Cómo fue la odisea que cambió la historia del Real Oviedo

El siglo XXI comenzó de la peor manera posible para el Real Oviedo. En la temporada 2000/2001, el equipo descendió de Primera División tras trece temporadas consecutivas en la élite.

Líbero.- El fútbol, a veces, no entiende de lógica, sino de resiliencia. Y si hay un club en España que pueda dar fe de ello, es el Real Oviedo. El reciente ascenso a Primera División en la primavera de 2025 es el capítulo final de una epopeya que ha durado casi un cuarto de siglo. Es el cierre de un círculo que comenzó en 2001 con el descenso y que llevó a la entidad a vagar por el infierno del fútbol no profesional, coqueteando con la desaparición absoluta. Las lágrimas que inundaron el césped del Carlos Tartiere tras el pitido final del playoff no eran solo de alegría; eran de liberación, de justicia poética y del recuerdo de miles de socios que se mantuvieron fieles cuando no quedaba nada.

La temporada 2024/2025 quedará grabada en la memoria colectiva de Asturias. La ciudad, vestida de azul, vivió las últimas semanas en una tensión casi insoportable, un "runrún" de esperanza que crecía en cada rincón, desde las oficinas hasta los bares. La confianza en el equipo dirigido por Carrión era palpable, pero el miedo a un nuevo "casi" atenazaba a una afición curtida en el sufrimiento. La tensión fue tal que cada partido se vivía al límite. De hecho, para la afición ovetense, este sueño del ascenso fue acompañado en sitios que cuentan con bono de casino online con términos de apuesta claros ideal para jugar en pronósticos deportivos. Sitios como Casumo fueron clave para acompañar de una forma diferente a la campaña del ascenso del Oviedo, midiendo el pulso de la confianza contra los pronósticos que, durante meses, no daban como favorito al conjunto carbayón. Pero este Oviedo demostró estar hecho de un material diferente. Para entender por qué Oviedo celebra así, por qué este ascenso sabe a refundación, hay que descender a los abismos que el club tuvo que visitar. Siga leyendo para descubrir la anatomía de una resurrección.

OVIEDO» Panorámica de la ciudad. 

EL COLAPSO: DE PRIMERA AL BARRO DE LA TERCERA
El siglo XXI comenzó de la peor manera posible para el Real Oviedo. En la temporada 2000/2001, el equipo descendió de Primera División tras trece temporadas consecutivas en la élite. Lo que parecía un accidente deportivo se convirtió rápidamente en una pesadilla institucional. La gestión económica era ruinosa y, solo dos años después, en 2003, el club sufrió un doble descenso: uno deportivo a Segunda B y otro, mucho más cruel, administrativo a Tercera División por impagos. Fue el golpe definitivo. 

El Oviedo, un histórico fundador de La Liga, se veía obligado a jugar en campos de barro, contra equipos de pueblos, despojado de sus estrellas y abandonado por las instituciones. El estadio Carlos Tartiere, inaugurado apenas tres años antes, era un gigante de Primera en una categoría regional. Muchos daban por muerto al club, pero subestimaron el corazón de su gente.

"EL ESPÍRITU DE 2012": LA AFICIÓN AL RESCATE
El punto más bajo de la odisea no fue el descenso a Tercera, sino el año 2012. Ahogado por las deudas heredadas, el club se enfrentaba a una liquidación inminente. Necesitaba 2 millones de euros en cuestión de días para sobrevivir. Fue entonces cuando ocurrió el milagro, un evento que la revista Líbero, siempre atenta a las historias del "fútbol popular", documentó como un ejemplo de romanticismo en el fútbol moderno. Bajo el lema "SOS Real Oviedo", el club lanzó una ampliación de capital desesperada. La respuesta fue mundial. 

Miles de aficionados anónimos de Oviedo, de Asturias y de rincones del planeta que ni siquiera sabían situar la ciudad en el mapa, compraron acciones de 10,75 euros. Figuras como Santi Cazorla, Michu o Mata, salidos de la cantera, arrimaron el hombro. Cuando el plazo expiraba, apareció el Grupo Carso, liderado por Carlos Slim, que invirtió el dinero necesario y se convirtió en el máximo accionista, seducido por la increíble movilización social. El Oviedo no se había salvado por un magnate; se había salvado por su gente, y el magnate acudió atraído por esa pasión.

LA TRAVESÍA POR EL DESIERTO
Con la estabilidad económica garantizada por el grupo mexicano, el objetivo era claro: volver al fútbol profesional. Sin embargo, la Segunda B demostró ser una trampa de la que costó horrores salir. El club pasó años en esa categoría gris, con proyectos que fallaban en el último momento. El ascenso a Segunda División (hoy La Liga Hypermotion) en 2015 fue un alivio, pero solo el final de la primera etapa del viaje. La segunda división se convirtió en la nueva normalidad. Durante casi una década, el Real Oviedo fue un equipo de media tabla, alternando temporadas de ilusión con otras de sufrimiento para mantener la categoría. Los playoffs de ascenso se rozaron y, en alguna ocasión, se jugaron, pero siempre con desenlace amargo.  

LA TEMPORADA 2024/2025: LA SINFONÍA PERFECTA
La campaña del ascenso no comenzó como un cuento de hadas. El equipo tuvo un inicio irregular que generó dudas. Pero el técnico había construido un vestuario resiliente, un bloque solidario que creía en su idea de juego. El equipo fue de menos a más, convirtiendo el Tartiere en un fortín inexpugnable. A diferencia de otros años, este Oviedo no solo jugaba bien, sino que competía con una madurez impropia de un equipo que llevaba tanta presión sobre sus hombros. 

Bajo la dirección de Veljko Paunović, quien asumió el banquillo en marzo, el equipo finalizó tercero en la Segunda División y superó al Almería en semifinales con un 1-2 en la ida y un 1-1 en el Carlos Tartiere. En la final contra el Mirandés, tras una derrota por 1-0 en la ida, el Oviedo remontó con un contundente 3-1 en casa, con goles de Santi Cazorla, Ilyas Chaira y Portillo en la prórroga, desatando la euforia de más de 30,000 aficionados en el estadio y asegurando su regreso a la élite del fútbol español en el año de su centenario. •