Inglaterra y la maldición de los penaltis

Durante más 30 años, Inglaterra convivió con un miedo que se repetía en cada gran torneo: la certeza de que los penaltis siempre acabarían en tragedia

Líbero.- Hubo un tiempo en que Inglaterra parecía condenada a mirar al punto de penalti como quien mira directamente al mismísimo abismo. Lo que debería ser un simple trámite se convirtió en un símbolo de derrota inevitable para la selección inglesa, en una herida abierta que se transmitía de generación en generación. Para que luego digan que no hay maldiciones en el fútbol.

Desde Italia en el 90, con aquel disparo de Stuart Pearce detenido por el arquero alemán, hasta la Eurocopa de 2021, pasando por las noches de frustración en Mundiales y torneos continentales, la historia se repetía como un guion aprendido: Inglaterra llegaba lejos, competía bien, pero al llegar a las tandas de penaltis se apagaba. No era una creencia, era una realidad que hasta las casas de apuestas deportivas vaticinaban.

PENALTI, EL TRAUMA DE TODA UNA NACIÓN
Italia 90, Euro 96, Francia 98, Corea 2002... Cada una de estas competiciones tenía su propio capítulo de desdicha. David Batty, Paul Ince, Gareth Southgate o David Beckham quedaron grabados en la memoria por fallar siempre en el peor momento: en un penalti. No importaba cuánto se prepararan, había un miedo instalado en la camiseta inglesa muy similar al de la española con los cuartos de final.

Para muchas selecciones, los penaltis eran y son una oportunidad, para la inglesa, eran prácticamente un castigo. Y se notaba, porque el fútbol inglés, tan orgulloso de sus raíces, se vio atrapado en una jaula psicológica de la que no era capaz de salir a balonazos. No daban con la manera de afrontar tandas de penaltis sin una derrota, los medios cada vez metían más el dedo en la llaga de la maldición, la grada lo asumía, y todo recaía sobre las botas de los jugadores.

Solo había que observar las caras de angustia en cada tanda de penaltis, como la de quien recorre la milla verde sabiendo que su final está cerca. La senda hacia una derrota que se convirtió en un fenómeno cultural. Toda la nación tenía pavor al punto de penalti, todo rival sabía que ahí podía aprovechar un punto flaco de su rival. Porque, cuando el balón se ponía sobre este punto, los ingleses perdían toda su seguridad y confianza.

Tres décadas de la Penalty Curse inglesa que hicieron caer a grandes nombres del fútbol británico en los momentos más decisivos para su país. Treinta años de fallos y derrotas que tuvieron su momento más agridulce en 2021, cuando se llegó a la final de la Eurocopa e Italia acabó llevándosela en la distancia más odiada por sus rivales; la de los penaltis.

El fantasma ha estado acosando a la selección durante muchos años, demostrando que hay algo de magia en el fútbol, por más estadísticas, entrenamiento y talento que haya. Por suerte, los ingleses han logrado quitarse esta maldición, aunque a saber qué ritos habrán necesitado.•