Un vistazo a la historia de España en el Mundial

Cada cuatro años la conversación era la misma y el desenlace también. No es de extrañar que la selección llegara a los grandes torneos con una etiqueta pesada: mucho fútbol y poca sangre fría cuando el partido se ponía serio.

Líbero.- Durante casi ochenta años, España fue el ejemplo perfecto de talento sin recompensa. Generaciones brillantes salían de la Liga cada verano, llegaban al Mundial como candidatos y volvían a casa antes de tiempo, casi siempre con una historia de mala suerte debajo del brazo. 

Hoy el panorama es otro y la forma de vivir el torneo también, con cada partido analizado al detalle y con casas de apuestas online como GG moviendo cuotas en tiempo real mientras rueda el balón. Aquella etiqueta de eterna promesa se rompió en 2010 y ha terminado de enterrarse este verano, con el título logrado en Estados Unidos. 

Repasamos el recorrido completo de la Roja en la Copa del Mundo, desde los cuartos de final que se convirtieron en muro hasta la exhibición defensiva que ha dado la segunda estrella.

LA MALDICIÓN DE LOS CUARTOS
España debutó en el Mundial de 1934 y ya entonces se quedó en cuartos, eliminada por Italia tras un partido de desempate brutal. El cuarto puesto de Brasil 1950 fue durante seis décadas el techo del combinado nacional, y a partir de ahí la historia se repitió con una insistencia casi cómica. 

México 1986: fuera en los penaltis contra Bélgica. Estados Unidos 1994: fuera contra Italia con el codazo de Tassotti a Luis Enrique que nadie sancionó. Corea y Japón 2002: fuera contra la anfitriona con dos goles anulados que todavía duelen.

Cada cuatro años la conversación era la misma y el desenlace también. No es de extrañar que la selección llegara a los grandes torneos con una etiqueta pesada: mucho fútbol y poca sangre fría cuando el partido se ponía serio.

2010: EL TOQUE QUE ROMPIÓ EL TECHO
Sudáfrica cambió todo, aunque empezara de la peor forma posible. España cayó 0-1 con Suiza en su estreno y a partir de ahí encadenó seis victorias, cinco de ellas por 1-0. Nunca un campeón había ganado tan ajustado ni había marcado tan poco: ocho goles en todo el torneo, cinco de David Villa, y solo dos encajados con Casillas bajo palos.

La final contra los Países Bajos fue áspera y plagada de faltas, hasta que Iniesta apareció en el minuto 116 para firmar el gol más importante de la historia del fútbol español. Aquella generación, con Xavi e Iniesta manejando el ritmo, unió el título mundial a dos Eurocopas seguidas y dejó un estilo que se copió en medio planeta.

DOCE AÑOS DE MISERIA
El problema de tocar el cielo es lo que viene después. En Brasil 2014, España se despidió en la fase de grupos con una humillación de las que marcan época: 5-1 contra los Países Bajos en el estreno y 2-0 con Chile a los cinco días. El ciclo se había agotado y el relevo no estaba listo, y se notó los dos mundiales siguientes.

Rusia 2018 llegó envuelto en el caos. Lopetegui fue despedido dos días antes del estreno por firmar con el Real Madrid, y el equipo cayó en octavos ante la anfitriona en los penaltis después de un torneo muy poco memorable y con una plantilla desconectada completamente.

 En Qatar 2022 la eliminación fue todavía más dolorosa, más teniendo en cuenta que España comenzó el torneo con un demoledor 7-0 frente a Costa Rica: Marruecos aguantó el asedio, el partido se fue a la tanda y España falló los tres lanzamientos que tiró. Tres Mundiales seguidos sin pasar de octavos de final para un país que ya se había acostumbrado a ganar.

2026: LA SELECCIÓN MÁS MERECEDORA
El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá ha seguido un guion parecido al de 2010: arranque dubitativo, mejora progresiva y una solidez defensiva irreal. España encajó un único gol en todo el campeonato, en los cuartos de final ante Bélgica. Ni uno más.

La semifinal contra Francia fue la demostración definitiva. El equipo con el ataque más temido del torneo no lanzó un solo disparo entre los tres palos de Unai Simón, mientras Oyarzabal abría el marcador de penalti en el 22 y Porro sentenciaba en el 58. Un 2-0 que se quedó corto.

Y en la final del MetLife, contra la Argentina campeona, ocurrió exactamente lo mismo. Ciento veinte minutos sin un solo remate a puerta de la albiceleste, con España controlando el balón, cerrando espacios y esperando su momento. Llegó en el 106, cuando Ferran Torres cazó un balón muerto dentro del área y batió al Dibu Martínez. Rodri se llevó el premio al mejor jugador del torneo y Mbappé la Bota de Oro con diez goles, un consuelo pequeño para Francia.

Dieciséis años después, España vuelve a dominar el mundo del fútbol, y esta vez con una plantilla joven que apunta a durar. La pregunta ya no es si esta selección puede ganar, sino cuánto tiempo va a mandar. •