otro. Fue el primero en castellano y lo pagué. Pasó un tiempo y quizá he sido un poco duro. No es el disco del que me siento más orgulloso pero tiene cosas buenas.


Hay otro paralelismo en tu carrera con el fútbol y es que los grandes medios no hacen mucho caso a la calidad frente a la masa. Por ejemplo: ¿Qué programa habla de tu generación o tu estilo musical en la tele?
No hay tratamiento musical en la tele. Algunas tertulias de fútbol se pueden comparar con Gran Hermano. A mí me pasa también. Antes me molestaban las entrevistas en las que creía que no hablaba lo suficiente del disco. Luego me di cuenta de que solo la obra puede tener un interés minoritario, pero es una cosa muy técnica. Me gusta el Dépor, no sé si cada entrenamiento.

Volviendo al Dépor. ¿Cómo fue aquella desilusión que viviste con una falsa clasificación en Copa?
No recuerdo el año. Fue unas semifinales contra el Valladolid con el Dépor en Segunda. Recuerdo que había ido a ver una obra de Jesucristo Superstar y me acuerdo de ello por el Dépor, no por la obra. Cuando acabó la obra, salió un actor y dijo: ‘El Dépor ha pasado
a la final’. Y luego me contó mi hermano que el Valladolid había marcado en el último minuto. El tipo salió cuando faltaban unos segundos para acabar el partido, en los que nos metieron el gol. Y lo recuerdo como traumático porque llegué a casa con la euforia y me dijeron que habíamos perdido. No me lo creía, pero qué mierda es esta. Supongo que el tipo lo estaba escuchando en la radio.


¿Juegas al fútbol?
Me pillas jodido. Tengo programada una resonancia porque tengo una rodilla mal. Te cuento mi vida. Me pillas de bajón e incluso triste. Me da mucha pena.

Bueno… ¿Somos conscientes de la edad, los achaques…?
SÍ pero es muy divertido jugar al fútbol y para mí es muy liberador porque me saca de lo mío. Y tiene mucho que ver, juego en equipo, perseverancia… Pero me pasa algo. No se me da especialmente bien. Le pongo mucho empeño, pero no me sale. Hubo un
momento en Buenos Aires donde jugaba dos partidos al año en el que estuve en mi mejor versión, pero en Madrid que juego dos veces al año… Cuando no juegas habitualmente, no aguantas ni cinco minutos.


¿Cómo te has lesionado?
Algo del menisco. Tuve una recaída jugando con mi hijo. En realidad todo viene de un golpe que me di con una barra.

El sueño de una rock star, lesionarse con la barra de un bar.
Sí, pero de día… esa fue la recaída y la tercera fue con mi hijo. Lo siguiente será quedarme en casa y tocar solo en Facebook live… Pero a ver, mi deporte era el basket que lo dejé para no lesionararme las manos y el fútbol me encanta, pero no se me da bien. Puedo cantar, tocar la guitarra y coordino con la percusión, pero para el
fútbol… no sé, no tengo cualidades, es lo que hay. •