A Iniesta lo vimos expuesto desde niño, y no haber descarrilado tiene mucho mérito. Tenía todas las papeletas para convertirse en un juguete roto: el Macaulay Culkin de La Masia, el Joselito de la Mancha, el Jonatan Valle tranquilo.
Nunca he soportado los contorsionismos retóricos a los que en ocasiones recurrimos para justificar los peores actos de nuestros ídolos, por muy geniales que estos fueran:el pisotón de Juanito, el positivo de Maradona, la patada de Cantona.
De un tiempo a esta parte, mi Hijo Número 3 se aburre después de chutar un par de veces. Ahora le dices 'vamos a hacer chuts' y contesta 'no, papá, léeme un libro'. Un libro, dice, el idiota. Quién se cree que es el niño este. ¿Bellerín? ¿Einstein?
Estoy en el futuro. Han pasado casi 32 años desde aquella tarde de domingo de julio que crees que nunca superarás. Te escribo para pedirte que no le des tantas vueltas al fallo de Julio Salinas.
Mientras un Lamine Yamal, hijo de migrantes, hace soñar a los españoles con la posibilidad de una victoria, otros como él, tienen la mitad de posibilidades de ser reconocidos en su trabajo, en su talento y en su sentido de pertenencia a España.
Creo que hay pocas cosas más tristes en la vida que un saque de banda un domingo por la mañana en un campo de arena de segunda regional, con apenas una decena de espectadores en la grada. La única ventaja es que casi nadie lo va a ver.
Recuerdo que con mis amigos salíamos corriendo del estadio al terminar los partidos para escuchar sus declaraciones. Nos divertíamos tanto como durante el partido.
Mi gol favorito es cuando un jugador amaga y deja correr la pelota por debajo de sus piernas para que otro llegue, de manera inesperada, y dispare. Me parece la forma más pura de elegancia, de sutileza.